lunes, 18 de enero de 1993

Hamlets energéticos

El método utilizado para atender el desbalance entre oferta y demanda ha sido tremendamente injusto e ineficiente. Un método basado en el sistema de precios hubiera sido más eficiente.

En los primeros quince días del año los periódicos han tratado en diversas ocasiones el tema energético. Las autoridades han mantenido una actitud bastante ambivalente en lo referente a la disminución del racionamiento. Como Hamlet, las autoridades energéticas han estado dudando entre disminuir o no el horario de racionamiento. La entrada de una nueva unidad en el Guavio y las lluvias de enero son motivo de optimismo y hacen presagiar una reducción del racionamiento. La posible repetición de un verano como el del año pasado y el recuerdo de la masacre de un martes en la noche en que las cabezas del sector eléctrico rodaron en una alocución presidencial, hacen diferir la decisión de reducir la severidad del racionamiento.

Esta cruel incertidumbre de comienzos del año es una manifestación más de la alta dependencia en generación hidráulica. El apagón de 1992 nos ha enseñado que el sistema colombiano basado en hidroeléctricas es muy poco confiable. La capacidad real de generación es muy inferior a la teórica. Los principales embalses como el agregado de Bogotá nunca se pueden llenar pues la contribución de los ríos apenas cubre los requerimientos de generación. La capacidad real de los embalses cada vez es más insuficiente. La demanda de energía ha venido creciendo mientras que los flujos que entran a los embalses han venido decreciendo por la deforestación y la capacidad real de los embalses ha disminuido.

Si se tiene en cuenta además el incremento en la demanda para uso humano y para riego es posible concluir que el desarrollo del sistema eléctrico colombiano debe orientarse hacia una utilización mayor de las plantas térmicas. Nuestra riqueza carbonífera nos puede permitir suplir sin problema las necesidades de materia prima. No parece lógico que sigamos exportando carbón e importando energía. Es mucho más lógico utilizar el carbón en Colombia para generar electricidad.

Otra importante lección que nos ha dejado el apagón es que el sistema de precios de la energía está muy distorsionado. Estas distorsiones en el sistema de precios han agravado los problemas causados por una mala planeación y operación del sistema eléctrico colombiano. En efecto, las tarifas de la energía eléctrica para el sector residencial son demasiado bajas y los usuarios están utilizando ineficientemente la electricidad para cocinar y para calentar agua que puede hacerse a un costo menor mediante otros energéticos.

Los bajos niveles de las tarifas para el sector residencial no son el único problema existente en los precios de la energía eléctrica. Es bastante grave que los precios no indiquen la escasez relativa de un bien.  El precio de la energía debería ser más alto en momentos de escasez y más bajo en momento de abundancia. El usuario trataría de ahorrar en los momentos de escasez y los productores redoblarían sus esfuerzos para atender estas épocas de vacas flacas.

La experiencia de otros países puede servir para aminorar el impacto de un sistema demasiado dependiente en centrales hidroeléctricas. En Brasil existen tarifas diferenciales según la estación. En épocas de verano las tarifas son más altas que en las épocas de lluvias. Cinco mil consumidores que representan el 53% del consumo nacional pagan una tarifa más alta entre mayo y noviembre. En estos meses la tarifa por kilovatio-hora sube un 15 por ciento en relación con los meses lluviosos.

Las empresas colombianas podrían pensar en recargos cercanos al 20% en los meses de enero a marzo con el fin de incentivar el mejor uso de la energía. Los ahorros en el consumo permitirían sortear estas épocas de bajas lluvias sin tener que apelar a un racionamiento tan fuerte. El método utilizado para atender el desbalance entre oferta y demanda ha sido tremendamente injusto e ineficiente. Un método basado en el sistema de precios hubiera sido más eficiente y hubiera resuelto el problema de una manera mucho más rápida. 

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