lunes, 22 de noviembre de 1993

La globalización del sistema económico

La incorporación de casi la mitad de la humanidad al mercado económico mundial es un evento que marca un cambio importante en las relaciones entre los países pobres y los ricos.

El viernes de la semana pasada tuve la oportunidad de asistir a una conferencia del Profesor Jeffrey Sachs en la que trató temas importantes relacionados con el comercio internacional. Con gran propiedad el Profesor Sachs tocó puntos de especial actualidad tales como los relacionados con el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, México y Canadá.

Para poner de presente la importancia del TLC, el profesor Sachs hizo un breve repaso de algunos desarrollos recientes. Para el ilustre catedrático, el mundo está viviendo un momento especial pues en los últimos años más de la mitad de la humanidad ha entrado a formar parte de la economía mundial. A los cuatrocientos millones de latinoamericanos que, después de superar las enseñanzas de la CEPAL, han entrado a participar en el comercio mundial abriendo sus economías se deben sumar los ciento cincuenta millones de habitantes de Europa Oriental, los trescientos millones de rusos que están tratando de formar una economía de mercado, los mil doscientos millones de chinos que desde hace algunos años guiados por su líder abandonaron el dogmatismo de Mao y los novecientos millones de hindúes que han decidido integrarse a la economía mundial dejando atrás sus claras tendencias proteccionistas.

La incorporación de casi la mitad de la humanidad al mercado económico mundial es un evento que marca un cambio importante en las relaciones entre los países pobres y los ricos. El TLC es, entonces, el inicio de un nuevo trato entre el Norte y el Sur que puede llegar a ser el camino para un mejoramiento del nivel de vida de los países en desarrollo. Sin embargo, este ajuste no es ni inmediato ni fácil.

Las dificultades de ajuste explican, en parte la oposición que tuvo el Tratado en los Estados Unidos. Para el ilustre Profesor de Harvard, la oposición de los sindicatos surge del natural deterioro que pueden tener los salarios de los trabajadores menos calificados cuando se abren los mercados a un país que tiene una abundancia de trabajadores poco calificados. Es claro que las industrias del país avanzado que utilizan una mano de obra poco calificada van a tener que enfrentar directamente la competencia de las industrias de los países menos avanzados.

El posible efecto del TLC se puede prever por lo que ha pasado en varios países a raíz de la entrada de la China al mercado mundial. Estados Unidos y los países de la Comunidad Económica Europea han visto desaparecer la competitividad de industrias como el calzado y los textiles en las que se aprecia inmediatamente el impacto de trabajadores chinos motivados y laboriosos que ganan apenas 25 centavos de dólar la hora.


La manera como el mundo reaccione a los cambios en la distribución del ingreso que ocurren cuando las industrias intensivas en trabajo no calificado de los países avanzados son desplazadas por las de los países en desarrollo puede marcar el éxito o el fracaso del proceso de globalización. Si los países avanzados flexibilizan sus mercados de trabajo el impacto será de poca duración y la globalización vendrá acompañada de un aumento en el número de puestos de trabajo. Por el contrario, si no se acepta que los salarios de los trabajadores menos calificados se ajusten el resultado final será un aumento del desempleo y una tensión social que puede acabar con el proceso de globalización que esta viviendo el mundo.

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