lunes, 15 de marzo de 1993

Inversión modelo 1992

El sorpresivo empuje de la inversión en 1992 puede servir para ilustrar las fuerzas que afectan la inversión.

La inversión o sea el aumento en el acervo de capital es una de las variables de mayor interés para los encargados de la política económica. La experiencia les ha mostrado que los cambios en la demanda de inversión de las empresas tienen importantes repercusiones en el nivel de actividad económica. Para muchos las grandes crisis de una economía de mercado se relacionan con cambios en el deseo de invertir de los empresarios.

Los padres de la macroeconomía moderna encontraron que no era necesario entender las razones que guiaban al sector privado en sus decisiones de inversión para hacer recomendaciones de política que solucionaran los problemas causados por las variaciones en la demanda de inversión. Cuando las prescripciones keynesianas comenzaron a perder su validez los teóricos se vieron obligados a desarrollar modelos que explicarán realmente las decisiones de inversión de las empresas. Entre las teorías que han mostrado su utilidad hay dos que merecen ser discutidas. La primera es la desarrollada por el Profesor Jorgenson de la Universidad de Harvard y la segunda es la del Profesor Tobin de la Universidad de Yale.

En el llamado modelo neoclásico desarrollado por el Profesor Jorgenson, una de las variables claves que explica la demanda de inversión es el costo incurrido por el empresario en equipos y estructuras necesarios en el proceso productivo. Entre menor sea este costo de uso del capital para un empresario, mayor será el "stock" de capital deseado por el empresario y por lo tanto mayor serás su deseo de invertir.

De acuerdo con este modelo gran parte de las variaciones en la inversión son un reflejo de las variaciones del costo de uso del capital. El sorpresivo empuje de la inversión en 1992 puede servir para ilustrar las fuerzas que afectan la inversión según el modelo de Jorgenson. El rápido crecimiento de la inversión observado el año pasado se explicaría entonces por una disminución importante en el costo de uso de capital.

En primer lugar, la apertura económica dió origen a una disminución el costo de los equipos importados a tanto por la disminución de los aranceles como por la revaluación del dólar. Esta disminución del costo de los equipos importados hizo más atractiva la expansión del equipo productivo. En segundo lugar, la disminución en las tasas de interés causada por el cambio en la política monetaria disminuyó el costo de oportunidad del capital invertido en equipos y estructuras. Al darse un menor costo en el uso del capital las empresas se decidieron a invertir en equipo productivo.

La segunda teoría que puede explicar el crecimiento acelerado de la inversión en 1992 es la desarrollada por James Tobin ganador del Premio Nobel de Economía. Según esta teoría, los empresarios invierten en equipos en la medida en que el costo de reposición de los activos de una empresa sea menor que el valor en Bolsa. Por tanto la relación entre el valor en Bolsa y el costo de reposición es un buen indicador del deseo de invertir. Si esta relación es superior a la unidad el empresario invierte, en caso contrario decide más bien comprar sus propias acciones en la bolsa. Para los seguidores de Tobin, el auge en la inversión en 1992 es una consecuencia lógica del boom de la bolsa observado en los últimos años.


La conclusión práctica de lo anterior es bastante simple. El pesimismo de algunos críticos del proceso de apertura sobre la posibilidad de mejorar la competitividad a través de un proceso de modernización del aparato productivo resultó un poco infundado. Las empresas invirtieron en nuevos equipos y consiguieron los fondos para hacerlo. No hubo necesidad de reestructurar primero y luego hacer la apertura, sino que el proceso mismo de la apertura, tal como lo indican las teorías de Jorgenson y Tobin, sirve para acelerar la reestructuración.

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