lunes, 18 de mayo de 1992

Apagando el incendio con Gasolina

Las medidas adoptadas por el Gobierno en cuanto a la tasa de interés no sólo reactivarán la inflación, sino que además acelerará la revaluación, lo que llevará a la quiebra a muchos exportadores.

La Junta Directiva del Banco de la República se ha venido preocupando por las tasas de interés. Algunos miembros de la Junta se han mostrado partidarios de establecer a la brava las tasas de interés que cobran los bancos a los usuarios del crédito. Otros, por el contrario consideran que la mejor manera de intervenir es a través del mercado.

Sin lugar a dudas este tema es importante, ya que el margen de intermediación debe disminuir para que Colombia pueda competir en los mercados internacionales. No es posible que el empresario Colombiano compita ventajosamente cuando tiene que pagar estos altos márgenes. Mientras no se reduzcan los márgenes de intermediación, el endeudarse con el exterior va a seguir siendo atractivo, para un nivel dado de tasas de interés de captación.

Lo que no parece muy claro es que se hayan reducido las tasas de interés a niveles tan bajos. Hoy en día se tienen unas tasas de interés reales negativas. La existencia de estas tasas negativas indudablemente son ventajosas en la medida en que incentivan la inversión. Por otra parte, tiene unos efectos muy nocivos que han venido siendo objeto de análisis. Estas tasas de interés pueden dar lugar a una disminución en el ahorro.

La influencia de la tasa de interés en el ahorro mismo es algo que ha sido objeto de intensas discusiones; la evidencia empírica muestra que hay pocos efectos al existir dos fuerzas opuestas.
Este análisis que es válido para condiciones normales, en donde se tiene tasas de interés reales positivas, deja de serlo cuando tenemos una situación como la presente, con tasas de interés por debajo del nivel de inflación.

Cuando el sistema financiero deja de proteger a los ahorradores de las consecuencias de la inflación, la solución obvia es protegerse con los mismos bienes. En lugar de hacer un depósito a término, se vuelve atractivo comprar anticipadamente materias primas cuyo precio se espera que va a subir.  Estas tasas de interés tan bajas, al desplazar los recursos hacia la compra de bienes, indudablemente tienen efectos inflacionarios importantes. La baja de las tasas de interés se convierte entonces en combustible para el crecimiento inflacionario. En consecuencia, el lograr unas tasas más bajas para disminuir la entrada de divisas, cuando llega a extremos de tener tasas de interés por debajo de la inflación,  se convierte en un factor perturbador de la estabilidad de precios.

Estos efectos pueden llegar a ser muy graves cuando hay desequilibrios cambiarios. El trabajo pionero de Musalem sobre Dinero, Inflación y Balanza de Pagos nos muestra como es la dinámica cuando los agentes perciben que existe un desequilibrio en el frente cambiario.

Al pasarse los agentes económicos de la posesión de dinero a la de bienes, porque el retorno en el sector financiero es inferior al que se obtiene en la compra anticipada de bienes, se genera un exceso de demanda de bienes que no sólo contribuye a un aumento de la inflación, sino que acelera el ajuste cambiario, pues los agentes económicos prefieren comprar los bienes que van a experimentar un aumento mayor.

Como lo mostró Musalem, cuando se espera que va a haber una devaluación, el exceso de demanda se canaliza hacia los bienes importados, cuyo precio se espera que va a subir más rápidamente que el los bienes producidos en el país. Este desplazamiento hacia los bienes importados obviamente genera un aumento en la demanda de dólares, lo cual tiene como efecto una aceleración de la devaluación que se había previsto.

La política de las tasas de interés por debajo de la inflación nos ha devuelto a la situación analizada por Musalem. La protección que ya no se puede lograr con el sistema financiero, se puede obtener con la compra anticipada de bienes. En este caso los agentes estarán interesados en adquirir los bienes cuyo precio va a aumentar más rápidamente.

En este caso, cuando existen unas claras expectativas de revaluación, la demanda no se canalizará a los bienes importados, ni tampoco aumentarán la demanda de dólares.  Lo que se obtendrá será un aumento en la demanda de bienes domésticos como la vivienda y la tierra. Esta canalización hacia los bienes no transables tendrá como consecuencia un aumento en la demanda de pesos, lo que hará que la revaluación prevista se acelere más.


En resumidas cuentas las medidas del gobierno en el frente de las tasas de interés, cuando existe un ambiente de expectativas de revaluación van a resultar nefastas. No sólo se reactivará la inflación, sino que además la revaluación se acelerará, lo que llevará a la quiebra a muchos exportadores.

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