lunes, 4 de julio de 1994

La nueva teoría del crecimiento

Según estudios analizados en un seminario patrocinado por el Banco Mundial y el Gobierno de Colombia, los países que crecen más logran la mejor distribución del ingreso y tienen las menores tasas de inflación.

En la semana anterior el Banco Mundial y el Gobierno de Colombia patrocinaron un importante seminario sobre el futuro crecimiento de América Latina. El Seminario contó con la participación de destacados conferencistas colombianos e internacionales. Este interesante evento en el que se presentaron importantes estudios resultará de especial importancia para el desarrollo de la investigación económica en Colombia. Los trabajos presentados, sin lugar a dudas, orientarán el trabajo futuro de los académicos colombianos.

De lo tratado, en los dos días que duró el evento, se puede concluir que la investigación en el campo económico ha cambiado de orientación. En el pasado, buena parte de los trabajos estaban orientados hacia el corto plazo haciendo énfasis en el problema de la estabilización y de la secuencia y ritmo de las reformas económicas. Para el futuro, se prevé un mayor énfasis en el crecimiento a largo plazo. Los académicos después de haber declarado victoria sobre el manejo de los problemas de corto plazo se han dedicado a explicar las causas del crecimiento y a encontrar la fórmula adecuada para que todos los países puedan repetir la historia exitosa de los tigres asiáticos.
  
Los trabajos presentados en buena parte atacan lo que Galbraith llama la sabiduría convencional. En efecto, buena parte de los trabajos presentaron conclusiones bien diferentes a lo que se había venido sosteniendo. Por ejemplo, la doctora Birdsall, Vicepresidente Ejecutivo del Banco Interamericano de Desarrollo y el Profesor Alesina de Harvard muestran que una mejor distribución del ingreso puede contribuir positivamente al crecimiento de un país. Esta conclusión que ya había sido enunciada por Jeffrey Sachs va en contra de lo enseñado por mucho tiempo. De acuerdo con lo discutido en el Seminario sobre crecimiento, no es necesario aceptar una alta concentración del ingreso para lograr altos volúmenes de ahorro que financien altos niveles de inversión. Los economistas han comenzado a aceptar, tal como lo había encontrado Milton Friedman en su Teoría del Consumo, que los pobres y los trabajadores también ahorran y que por lo tanto es correcto postular que únicamente ahorran los capitalistas.

Los trabajos presentados también desvirtúan la creencia de que para poder crecer es necesario aceptar una alta inflación. Por el contrario, para buena parte de los conferencistas y especialmente los que tienen algo que ver con el FMI y los Bancos Centrales el nuevo evangelio predica que para poder crecer es necesario mantener una baja inflación. Michael Bruno antiguo Presidente del Banco Central de Israel y economista principal del Banco Mundial presenta unos diagramas en los que se relaciona la tasa de crecimiento de una economía con la tasa de inflación y que parecen sugerir que existe una relación interesante entre inflación y crecimiento.
Aunque me hubiera gustado utilizar los diagramas del Profesor Bruno para sustentar mis recomendaciones sobre la conveniencia de reducir la inflación, he llegado a la conclusión que la interpretación más adecuada es que en el largo plazo, existe una tasa natural de crecimiento que es independiente de la inflación. La evidencia presentada parece mostrar que la reducción de la inflación puede mejorar la eficiencia de una economía conducir a un mayor nivel de ingreso sin que llegue a producir una mayor tasa de crecimiento.

Los verdaderos motores de crecimiento no pueden ser ni una mejor distribución del ingreso ni una menor inflación. En el largo plazo, la nueva teoría del desarrollo, como la anterior, deben hacer énfasis en una mejor preparación de la fuerza de trabajo y en un mayor cambio tecnológico. La educación y otras maneras de mejorar la productividad del trabajador se convierten en la mejor inversión que puede hacer un país. Ante tanta reiteración de la importancia de invertir en educación el próximo gobierno debería dedicar un esfuerzo gigante en este campo. El país no puede permitirse el lujo de ignorar estas recomendaciones. Debe reforzar el esfuerzo en la capacitación del colombiano tal y como lo hubiera hecho Andrés Pastrana.

Después de asistir al Seminario he llegado a la conclusión de que la idea de la existencia de una serie de compromisos de política ha perdido validez. El encargado de la política económica no tiene que sopesar las consecuencias de largo plazo de una política que incentive el crecimiento pueda tener en la mala distribución del ingreso o en la estabilidad económica. La experiencia de los países exitosos muestra que la buena política económica tiene éxito simultáneo en varios campos. Los países que crecen más logran la mejor distribución del ingreso y tienen las menores tasas de inflación. La mala política económica desemboca en pésimos indicadores de crecimiento, inflación y distribución del ingreso.


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