lunes, 10 de octubre de 1994

Brasil prende motores

Aunque las perspectivas de Brasil vuelven a ser buenas el camino hacia el equilibrio macroeconómico no es fácil.

La importancia del Brasil dentro del contexto latinoamericano es innegable. En Brasil vive el 35.7% de la población y allí se genera el 37.80 del PIB latinoamericano. En una economía abierta en la que las interrelaciones económicas son cada día más fuertes es imposible progresar sin que lo hagan los países de mayor poder económico y por tanto el resultado de la elección presidencial en el Brasil puede convertirse en una de las buenas noticias para este sufrido hemisferio.

Los grandes desequilibrios macroeconómicos del pasado reciente que desembocaron en una hiperinflación que casi acaba con el país han hecho olvidar las épocas doradas del milagro brasilero. El crecimiento del 9 por ciento anual de los años setentas ha sido olvidado por todos los analistas que se han concentrado en el seguimiento de los innumerables planes de estabilización con variados nombres y corta duración.

El ascenso al poder del nuevo presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso ha sido mirado con expectativas por todos los que esperan que nuestro vecino retome su senda de crecimiento acelerado. El éxito inicial del llamado Plan Real inspirado por el antiguo Ministro de Hacienda y hoy Presidente electo del Brasil ha sido el factor determinante del antiguo profesor de la Universidad de París.

Aunque las perspectivas de Brasil vuelven a ser buenas el camino hacia el equilibrio macroeconómico no es fácil. La política de estabilización se basa en una vinculación de la moneda al dólar buscando devolver la confianza del público en las autoridades económicas. En este aspecto copia la medida implantada por el gobierno argentino que ha llevado a una inflación similar a las de los países industrializados.

Si bien, el establecimiento de una paridad fija con respecto al dólar asegura en el largo plazo una inflación moderada, su efecto en el corto plazo puede llegar a ser traumático. Una tasa de cambio fija con una inflación inercial alta puede llevar a una sobrevaluación de la moneda lo que lleva a la quiebra de los exportadores y conduce al desempleo. Los controles de precios sin un equilibrio fiscal tal como se ha visto en la infinidad de programas de estabilización del Brasil son apenas pañitos de agua tibia que no logran controlar la grave enfermedad del cono sur.

La estabilización de la economía brasilera y su retorno a la senda de un rápido crecimiento puede ser el elemento clave para un crecimiento rápido de toda la economía latinoamericana. Los países participantes en MERCOSUR pueden ser los primeros beneficiados de el milagro brasileño parte dos. El crecimiento acelerado en Argentina y Brasil fruto de un proceso de integración exitoso puede llevar a que todo el cono sur crezca a tasas comparables a las de los famosos tigres asiáticos.

La integración de Colombia y de los demás países del Grupo Andino con el Brasil debe ser una de las prioridades de la Administración Samper. Nuestros negociadores, tanto del sector público como del privado deberían entrar a cursos acelerados de portugués para poder ampliar el intercambio comercial con la economía más grande de latinoamérica, el resurgimiento de la economía brasilera no debería tomarnos de sorpresa.


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