martes, 2 de noviembre de 1993

El desempleo baja mientras la inflación sube

La razón de la disminución en el desempleo y la aceleración se encuentran por los lados del gasto público.

Los profesores de macroeconomía enseñan a sus alumnos que, en condiciones normales, para poder bajar la inflación es necesario pagar un costo en términos de aumento de desempleo. Esto quiere decir que por regla general los avances en uno de los dos campos vienen acompañados de retrocesos en el otro. Esta relación inversa entre el descenso de la inflación y el aumento en la inflación es ni más ni menos la versión modificada de la famosa Curva de Phillips.

La evolución reciente de la economía colombiana muestra que esta relación inversa entre el desempleo y la inflación no solo se da en los libros de texto sino que también se da en la práctica. En efecto, el desempleo está mostrando una disminución mientras que la inflación ha vuelto a acelerarse.

De lo anterior se puede concluir que no debemos buscar explicaciones como algunos lo han hecho en la deficiencia de la entidad encargada de llevar las estadísticas sino que más bien debemos investigar cuáles son las causas del descenso y evaluar si las políticas que se han seguido han sido las correctas.

La razón de la disminución en el desempleo y la aceleración se encuentran por los lados del gasto público. Como lo han manifestado las Directivas de nuestro Banco Emisor y algunos analistas este gobierno está terminando su mandato con un desorden importante en el campo fiscal. El querer cumplir con todas las promesas hechas en las elecciones en el último año de gobierno puede contribuir a que el partido de gobierno se mantenga por otro período pero es la causa del desorden cuando los recursos fiscales no alcanzan para cumplir este loable empeño de mejorar la condición de los más desfavorecidos.

El crecimiento desmedido del gasto público es algo que no puede mantenerse como un instrumento para reactivar la economía. Como bien se sabe en una economía abierta al crecer el gasto público se genera una revaluación real de la moneda que tiene como consecuencia la disminución de las exportaciones y el incremento de las importaciones. La experiencia ha mostrado que el desbalance externo en muy poco tiempo se transforma en una crisis de balanza de pagos que lleva a tomar el tipo de medidas que forman parte del recetario del Fondo Monetario Internacional.

Dicho en otras palabras, el efecto del estímulo fiscal es por su propia naturaleza de corta duración, la disminución del desempleo no puede durar y el ajuste fiscal necesario para corregir el exceso de demanda va a causar importantes traumatismos en la economía. El negocio de inflar la economía a base de aumento en el gasto público nunca es bueno pues los beneficios no solo son de corta duración sino que siempre resultan inferiores a los costos que se deben pagar posteriormente en términos de recesión.


El gobierno actual, que ha tenido logros importantes en el campo económico, no debería dañar su nota por intentar cumplir, a última hora, con unas promesas hechas hace casi cuatro años. La mejor herencia que podría dejar el gobierno sería entregar una economía sana sin los desequilibrios existentes actualmente.

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