martes, 4 de julio de 1995

Un osito de felpa

Lo que debe entender el público es que la inflación no ha bajado, por que el gobierno no está dispuesto a pagar el costo político de hacer, una verdadera campaña para reducir el incremento en el costo de la vida

Este gobierno parece estar de malas. Después de haber hecho un tremendo oso con la supuesta captura de uno de los personajes más buscados, a los pocos días tiene que enfrentarse al público para comunicarles que la meta de inflación que alcanzó en junio no era la de 1995, sino que a duras penas estaba alcanzando la de dos años atrás.  En efecto, a junio de 1995 la tasa de inflación anual es apenas similar a la de 1993 y como en esa época, a duras penas es inferior al tan anhelado 22 por ciento.

Las cifras de junio, sin lugar a dudas, muestran que el dieciocho por ciento no se puede cumplir.  Más aún, es probable que si el gobierno no toma los correctivos necesarios, terminemos, como en 1993, con una inflación al final del año superior a la alcanzada en junio. El gobierno debe dejar de buscar culpables de la inflación en donde no están.  El presidente tiene que entender que el alto nivel de gasto público tiene más culpa de la inflación que el incremento de los precios de la vivienda.

El equipo económico tiene que explicarle a su jefe y al país lo que les enseñaron en sus primeras clases de economía.  Una cosa es el incremento generalizado de los precios. conocido técnicamente como la inflación. y otra es el cambio en el precio relativo de los bienes.

Si la vivienda sube más rápidamente que el promedio de los precios. es porque existen condiciones especiales en el mercado de la vivienda que hacen que el precio de los inmuebles crezca a un ritmo diferente al de los otros sectores. El crecimiento generalizado de los bienes obedece a condiciones de carácter macroeconómico que tiene que ver con la demanda agregada de la economía.

Si creyéramos que el incremento de los precios de la vivienda fuera uno de los causales de la inflación, podríamos afirmar que los Ángeles y Nueva York, ciudades caracterizadas por un desenfrenado ritmo de crecimiento de los precios de la vivienda, deberían ser sitios de alta inflación.  Estas dos grandes ciudades norteamericanas pueden tener infinidad de problemas pero nadie puede decir que la inflación es uno de ellos.  El análisis del 'rápido crecimiento de los precios de la vivienda en estas dos ciudades. tiene que hacerse mirando las condiciones de oferta y demanda. tratando de establecer porque la demanda ha crecido más rápido que la oferta, El desentrañar los efectos de las altas tasas de interés en el incremento de los precios es una labor completa, pues afecta tanto la demanda a través de las condiciones de las hipotecas. como la oferta a través del incremento en los costos financieros y disponibilidad de recursos para los constructores.

Al hacer el análisis de la inflación. el país debe dejar de preocuparse por lo que los economistas llaman el cambio en los precios relativos y realmente concentrarse en las políticas macroeconómicas.  Lo que debe entender el público es que la inflación no ha bajado por que el gobierno no esta dispuesto a pagar el costo político de hacer una verdadera campaña para reducir el incremento en el costo de vida.  El presidente lo ha manifestado claramente al afirmar que la recesión si puede tumbarlo, mientras que no cree que la inflación lo vaya a tumbar.  El gobierno no ha bajado la inflación por no arriesgarse a producir la temida recesión.  Lo triste es que una falta de credibilidad en el gobierno puede llevarnos al peor de lo dos mundos: una recesión con inflación.

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