martes, 14 de mayo de 1991

El retorno de las golondrinas

La mejora en la rentabilidad medida en pesos ha logrado que algunas de las golondrinas que se habían refugiado en el exterior hayan vuelto a los balcones colombianos.

Con ocasión del seminario sobre la iniciativa Bush para las Américas, se ha vuelto a mencionar el problema de la Deuda Externa colombiana. El control de la inflación había desplazado el tema de la deuda externa de las discusiones económicas. A fuerza de repetirnos que la situación colombiana era muy diferente a la de otros países altamente endeudados, los defensores de la política del manejo de la deuda externa colombiana habían logrado disminuir el interés por tan importante tema.

La posición dogmática del gobierno anterior, había hecho perder oportunidades de realizar buenos negocios comprando deuda que se conseguía en el mercado con descuento. Además, había impedido renegociar mejores plazos para las deudas contraídas y reducciones de intereses, que otros países latinoamericanos como México, Ecuador y Venezuela si habían conseguido.

Con la aprobación del crédito Hércules entre el bolsillo el Gobierno ha comenzado a discutir sobre la posibilidad de utilizar el aumento en las Reservas Internacionales para realizar compras de la deuda colombiana y para pagar anticipadamente algunos préstamos.
Indudablemente, la mejora de la situación de endeudamiento externo que se logrará con el pago anticipado de algunas deudas permitirá en un futuro conseguir mejores condiciones de los préstamos, pues el riesgo del país habrá disminuido. Lo interesante de esta situación, es que los recursos para el pago anticipado de la deuda provienen en buena parte de colombianos que habían decidido buscar mejores climas de inversión. La mejora en la rentabilidad medida en pesos ha logrado que algunas de las golondrinas que se habían refugiado en el exterior hayan vuelto a los balcones colombianos.

El gobierno, mediante las medidas de restricción monetaria, logró "convencer" a los que tenían dinero en el exterior para que lo trajeran y se lo dieran a cambio de billetes del Banco de la República.  Con la decisión de dedicar los dólares al pago de la deuda externa, el gobierno ha eliminado la necesidad de hacer una contracción de la base monetaria para contrarrestar los efectos inflacionarios de la compra de los dólares.

Los dólares que han traído los colombianos se pueden o bien reexportar pagando deuda externa o monetizar, lo que tiene que venir acompañado de una emisión de títulos del Banco de la República, lo cual implica que el Banco tiene que pagar altas tasas de interés a los usuarios reduciendo de paso, el efecto contraccionista buscado por la emisión de los títulos.

Por tanto, al hacer el pago anticipado de deuda externa, no solo se habrá evitado que el Banco de la República pague intereses en los títulos que emita, sino que además se va a obtener un efecto benéfico al mejorar la situación de endeudamiento externo.

El manejo monetario y crediticio en que está empeñado el gobierno, se va a facilitar en la medida en que se hagan pagos anticipados de la deuda. Sin embargo, el ministro tendrá que tener sumo cuidado en que el peso no se revalue en el proceso, pues esta revaluación podría ser fatal para la política de apertura. Por otra parte, el dedicar el aumento de las reservas para pagar la deuda requiere que el capital golondrina haga su nido en Colombia.


Por lo menos dos condiciones se deben dar para que esta entrada de capitales no sea flor de un día. En primer lugar, es necesario crear un clima de inversión productiva atractivo para los colombianos. Este capital financiero debe convertirse en aportes en empresas productivas. En segundo lugar, es necesario que la política de restricción en el crédito se mantenga por un tiempo considerable. Si la restricción monetaria no se mantiene, los inversionistas sacarán sus ahorros cuando surja cualquier problema. 

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