lunes, 11 de diciembre de 1989

El Mundo en los Ochentas

Las cifras del crecimiento en las dos últimas décadas muestran que Colombia ha crecido al mismo ritmo del mundo en desarrollo. Todo parece indicar que el manejo económico de nuestro país en los ochentas no ha sido tan efectivo como se nos ha hecho creer. 

Esta es una época de balances. Desde los estudiantes hasta los industriales están interesados en conocer cómo les fue. Algunos pasaron el curso mientras otros, como Querubín y algunas de sus amigas, les tocará repetir. En el campo económico, es necesario abandonar el punto de vista parroquial y analizar el desempeño de la economía colombiana desde una perspectiva mundial, para poder apreciar en su justo valor nuestros logros. Para facilitar esta labor, el Fondo Monetario Internacional presenta en abril de cada año el panorama económico mundial en donde se hace un interesante análisis de la evolución de la economía mundial.

Este ejercicio del temido organismo internacional se ha venido realizando desde 1980 y permite tener así un panorama de lo acontecido durante esta década. Se inicia con una situación de desequilibrio causada por el segundo choque petrolero. Para muchos analistas, entre ellos los del Banco Mundial, los ochentas se iban a caracterizar por la persistencia de altos precios del petróleo y de la Energía. En el Informe del Desarrollo Mundial, publicado por el Banco, se afirmaba que el precio del petróleo probablemente subiría en un 3 por ciento por año en términos reales o 10 por ciento en términos nominales. El cálculo del precio al final de la década, tomando como base las hipótesis del Banco (casi ochenta dólares por barril), no pudo estar más alejado de la realidad. Recordemos que en 1986 el precio llegó a 6 dólares y que en febrero de 1989, después de una recuperación, se cotizaba a 16 dólares el barril.

Los primeros tres años de la década fueron de ajuste en los países industrializados. El ajuste se completó en 1982, después de haber tenido un año de crecimiento negativo. La recuperación esperada en el segundo semestre se demoró por una debilidad imprevista en la actividad de inversión, por una liquidación rápida de los inventarios y por una baja en la demanda por importaciones del mundo no industrializado. En 1982 se logró un avance considerable en el control de la inflación de los países industrializados. Una consecuencia importante de este fenómeno fue la baja de las tasas de interés. En 1982 explotó la crisis de la deuda. Con la moratoria de México se ponen en evidencia los problemas del mundo en desarrollo y la vulnerabilidad del sistema financiero mundial. En varios países se presentan crisis financieras importantes.

La locomotora estadounidense comenzó a impulsar la economía mundial en 1983. Las tasas de desempleo  que habían permanecido  a niveles altos, comienzan a descender primero en los Estados Unidos y luego en los principales países industrializados de Europa. Al dismunuír la inflación a un cinco por ciento en los países industrializados, arrastra en su caída las tasas de interés. Por primera vez en la década se obtienen tasas de interés en los Estados Unidos de un solo dígito.

El desempeño de la economía mundial en 1984 resultó mejor de lo esperado al comienzo del año. El producto creció fuertemente en los países industrializados, especialmente en el Japón y los Estados Unidos; la inflación continuó descendiendo y los países en desarrollo contemplaron una mejora, tanto en su posición de pagos internacionales como en su desempeño doméstico. El temor de que la situación de la deuda se empeorara no se materializó.

1985 fue ligeramente desilusionante desde el punto de vista del crecimiento económico. La expansión cayó más de lo que se esperaba en el mundo industrial y el comercio mundial aumentó muy modestamente. Como resultado de esto las ganancias reales de las exportaciones de los países en desarrollo se estancaron y su tasa de crecimiento económico se redujo. Esto a su vez hizo la situación de la deuda más difícil de manejar.

1986 fue un año de cambios sustanciales en el entorno económico internacional. El precio del petróleo descendió considerablemente, se debilitaron los precios de los bienes primarios diferentes al petróleo y el dólar continuó bajando con relación a las principales monedas.

Aunque la economía mundial continuó su expansión en 1987, la persistencia de grandes desbalances fiscales y externos nublaron el panorama económico mundial. Un importante desarrollo de 1987 fue el refuerzo de la coordinación de las políticas entre los países industriales más grandes. El déficit fiscal de los Estados Unidos cayó substancialmente, al igual que otros países grandes con posiciones fiscales peligrosas. Mientras tanto, se tomaron medidas para inducir el crecimiento de la demanda en los países con superávit. Como  resultado se lograron importantes ajustes en la dirección deseada de la balanza comercial de los tres países más grandes. La tasa de crecimiento en los países industriales se situó sobre el 3 por ciento, mientras que la inflación permaneció en niveles bajos. En el mundo en desarrollo la recuperación de los términos de intercambio en los últimos meses del año, unido a la continuación de los esfuerzos de ajuste, condujeron a la primera baja significativa en la relación deuda exportación desde el comienzo de la crisis de la deuda.

Las condiciones económicas mundiales mejoraron significativamente durante 1988. En los países industrializados el crecimiento del producto se reforzó marcadamente en un entorno de inflación moderada. El comercio mundial se expandió a la tasa más alta desde 1984, lo cual tuvo importantes efectos en muchos países en desarrollo, particularmente los exportadores de manufacturas; Un progreso importante fue la reducción de los desbalances externos entre los países industrializados más grandes; y el agregado de la relación entre deuda y exportaciones se redujo en los países en desarrollo.

Un buen resumen del desarrollo mundial es el crecimiento del producto durante la década. El mundo vio crecer su producto en 32%. Esto  equivale a un crecimiento compuesto del 2.8% anual. Los países industrializados crecieron un poco más lento que el mundo, pues su producto aumentó 30% en la década o 2.7% por año. Los Estados Unidos tuvieron un comportamiento muy parecido al promedio de los países industrializados, 29% en la década o 2.6% por año. En el Japón el producto aumentó un 50 %; el país del Sol Naciente creció a una tasa del 4.1% anual. El mundo en desarrollo en general, y Colombia en particular, experimentaron un aumento del 37 por ciento en la década, o sea 3.2% por año. La región con un crecimiento mayor fue Asia, con un aumento del 94% en la década y un crecimiento compuesto de casi 7% anual.

El crecimiento en el mundo fue en general inferior al de los años setentas, cuando mostró una tasa anual de 4.1%. Los países industrializados a 3.3%. Los Estados Unidos al 2.8, el Japón a 5.2, los países en desarrollo al 5.6%, Asia a 5.4% y Colombia a 5.7 por ciento. Las cifras del crecimiento en las dos últimas décadas muestran que Colombia ha crecido al mismo ritmo del mundo en desarrollo. Todo parece indicar que el manejo económico de nuestro país en los ochentas no ha sido tan efectivo como se nos ha hecho creer. 

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