miércoles, 29 de junio de 2016

Colombia en 2030: Los 17 principios de la Pambelenomía

Hace casi treinta años cuando Virgilio Barco Vargas asumió la presidencia de la República el 7 de agosto de 1986 en su discurso de posesión le declaró la guerra a la pobreza en Colombia. Para dirigir estos programas de la lucha contra la pobreza nombró como su general a Ernesto Rojas Morales Ingeniero Civil de la Universidad Nacional.

El director de ese momento del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), Alfonso González Caro, realizó  un convenio con las Naciones Unidas para desarrollar una primera medición de la pobreza en el país. Utilizando la información del Censo de Población de 1985, el Dane calculó  la pobreza utilizando el método de las Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI)[1].

Desde entonces la medición de esta variable ha tenido importantes avances. Hoy en día se ha llegado a un consenso sobre la importancia de estimar la pobreza de una manera homogénea que permita cuantificar la magnitud de esta condición entre la población en todos los países del mundo.

 
Entidades como el Banco Mundial y las Naciones Unidas entre otros están realizando mediciones anuales de la pobreza en la mayoría de los países, lo que permite hacer un seguimiento de los resultados y posibilita la evaluación de las políticas enfocadas a eliminar la pobreza en el planeta.

Gracias a que cada vez se cuenta con mejor información sobre la incidencia de la pobreza, la humanidad se ha fijado metas para la erradicación de este flagelo. Un ejemplo de estos esfuerzos fue el programa de los Objetivos  de Desarrollo del Milenio (ODM) que comenzó con la llamada Declaración del Milenio hecha por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 22 de septiembre  de 2000.

Posteriormente, en el 2002 el Secretario General Kofi Annan con la asesoría de Jeffrey Sachs lanza el Programa del Milenio para preparar un plan de Acción Concreto para que el mundo pueda alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio antes del año 2015.

El primero de los objetivos fue la erradicación de la pobreza extrema y el hambre. En estos casos se considera que una persona es pobre cuando no puede adquirir la canasta básica de alimentos que cumpla con los requerimientos de la FAO y el ICBF. En la siguiente ilustración aparecen los ocho objetivos definidos por las Naciones Unidas al comienzo del siglo XXI para acelerar el desarrollo económico y social del planeta.


En palabras de Jeffrey Sachs,  actual director del Earth Institute de la Universidad de Columbia en Nueva York los Objetivos de Desarrollo del Milenio:  “Expresan preocupación pública acerca de la pobreza, el hambre, la enfermedad, la escolarización no satisfecha, la desigualdad de género, y la degradación ambiental. Al empaquetar estas prioridades en un conjunto de ocho objetivos de fácil comprensión, y al establecer objetivos medibles y con plazos determinados, los ODM ayudan a promover la conciencia global, la rendición de cuentas de las políticas, las mejoras en la métrica, la retroalimentación social y las presiones públicas.”[2]

Independiente de los logros alcanzados en los primeros quince años del nuevo milenio[3], surgió un consenso entre los expertos que se pueden resumir en las siguientes palabras del Profesor Sachs, “No obstante, existe la sensación generalizada entre los encargados de las decisiones de política y la sociedad civil, que el progreso contra la pobreza, el hambre, la enfermedad es notable; que los ODM han desempeñado un papel importante en asegurar ese progreso; y que unas metas acordadas a nivel mundial para combatir la pobreza deben seguir más allá de 2015.”

El 25 de septiembre de 2015 la ONU hizo una actualización más ambiciosa de este ejercicio pasando de 8 a 17 objetivos que se esperan cumplir en los próximos 15 años. A continuación se pueden ver de manera gráfica los llamados Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).


Como se puede ver, el fin de la pobreza se conserva como el primer objetivo que se debe buscar en los quince años de vigencia de este programa. Se espera entonces que en 2030 se haya podido poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo.

