lunes, 20 de mayo de 1991

Consultores: aprendan de los agricultores

He pensado aprovechar esta columna para recomendarles que traten de imitar a nuestros sufridos agricultores, que ya gozan de un tratamiento que puede ser la salvación de los consultores colombianos.

En esta semana la Asociación de Ingenieros Consultores celebra su evento anual para el cual ha invitado a distinguidos conferencistas. Indudablemente, la ocasión es bien propicia para analizar la práctica profesional de la ingeniería de consulta, y además, temas de actualidad como el empeño del gobierno en una política de modernización de la economía para lo cual ha adoptado una política de apertura.

Estas políticas tan claves para la economía en general y para los consultores en particular, se han traducido en un nuevo plan de desarrollo que será expuesto por el Jefe del Departamento Nacional de Planeación.

Además de estos temas de importancia general, la reunión de los consultores será aprovechada para hacer algunas reclamaciones de carácter gremial. Indudablemente, los consultores y especialmente los del Ministerio de Obras Públicas le pedirán al gobierno que les cancele las deudas por los servicios ya prestados. También, le pedirán al gobierno que no los obligue a acudir al ICONTEC, para que les expida certificados de calidad, por los cuales tienen que pagar un millón de pesos; y aprovechando la oportunidad de estar reunidos no faltará quien solicite muy respetuosamente al gobierno que les reajuste las tarifas de consultoría. Estos últimos pondrán de presente que es totalmente irreal mantener unos topes que ni siquiera llegan a los mil dólares mensuales.

Evidentemente, no faltarán algunos consultores que presenten propuestas geniales que mejorarán la práctica profesional. Teniendo en cuenta que no voy a asistir a la reunión, he pensado aprovechar esta columna para recomendarles que traten de imitar a nuestros sufridos agricultores que ya gozan de un tratamiento que puede ser la salvación de los consultores colombianos.

En primer lugar, deben solicitar que se ponga en práctica la iniciativa del actual Gerente del Fonade. El Doctor Villate con muy buen criterio, está empeñado en que FONADE se convierta en una especie de FINAGRO para financiar a los consultores. Indudablemente, el poder tener acceso a un crédito fácil, y ojalá baratico, ayudaría a sobrellevar el problema creado por los atrasos en los pagos.

En segundo lugar, los consultores deben pedir que se cree un IDEMA para estudios.  Este Instituto fijaría unos precios de sustentación, establecería unas especificaciones que deberían cumplir dichos estudios y compraría todos los estudios que cumplieran con estas especificaciones y que no fueran adquiridos por el resto de la economía.

Con estos dos institutos, los consultores podrían dedicarse a trabajar en lo que saben sin tener que dedicar el tiempo a actividades que pueden ser muy improductivas. Si existe el FINAGRO  para consultores estos no tienen que estar acudiendo a prestamistas ni tienen que estar espantando culebras, pues pueden tener una situación financiera menos débil que la que tienen actualmente.

Si existiera un IDEMA para estudios los consultores no tendrían que estar dedicados a preparar inscripciones y a elaborar propuestas, sino que podrían dedicar el tiempo a hacer los estudios que es realmente la esencia del negocio de la consultoría.


Sin lugar a dudas, si los agricultores tuvieran que operar como los consultores, los colombianos hace mucho que hubiéramos muerto de inanición pues, la producción agropecuaria hubiera desaparecido. Entonces, no es de extrañar que hoy en día el país no esté produciendo todas las innovaciones que se requieren, pues a los que las producen o sea, a los consultores no se les incentiva de la manera adecuada.

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