lunes, 17 de enero de 1994

Enterrar a los muertos

No solo es necesario asegurar que la EDIS se liquide lo más rápido posible, sino que se debe estar pendiente de mirar con cuidado las condiciones en que entren a operar los nuevos entes encargados de la recolección de basura.

En un reconocimiento tardío de la incapacidad de prestar el servicio de aseo, el Concejo Distrital aprobó la liquidación de la Empresa Distrital de Servicios Públicos. Los intentos de las dos últimas administraciones por resucitar un muerto terminaron en lo que hace mucho se sabía era su suerte irremediable. Como lo recomienda la Santa Madre Iglesia, la alternativa en estos casos es enterrar a los muertos.

Las decisión tomada durante la Alcaldía de Andrés Pastrana de contratar con particulares la recolección de las basuras, sin lugar a dudas, se ha mostrado correcta. La recolección de basuras a partir de este momento mejoró notablemente y mostró que ese era el camino adecuado. La indecisión de la Administración Caicedo en continuar con la política de contratación lo único que hizo fue demorar lo inevitable, agravando de paso la situación financiera del Distrito.

La ciudadanía, algún día, reconocerá la importante decisión de liquidar la Empresa. Lo importante es haber dado los pasos adecuados para asegurar que en el futuro se preste un servicio de vital importancia para la ciudad. Debemos felicitar al anterior gerente Doctor Camilo Silva por su importante participación para lograr que el Concejo Distrital aprobará la liquidación de la Empresa. Desafortunadamente, la decisión fue tomada en el momento de más baja popularidad de una Administración que se encuentra atacada por todos sus flancos. En retrospecto, hubiera sido deseable que la iniciativa hubiera partido del Alcalde y que la decisión de liquidar la EDIS se hubiera tomado al comienzo de la administración.

La actual administración de la Capital tiene que darse cuenta que el descontento de la ciudadanía es real y que no es el producto de los políticos que están en busca de una curul. Los problemas de Bogotá tienen que ser enfrentados a tiempo y no se puede esperar hasta que exploten para tomar una decisión. La estrategia no puede ser dejar crecer los problemas hasta que la ciudadanía clame por una solución, para lograr un consenso en torno a decisiones penosas.

Lo que se busca es un estilo de gobierno en el que se sienta un sentido de dirección. Los bogotanos estamos conscientes de que nos toca remar duro si queremos llegar a la meta de un buen modo de vivir. Necesitamos de alguien que nos guíe y nos oriente en esta tarea penosa.

La liquidación de la EDIS debe convertirse en una oportunidad para cambiar. No solo debemos buscar una reducción de costos sino que debemos aprovechar para ensayar una serie de ideas que han tenido éxito en otras partes. El gobernante exitoso es el que se convierte en un catalizador. Es el que pone a trabajar a todos en busca de un propósito común. El gobierno no debe estar hecho para recoger basuras sino para asegurar que las calles estén limpias. La limpieza de las calles a su vez, es una labor de todos. Del ciudadano que deposita la basura en los recipientes, de la entidad que la recoge y la del gobierno que fija las normas y que financia a los estratos más bajos que no pueden cubrir los costos de recolección de basuras.


Lo que viene en el campo de la recolección de basuras es importante y el proceso debe ser sometido a un escrutinio. No solo es necesario asegurar que la EDIS se liquide lo más rápido posible sino que se debe estar pendiente de mirar con cuidado las condiciones en que entren a operar los nuevos entes encargados de la recolección de basura. Las reglas de juego deben asegurar que se aumente la competencia y que se mantengan costos bajos. Nada sacamos cambiando un mal servicio prestado por el sector público, por un mal servicio prestado por el sector privado. 

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