martes, 13 de marzo de 1990

El Cambio Tecnológico y los Computadores

El rápido crecimiento de los computadores en Colombia parecería estar mostrando o bien que la sabiduría convencional de los setenta no era muy acertada o que los estudios de factibilidad se han desarrollado considerablemente pues los empresarios han reaccionado notablemente a la disminución del precio relativo de los computadores.


El ciudadano corriente percibe cada vez más la presencia del computador. Juan Gossaín ha hecho la transición de la Underwood al computador. El actual Ministro de Gobierno siguiendo el rastro del Doctor César Gaviria comienza a escribir sus brillantes discursos con la ayuda de su computador dejando de lado la máquina ejecutiva de su secretaría. El conteo de las elecciones se hace con computadores y no con lápiz y papel. El castigo de los votos de la consulta popular requiere de los servicios de varios Macintosh para llegar al veredicto de quien ha ganado.

A algunos de los que hemos estado escribiendo discursos en el computador desde 1985 nos ha interesado saber exactamente la penetración de este genial aparato. Afortunadamente en días pasados la Asociación de Usuarios de Computador publicó los resultados de lo que ha denominado el Censo Nacional de Computadores 1989. Según este Censo en 1989 había instalados 48.591 microcomputadores en Colombia. Obviamente el número total es un poco más alto pues por lo menos cuatro computadores en que he escrito columnas para La Prensa no fueron contabilizados. Si contamos dos computadores de mis hermanos, tres de un colega que tiene oficina en el mismo edificio y otros tres de un constructor amigo que tampoco aparecen en el Censo podemos decir que por lo menos hay 48.603 computadores en Colombia.

Si el parque actual es difícil de precisar, más complicado es lograr establecer de una manera aproximada su crecimiento. Las cifras que ha venido produciendo periódicamente la ACUC no son fácilmente comparables pues a medida que transcurre el tiempo el cubrimiento del Censo ha venido aumentando. El aumento del cubrimiento es fácil de comprobar comparando los resultados de los dos últimos censos. Según el último Censo, de los 48.591 microcomputadores 41.885 ya estaban instalados en 1988. En 1988 el Censo de ACUC empadronó 18.475 microcomputadores cifra muy inferior a los 41.885 calculados a partir del Censo de 1989.

Cualquiera que sea la verdadera cifra sobre el crecimiento en el número de computadores el hecho real es que ha sido dramático. Las causas de este crecimiento indudablemente deben encontrarse en la disminución de sus precios relativos. El costo de estos equipos medido en términos del salario devengado o del costo de otros activos ha disminuido considerablemente. Los empresarios han tenido en cuenta estos cambios y han adquirido más equipos. Más aún, las empresas han entrenado a su personal y han cambiado sus procesos tecnológicos incrementando de paso la productividad de sus firmas. Lo interesante de este cambio tecnológico es que los actores han sido colombianos. No hemos tenido que girar muchas divisas por regalías ni hemos tenido que traer a expertos extranjeros para que nos enseñen a operar los equipos ni para que nos digan como hacer los programas de contabilidad.

Lo curioso de este fenómeno es que desafía la sabiduría convencional de mediados del setenta. En esa época era usual sostener que los empresarios por no hacer estudios de factibilidad no podían seleccionar la tecnología que minimizara los costos. Como consecuencia de esta falla se argumentaba muy persuasivamente que los costos de los factores no influían en la selección de las tecnologías. 


El rápido crecimiento de los computadores en Colombia parecería estar mostrando o bien que la sabiduría convencional de los setenta no era muy acertada o que los estudios de factibilidad se han desarrollado considerablemente pues los empresarios han reaccionado notablemente a la disminución del precio relativo de los computadores. 

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