lunes, 1 de abril de 1996

La investigación económica en Colombia

La Universidad colombiana debe responder al reto de su internacionalización.

La semana pasada se realizó un seminario con la participación de la Universidad de los Andes sobre la Transformación de América Latina. El seminario se inició con un discurso del rector Hommes en donde se presentaron algunas críticas a la política económica del gobierno y en la que el Rector previno sobre el peligro que podrían tener algunas actuaciones del Incomex, encaminadas a frenar la subfacturación en la reimplantación de las temidas licencias previas.

A continuación se hicieron una serie de presentaciones por parte de investigadores latinoamericanos y alemanes sobre el tema del seminario. La calidad de los trabajos presentados fue un tanto disímil, dejando la  duda en algunos segmentos de  la audiencia si la investigación económica colombiana está a la altura de la europea y la de otros países latinoamericanos. Un indicador de la improvisación  de algunas investigaciones es la tardía entrega de los trabajos los comentaristas. En algunos casos los comentaristas tuvieron que improvisar pues el trabajo se entregó la víspera después de  horas de oficina.

La falta de competitividad de los académicos colombianos en el contexto mundial no deja de ser preocupante. Las universidades colombianas no pueden quedarse atrás en el campo de la investigación económica. La política económica no puede manejarse con conocimientos obsoletos ni con falso consenso nacido en una sociedad de elogios mutuos.

Realmente preocupante, para los que hemos defendido las bondades de las transformaciones estructurales de la economía colombiana en los noventa, la debilidad de la evidencia presentada para sustentar la validez de la reforma. Algunos de los académicos colombianos que  intervinieron en el seminario se limitaron a recitar una serie de frases de cajón sin un soporte sólido. Los resultados de las investigaciones no resultaban muy convincentes como soporte de las afirmaciones sobre la bondad de las reformas de la apertura.

La universidad colombiana debe responder al reto de su internacionalización. De ahora en adelante tiene que estar presente en los grandes debates y debe hacerlo con excelencia. El evento como el realizado en la Universidad de los Andes es el instrumento adecuado para poder medirnos a escala internacional. Si nuestra calidad es inferior debemos reconocerlo y hacer esfuerzos  para lograr mejorarla  no podemos contentarnos con estereotipos que ocultan la verdad.

Las universidades tienen que hacerse una autocrítica seria y para ello deben traer evaluadores de reconocido prestigio internacional. La Universidad de los Andes ha dado el ejemplo con una evaluación de su facultad de Economía. En aras de una discusión seria debería levantarse la reserva del sumario, si es que existe, con el fin de evitar las filtraciones selectivas del informe. El espectáculo de una discusión en la que las antiguas y nuevas directivas de la Facultad de Economía de los Andes utilizan el informe Calvo para sostener posiciones contradictorias no es muy edificante.

Tampoco es justo personalizar las discusiones. Si existe un problema en las Facultades de Economía es por razones estructurales, tales como la falta de incentivos, las bajas remuneraciones y no por la gestión buena o mala de un decano. Los centros de investigación de las universidades colombianas tienen que volver a ganarse el respeto que tuvieron en otra época. No deja de ser motivo de preocupación el relativo estancamiento de los principales centros universitarios frente a Instituciones como Anif y Fedesarrollo que hacen presencia en los debates de política económica. Más sorprendente aún, si se tiene en cuenta que muchos de los que están a dirigiendo estas instituciones estuvieron vinculados a los principales centros de investigación universitarios. De vital importancia para el avance de la investigación económica es lograr vincular a las universidades colombianas profesores que estén en permanente contacto con la academia extranjera.

La participación de los investigadores colombianos en las conferencias internacionales debe ser una tarea de altísima prioridad, pues solo compitiendo en los foros internacionales es posible mantenerse a la vanguardia de la ciencia. No solo debemos medirnos con nuestras contrapartes en el extranjero sino que,  además, debemos especializarnos, pues la competencia a alto nivel se hace entre especialistas. Los investigadores colombianos para lograr sobrevivir en un mercado de dimensiones minúsculas han apelado al expediente de convertirse en especialistas en casi todo. Las grandes figuras académicas colombianas cambian de tema de investigación como quien cambia de camisa.

Como consecuencia de estos cambios nunca se profundiza en los temas y, por tanto, los aportes de los colombianos son marginales. Ojalá que el seminario realizado en la Universidad de los Andes marque el inicio de una nueva época en la investigación económica colombiana, en la que se ponga como meta el competir internacionalmente.





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