lunes, 6 de febrero de 1995

Primer parcial del pacto social

Ojalá no nos pase lo que le pasó a la liebre  que creía tener ganada su carrera contra la tortuga y se dedicó a  reposar antes de cruzar la meta.

Según un ilustre matemático, ahora dedicado a medir la opinión pública, lo único que se requiere para el éxito profesional es un manejo adecuado de la regla de tres. Aplicar estos conocimientos adquiridos en los primeros años de bachillerato no siempre es sencillo. Un ejemplo de las dificultades de la aplicación  de  este sencillo concepto a una situación práctica es la utilización de la regla de tres a la evaluación del primer mes del pacto social.  En efecto, si preguntamos cuanto deben subir los precios en un mes para que en el año suban 18%, la respuesta que daría un estudiante de los primeros años de bachillerato con la ayuda de lápiz y papel sería 18 dividido por 12 o sea 1.5 por ciento. Si le preguntaramos entonces que cómo calificaría el primer mes del pacto social en el que el gobierno se muestra orgulloso de lograr un 1.84 por ciento, el estudiante contestaría que esta cifra lo que está mostrando es que para cumplir sus buenos propósitos el gobierno debe redoblar sus esfuerzos.

Como bien los saben nuestros ingenieros financieros, la respuesta anterior no es enteramente correcta pues hay que tener en cuenta el efecto acumulativo originado por la lógica del interés compuesto. Cualquier financista con la ayuda de su calculadora financiera nos diría que la respuesta correcta a la pregunta ¿cuál debe ser el aumento de precios en el primer mes para que al final del año tengamos una inflación del 18%? es 1.39%. Si le preguntamos entonces al financista si cree que el gobierno puede cumplir con su meta del 18%, contestaría que para esto el gobierno necesitaria esforzarse pues el primer resultado está muy por encima de la meta parcial de 1.39% al mes.

La euforia del gobierno que lo llevó a montar un show similar al que armó para la venida de Pavarotti y en el que faltó únicamente que le preguntarán al Ministro de Desarrollo su receta favorita para la preparación del plato tradicional de la cultura paisa, nos está diciendo que hay algo más en la matemática inflacionaria. Como lo saben los estudiosos de los temas inflacionarios la escalada de precios no ocurre de manera uniforme a través del año. Por razones climáticas e institucionales los precios suben más rápidamente en los primeros meses del año y menos en épocas como el segundo semestre en que la abundancia de las cosechas tienen un efecto favorable en el precio de los alimentos. Un buen comportamiento en los primeros meses se puede interpretar entonces como un presagio favorable para obtener un buen resultado en el año.


Debemos entonces preguntarnos que tan bueno fue enero y que se puede esperar en el futuro. Las cifras muestran claramente que el comportamiento en enero fue mucho mejor de lo oservado en años anteriores. Sin embargo debe tenerse en cuenta que el Pacto Social ha introducido dos aspectos importantes que tienen un efecto importante en las cifras del costo de vida.  En primer lugar, debe reconocerse que antes del Pacto Social la discusión se centraba primordialmente en el acumulado del costo de  vida en diciembre y por lo tanto los gobiernos, en especial el anterior, preferían subir los precios en los últimos días del año para que su aumento se contabilizara en enero y no en diciembre. Por tanto todos los índices de enero eran artificialmente altos pues llevaban un rezago de lo ocurrido en los últimos días del año.  Mediante este truco los gobernantes lograban disminuir algunos puntos de la inflación portergándola para el año siguiente. Con la  introducción del pacto social se volvió crítico el mes de enero y en consecuencia se decidió postergar los aumentos para otros meses del primer trimestre. Por tanto, la comparación entre enero de 1995 y enero de 1994 no resulta enteramente válida pues los eneros antes de 1995 eran artificialmente altos y los eneros después del pacto social  resultan, como los diciembres anteriores, artificialmente bajos.

En segundo lugar, debe anotarse que uno de los instrumentos básicos que el gobierno ha querido utilizar para bajar la inflación es  repartir el aumento de los precios a lo largo del año. Si esto se logra, es claro que el efecto de este cambio institucional es disminuir la importancia de los aumentos al comienzo del año. Este solo cambio institucional permite bajar por una sola vez la importancia de enero sin necesidad de pactos sociales.

Las consideraciones anteriores llevan a concluir que no todo está ganado en la lucha inflacionaria y que es importante no solo mirar  los resultados del primer mes del pacto social. Es necesario continuar mirando todas las variables macroeconómicas y mantener una política económica coherente que permita una rebaja real de la inflación, no nos podemos contentar con lograr el mejor enero de los últimos diez años. Ojalá no nos pase lo que le pasó a la liebre  que creía tener ganada su carrera contra la tortuga y se dedicó a  reposar antes de cruzar la meta.





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