martes, 21 de julio de 1992

Un Ministerio con mucho Trabajo

Dentro del campo laboral uno de los problemas más difíciles y que es necesario abocar de inmediato es el de la Seguridad Social. La triste realidad es que existe un desbalance entre los ingresos y los gastos del Seguro.

El gobierno Gaviria comienza a recibir el sol en las espaldas con un país en estado de conmoción por los problemas presentados por las reformas en los códigos y con nuevas caras en los Mercedes blindados. Sin lugar a dudas, uno de los ministerios claves en esta segunda etapa será el de Trabajo. Luis Fernando Ramírez el nuevo Ministro llega con una brillante hoja de servicios para reemplazar al Doctor Francisco Posada de la Peña, sin lugar a dudas uno, de los ministros estrella del anterior gabinete.

Dentro del campo laboral uno de los problemas más difíciles y que es necesario abocar de inmediato es el de la Seguridad Social. La triste realidad es que existe un desbalance entre los ingresos y los gastos del Seguro. Los ingresos no están alcanzando a cubrir los gastos. Los gastos en salud son superiores a las cotizaciones y los pagos por pensiones comienzan a superar los recaudos correspondientes a este rubro.

La dinámica Directora del Seguro ha venido abogando, desde hace más de un año, por un aumento en las cotizaciones como solución de los problemas financieros de su institución. Con el fin de vender la idea del aumento en las cotizaciones, el Seguro ha venido publicando una serie de avisos en los que se proclaman las mejoras que se han introducido en esta Administración.

El aumento buscado por la Doctora Cecilia López ha encontrado resistencia en el Ministro Hommes, pues éste ha considerado que un aumento en las cotizaciones podría interferir la discusión y aprobación de la reforma tributaria y además ser un obstáculo en la lucha contra la inflación.

Los problemas financieros del seguro se pueden resolver subiendo la cotización, tal como lo ha venido sugiriendo la Directora, o a través de reducciones en los gastos o bien mediante una combinación de estas dos posibilidades. La reducción de gastos resulta bien atractiva pues a pesar de las mejoras que se han realizado en el Seguro, todavía existen muchas ineficiencias.

El sistema de información del Seguro Social, sin lugar a dudas, necesita cambios drásticos. Mi experiencia con el Seguro me ha mostrado que el sistema de facturación deja mucho que desear. He tenido que padecer problemas que tienden a prolongarse eternamente. Lograr que me arreglaran un problema de sobrefacturación requirió de más de seis meses. Un pago realizado a comienzos del año no ha sido registrado. Fuera de haber tenido que pagar dos veces me han cobrado intereses de mora que he tenido que cancelar.

Parece lógico pensar que si el Seguro no tiene un control muy bueno sobre sus recaudos, los aumentos en las cotizaciones pueden no representar un verdadero aumento en los beneficios. Estos aumentos pueden terminar refundidos y acreditados a otros más afortunados.

Me aterra pensar en la suerte de los pensionados y de la cantidad de vueltas que deben cumplir para poder gozar de su bien ganada pensión. Demostrar que uno realmente ha cotizado al Seguro me parece una tarea imposible de cumplir con los sistemas de información existentes en el Seguro.

La solución obvia y que ya se ha ensayado en otros países es obligar al Seguro a llevar cuentas individuales y a publicar por lo menos dos veces al año el estado de dichas cuentas. Los extractos deberían indicar lo cotizado en cada una de las empresas en que se ha trabajado para que el usuario pudiera hacer las correcciones con tiempo, mucho antes de estar en vísperas de pensión.

Fuera de mejorar el sistema de información es necesario hacer cambios radicales en el Seguro. La edad de pensión es hoy en día demasiado baja y en consecuencia el valor actuarial de las pensiones es demasiado alto. Las sustituciones pensionales implican costos insostenibles que discriminan en contra de familias en las que los dos cónyuges trabajan. Finalmente, es necesario dar mayor participación al sector privado. Las clases medias y altas tienen que complementar los pagos pensionales del Seguro Social con unos ahorros manejados por fondos de pensiones privados.

Le deseamos muchos éxitos al Doctor Ramírez en su difícil tarea y ojalá pueda llevar a la práctica cambios importantes en el sistema de pensiones de Colombia.

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