lunes, 25 de septiembre de 1989

Premio Nobel 1989

A mediados de Octubre la Academia Sueca hará una nueva elección del Premio Nobel de Economía. Septiembre es, pues, una ocasión propicia para hacer algunas cábalas sobre los candidatos con mayor opción a la más codiciada distinción entre los economistas profesionales.
Aunque ocasionalmente la elección genera sorpresas, la mayoría de las veces los elegidos se han destacado en los medios académicos y han sido distinguidos por sus colegas.

Entre los más opcionados se podrían mencionar los siguientes economistas americanos: los "misioneros" Richard Musgrave y Hollis Chenery, con vinculación a Colombia, pues ambos han dirigido "Misiones". Musgrave dirigió un estudio sobre las finanzas públicas a fines de los sesentas en el gobierno del Presidente Lleras Restrepo y el Profesor Chenery una "Misión de Empleo" durante el gobierno del Presidente Betancourt. Obviamente su nominación al premio Nobel no será por sus trabajos en Colombia ni por la contribución de dichos estudios al avance del conocimiento en materia económica, sino por su trabajo previo a su venida a Colombia.

El Profesor Musgrave de 79 años, autor del clásico "La Teoría de las Finanzas Públicas", expuso, por primera vez, de una manera clara y precisa, la teoría moderna de las finanzas públicas. Su trabajo es sin duda una de las contribuciones más importantes de los años cincuentas en este campo del conocimiento económico. Su cátedra en Harvard, aunque dictada con algún desorden, formó y motivó a muchos jóvenes economistas en el campo de las finanzas públicas.

Hollis Chenery de 71 años ha hecho importantes contribuciones al estudio del desarrollo económico, no sólo en el campo teórico sino que también sirvió de guía para gran parte del trabajo del Banco Mundial en la época de MacNamara. El trabajo de Chenery se ha caracterizado por su carácter cuantitativo, con un manejo cuidadoso de cifras, lo cual ha permitido llegar a generalizaciones importantes sobre los patrones de desarrollo.

Menos conocidos en Colombia, pero con mayores posibilidades de lograr el Premio Nobel en 1989, están los economistas de Chicago Don Patinkin y Gary Becker. Don Patinkin de 67 años es el autor de conocido libro "Moneda, Interés y Precios". Su trabajo, iniciado como tesis doctoral, ha sido fundamental para el desarrollo  de la moderna teoría monetaria dentro de un marco de equilibrio general. No  solamente ha  estudiado los fundamentos microeconómicos de la teoría sino que logra una síntesis de las posiciones keynesianas y monetaristas extremas.

La vinculación directa de Gary Becker de 59 años con Colombia, se ha reducido en buena parte a visitas esporádicas a Colombia como aquella realizada con motivo de los 25 años del Sena y a su contacto con algunos colombianos que asistieron a sus clases en Chicago. La influencia del trabajo de Gary Becker ha sido muy grande, especialmente para los interesados en el campo de Capital Humano, para quienes es absolutamente imprescindible la consulta de sus investigaciones. Su trabajo ha marcado la pauta para estudios posteriores en otros campos, tales como la economía de la discriminación, objeto de su tesis doctoral, y la economía del crimen y castigo.  Su incursión en el área de la sociología ha dada una nueva perspectiva al estudio de la familia, en especial a las decisiones sobre matrimonio y número de hijos.

William Baumol, nacido en 1922, es conocido por sus contribuciones a la teoría de la demanda de dinero. En tiempos recientes ha revolucionado el campo de la Organización Industrial con su teoría de los mercados disputables. De acuerdo con lo expuesto por Baumol, la existencia de pocos competidores en un mercado no determina un comportamiento oligopólico, sino que se requiere además de la existencia de barreras que hagan imposibles la entrada de posibles competidores. Dentro de esta perspectiva, la existencia de competidores potenciales asegura el comportamiento competitivo de una industria concentrada. Una de las principales características del Profesor Baumol ha sido su claridad de exposición dentro de un rigor matemático. Su libro "Teoría Económica y Análisis de Operaciones" fue uno de los textos más importantes a los finales del sesenta en Estados Unidos. Las nuevas versiones de este magnífico libro incorporan los avances modernos en la teoría microeconómica a través de interpretaciones económicas de fácil comprensión.

Henry Theil, Hendrik Houthakker y Edmond Malinvaud son economistas europeos, los dos primeros holandeses radicados en Estados Unidos y el último francés director del INSEE. Si bien sus contribuciones al avance de la ciencia abarcan campos relativamente diferentes, sus trabajos son bastante familiares a los econometristas. Los libros de Theil y Malinvaud han servido de texto en cursos avanzados de las universidades americanas.  Los trabajos empíricos y teóricos de Houthakker han sido fundamentales para el conocimiento de la demanda de los consumidores. Temporalmente ha interrumpido su carrera para servir en el Consejo de Asesores Económicos de los Estados Unidos. Adicionalmente, ha combinado su carrera académica con participación en las campañas de los candidatos republicanos a la presidencia, lo cual podría influir negativamente en la mente de los encargados de la selección, pues por regla general sus elecciones tienden a preferir candidatos que no susciten controversias.

Todos los anteriores economistas son magníficos candidatos para el premio Nobel. Sin embargo, quien ha hecho una de las carreras académicas más brillantes ha sido Dale W. Jorgenson, Profesor de la Universidad de Harvard. Jorgenson ha sido un pionero en los campos de la teoría del crecimiento, mediante una investigación meticulosa de las fuentes de crecimiento de las principales economías. Además, ha hecho investigaciones importantes en el campo de la planeación energética, ha desarrollado sistemas de medición para el capital humano y ha construido la moderna teoría de la inversión. El trabajo de Jorgenson ha sido prolífico gracias a su gran habilidad para dirigir investigaciones de sus estudiantes y colaboradores. Si no fuera por su edad (56 años) Jorgenson sería un firme candidato para el premio Nobel de este año. La Academia Sueca tiende a nominar personas de mayor edad. 

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