lunes, 8 de julio de 1996

Se abre el debate sobre el censo del 93.

Puede decirse que en julio de 1996 estamos muy cerca a los cuarenta millones de personas y que es muy probable que tengamos más de 39 y medio millones de habitantes.

Después de un esfuerzo de depuración de casi dos años, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística dio a conocer los resultados definitivos del último Censo de Población y Vivienda realizado el 24 de octubre de 1993. El Dane pudo establecer que se censaron 33 millones 109 mil 840 personas. Además, mediante una operación de comprobación diseñada de manera muy meticulosa y ejecutada con notable cuidado pudo establecer que el operativo censal omitió a 4 millones 313 mil personas. Si a la cifra correspondiente al conteo se le añade el ajuste por cobertura se obtiene, entonces, una población ajustada de 37 millones 422 mil 791 habitantes para la fecha censal.

Si se toma como base la cifra ajustada y si se conoce la tasa de crecimiento de la población es posible calcular un estimativo de la población colombiana a la fecha. Infortunadamente, la tasa de crecimiento de la población en Colombia se desconoce y debe ser estimada a partir de la información censal, lo cual presenta algunos problemas que se originan por los ajustes de cobertura realizados a los dos últimos censos. Si se calcula la tasa de crecimiento de la población con base en los datos ajustados se obtiene una tasa del 2,8 por ciento anual que resulta relativamente alta si se tiene en cuenta información conocida sobre las tasas de natalidad y mortalidad. Por lo contrario si se ignoran los ajustes y se calcula la tasa de crecimiento de la población a partir de las cifras correspondientes a la población censada se obtiene una tasa del 2;2 por ciento que parece un po­co más razonable. Cualquiera que sea el procedimiento, puede decirse que en julio de 1996 estamos muy cerca a los cuarenta millones de personas y que es muy probable que tengamos más de 39 y medio millones de habitantes.

La cifra para muchos demógrafos como los que hicieron las proyecciones para el estudio Colombia Siglo XXI resultan altas tanto en lo que se refiere al volumen de la población como a las tasas de crecimiento en el período intercensal y por lo tanto van a ser objeto de un interesante debate. Muchos políticos, por el contrario van a criticar las cifras del Dane por lo bajas. No cabe duda que los alcaldes y gobernadores piensan que la población que realmente tiene que atender está siempre por encima de las cifras censales y quisieran que sus ciudades y departamentos tuvieran siempre más habitantes que los que aparecen en el Censo pues esto les permitiría contar con mayores recursos.

El debate tanto a nivel técnico como a nivel político pinta bastante movido y el Dane debe estar preparado para afrontarlo en ambos campos. No cabe duda de que el trabajo meticuloso realizado en los dos últimos años ha mejorado considerablemente la posición del organismo del gobierno encargado de ejecutar los censos. Lo que se necesita en estos momentos es hacer una evaluación técnica del Censo por parte de los más des­tacados investigadores colombianos.

En primer lugar se requiere de un análisis cuidadoso de la calidad de la información correspondiente a las principales variables investigadas en el Censo del 93. Es necesario entonces hacer una evaluación de la calidad de la información demográfica, de vivienda, de cobertura de servicios públicos, de empleo y actividad económica, de educación y de salud para establecer la calidad de la información recolectada

Después de hacer un análisis de la de la información censal basada en la información recolectada es necesario confrontarla con información producida por otra fuentes y con la correspondiente de censos  anteriores para poder establecer su confiabilidad.

Una vez establecido el grado de confiabilidad es necesario producir indicador derivados de la información censal como pueden ser indicadores de la calidad de vivienda, estimativos de déficit educativos que permitan orientar la acción del gobierno y focalizar el gasto social.

La utilidad de este tipo de ejerció es muy grande como se pudo apreciar esfuerzo importante realizado en 1986 por el Dane bajo la Dirección del doctor Alfonso González. Con ayuda de los principales centros de investigación y la participación destacados investigadores se pudo hacer una evaluación de la calidad del Censo del 85 y se llegaron a importantes conclusiones sobre la evolución de los principales indicadores derivados del Censo de Población y Vivienda.

La actual administración del Dane es consciente de la importancia de un ejercicio de evaluación y ha comenzado a programar su realización. Teniendo en cuenta  por un lado la experiencia acumulada en el censo y los importantes cambios tecnológicos que han ocurrido en los últimos diez años en el campo de la computación es muy probable que se logre un resultado bien interesante y que además tenga una amplia divulgación pues hoy en día gran número de entidades y empresas del sector privado son conscientes de la importancia de contar con una información de alta calidad que les permita hacer una planeación más eficaz

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