En esta actualización del programa, se han definido una serie de metas que permiten medir su avance. Para el caso del primer objetivo se han fijado las cinco metas siguientes[4]:

  1.  Para 2030, erradicar la pobreza extrema para todas las personas en el mundo, actualmente medida por un ingreso por persona inferior a 1,25 dólares de los Estados Unidos al día.
  2. Para 2030, reducir al menos a la mitad la proporción de hombres, mujeres y niños de todas las edades que viven en la pobreza en todas sus dimensiones con arreglo a las definiciones nacionales
  3. Poner en práctica a nivel nacional sistemas y medidas apropiadas de protección social para todos, incluidos niveles mínimos, y, para 2030, lograr una amplia cobertura de los pobres y los vulnerables
  4. Para 2030, garantizar que todos los hombres y mujeres, en particular los pobres y los vulnerables, tengan los mismos derechos a los recursos económicos, así como acceso a los servicios básicos, la propiedad y el control de las tierras y otros bienes, la herencia, los recursos naturales, las nuevas tecnologías apropiadas y los servicios financieros, incluida la microfinanciación
  5. Para 2030, fomentar la resiliencia de los pobres y las personas que se encuentran en situaciones vulnerables y reducir su exposición y vulnerabilidad a los fenómenos extremos relacionados con el clima y otras crisis y desastres económicos, sociales y ambientales.

 Las Naciones Unidas sugieren que para lograr este objetivo se proceda a
  1. a)  Garantizar una movilización importante de recursos procedentes de diversas fuentes, incluso mediante la mejora de la cooperación para el desarrollo, a fin de proporcionar medios suficientes y previsibles a los países en desarrollo, en particular los países menos adelantados, para poner en práctica programas y políticas encaminados a poner fin a la pobreza en todas sus dimensiones
  2. b)  Crear marcos normativos sólidos en los planos nacional, regional e internacional, sobre la base de estrategias de desarrollo en favor de los pobres que tengan en cuenta las cuestiones de género, a fin de apoyar la inversión acelerada en medidas para erradicar la pobreza


Para el caso de Colombia, se han realizado estudios recientes que permiten contar con una línea base para poder hacer un seguimiento del avance de estas metas. El Banco Mundial publicó el 22 de junio de 2015 un informe titulado “Colombia: Systematic Country Diagnostic”[5] en el que se presentan las cifras más recientes sobre la evolución de la pobreza en Colombia.

El informe destaca que ha habido un notable avance en la lucha contra la pobreza en el país. En este diagnóstico se puede ver que  a partir de 2002 se ha reducido considerablemente la pobreza. Por ejemplo, entre  el 2002 y el 2012 la incidencia de la pobreza medida por las personas que tienen un ingreso menor a 1,25 dólares diarios, bajó de 11,7% a 6,7%, lo que permitiría prever que si se siguen esas tendencias sería muy probable que Colombia pudiera cumplir la meta 1, es decir, erradicar la pobreza extrema en 2030.

Adicionalmente, en el informe del Banco Mundial, cuando la medición se hace utilizando las líneas de pobreza nacional también se observa un avance notable. En 2012, la línea de pobreza extrema nacional era 91.207 pesos per cápita por mes, equivalente a 1, 83 dólares Purchasing Power Parity (PPP) por día. La línea de pobreza en 2012 era 202,083 pesos por mes o sea 4.06 dólares PPP por día.

En el período 2002-2014 en Colombia se pudo bajar de una pobreza extrema del 17,7% al 8,1% lo que representó una reducción de 1,7 puntos porcentuales por año.  Si se mantiene esa tendencia significaría que la pobreza en el país se está reduciendo a la mitad cada 10 años. Esto permitiría pensar que habría un margen suficiente para poder cumplir la meta de reducir a la mitad la incidencia de la pobreza entre la población colombiana en 2030.

Podríamos concluir entonces que todos los habitantes en Colombia en 2030 estarían en condiciones de repetir la famosa frase de nuestro campeón de Boxeo, Antonio Cervantes `Kid´ Pambelé: “es mejor ser rico que pobre”. De esta manera Colombia estaría finalizando otra guerra de más de cincuenta años, noqueado fulminantemente al enemigo que en este caso sería la pobreza extrema.



[1] Una familia tiene necesidades básicas insatisfechas cuando no tiene un vivienda adecuada, cuando vive en condiciones de hacinamiento, cuando la vivienda no cuenta con  servicios públicos, cuando los niños en edad escolar no asisten a la escuela y cuando existe una alta dependencia económica.  La información de los censos de población y vivienda permiten esta medición a nivel municipal y en las ciudades grandes a niveles submunicipales.
[4] Las metas para alcanzar el objetivo 1 se han tomado de http://www.un.org/sustainabledevelopment/es/poverty/

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