lunes, 9 de julio de 1990

¿Quién da más?

La experiencia con el uso de las subastas competitivas debe ser evaluada y de encontrarse positiva debe ser adoptada en otras actividades.

El equipo económico del gobierno como una de sus últimas actuaciones ha establecido el mecanismo de las encuestas arancelarias, ya propuesto en un artículo de Guión del 28 de marzo de 1985. El gobierno ha encontrado un mecanismo bastante ingenioso para captar algunas de las llamadas "rentas de escasez". Como se ha informado, en las encuestas se pregunta a los importadores el recargo sobre el arancel que están dispuestos a pagar por obtener un cupo de importación. Las propuestas hechas por los importadores en las encuestas son utilizadas por el gobierno para dos cosas. En primer lugar, para fijar el sobrearancel y en segundo lugar para asignar los cupos de importación entre los encuestados. Las encuestas se ordenan de acuerdo a las propuestas presentadas y se aceptan de mayor a menor hasta que el cupo asignado se haya agotado. El recargo arancelario se hace igual al valor subastado por el último de los importadores cuya oferta fue aceptada.

El mecanismo de encuestas es pues, ni más ni menos, una subasta de los cupos de divisas. Las propiedades de este tipo de encuestas no deben estudiarse en los libros de muestreo sino más bien en los artículos de los especialistas en los mecanismos de licitación. Los teóricos de las subastas en épocas recientes han hecho importantes desarrollos que han aparecido en artículos sobre el tema en las principales revistas académicas americanas.

El mecanismo utilizado en las encuestas arancelarias se conoce con el nombre de subasta competitiva pues todos los participantes seleccionados terminan pagando el mismo precio. Los economistas interesados en este tema han logrado demostrar que este tipo de subastas tiene una serie de propiedades interesantes. En primer lugar, se ha podido demostrar que los licitantes son incentivados a mostrar sus verdaderas preferencias por el objeto subastado. En estas circunstancias la mejor estrategia para el licitante es decir la verdad.

También se ha podido mostrar que las subastas competitivas producen el mismo resultado que se logra en las tradicionales subastas con martillero. En estas subastas, a viva voz, conocidas en la literatura como subastas inglesas, los participantes también tienen el incentivo de mostrar sus verdaderas preferencias por el objeto rematado. Este resultado de la equivalencia entre las subastas a viva voz y en sobre cerrado es bien interesante, pues a simple vista los dos mecanismos parecen bastante diferentes. Un caso particular de la subasta competitiva ocurre cuando se remata un artículo único. En este caso, y al igual que en las subastas de arte el ganador es quien ofrece el mayor valor pero paga no el precio que ofreció sino el del segundo más alto.

La experiencia con el uso de las subastas competitivas debe ser evaluada y de encontrarse positiva debe ser adoptada en otras actividades. Por ejemplo, la adopción del principio de la subasta competitiva para las licitaciones de obras públicas tendría cambios muy importantes. Tal como se hace actualmente, el favorecido sería el oferente con la propuesta más baja. Sin embargo, el precio de la adjudicación sería el ofrecido por el segundo oferente más bajo.


Como se expresaba en el mencionado artículo de la Revista Guión y se ha reiterado en columnas anteriores, la adjudicación de espacios en Inravisión tiene características similares a la asignación de cupos de importación. El Ministro de Hacienda que está preocupado por los medios de comunicación masiva, a lo mejor está pensando cambiar las reglas de juego de las adjudicaciones de Inravisión. Sería interesante que el equipo económico del gobierno, que ha aceptado las sugerencias sobre la asignación de los cupos de divisas, aproveche los últimos minutos de su mandato para desarrollar un mejor sistema de asignación de espacios en la televisión colombiana.

martes, 3 de julio de 1990

Dios se lo pague

El esfuerzo de tantos voluntarios no aparece registrado en la contabilidad nacional pues por regla general estos voluntarios no reciben una remuneración por su trabajo. Sin embargo la magnitud de este esfuerzo puede ser considerable.
  
Algunos políticos han tratado de imponer obligaciones adicionales a nuestros jóvenes. No solo han insistido en perpetuar el servicio militar obligatorio, institución a todas luces inequitativa e ineficiente, sino que no contentos con la judicatura y los años rurales para los médicos y odontólogos han querido desarrollar el servicio social obligatorio. Los defensores y proponentes de estas medidas por regla general están inspiradas por nobles ideales que sin quererlo tratan de ganar indulgencias con avemarías ajenas. Los que tienen que correr con los costos o sea los jóvenes y sus familias muchas veces encuentran más beneficioso buscar ayuda para lograr conseguir que los exoneren o que les toque un sitio aceptable. Para los privilegiados es más conveniente aceptar la institución y lograr hacer valer sus influencias que oponerse a algo que responde a tan nobles propósitos.

Si los proponentes tuvieran que defender sus ideas en un curso elemental de economía serían rajados por profesores tan distanciados ideológicamente como Galbraith y Friedman. si trataran de defender sus ideas como algo que fuera necesario implantar en un país como Colombia, también serían suspendidos pues de los países de Latino América Colombia se ha distinguido como aquel en el que las organizaciones voluntarias tienen una mayor preponderancia.

Los colombianos participamos en multitud de actividades sin ánimo de lucro. Desde el colegio estamos acostumbrados a participar en los Scouts, la congregación mariana, la banda de guerra, los equipos de fútbol, las academias literarias, etc. Nuestras madres han colaborado en bazares para la construcción de las iglesias. Las  señoras de los funcionarios públicos y las damas de sociedad participan en obras de caridad. Numerosos padres y madres de familia participan en las juntas directivas de las asociaciones respectivas en muchos colegios.

El esfuerzo de tantos voluntarios no aparece registrado en la contabilidad nacional pues por regla general estos voluntarios no reciben una remuneración por su trabajo. Sin embargo la magnitud de este esfuerzo puede ser considerable. En los Estados Unidos, según Peter Drucker, uno de cada dos adultos o sea un total de ochenta millones de personas trabaja como voluntaria. Si a estos voluntarios se pagara el salario mínimo recibirían 150 miles de millones de dólares, aproximadamente el 5 por ciento del PIB de los Estados Unidos.

Según Drucker, la importancia de las organizaciones sin ánimo de lucro va más allá de lo que indican las cifras anteriores. Las organizaciones de voluntarios que han tenido éxito se han destacado por su devoción a la administración y se han mostrado más preocupados que los mismos negocios por cuidar sus recursos monetarios. Los negocios, según Drucker, deben aprender de las organizaciones sin ánimo de lucro que deben comenzar definiendo su misión aún antes de fijar las recompensas a sus ejecutivos. Las organizaciones sin ánimo de lucro muchas veces tienen algo que es muy escaso en los negocios. Una junta directiva que funcione. Los ejemplos analizados por Drucker muestran que para hacer una junta efectiva antes de hablar de sus funciones es necesario organizar su trabajo.


La transformación continuada del voluntario de un amater a un profesional entrenado un funcionario que no cobra sueldo es el desarrollo más importante del sector sin ánimo de lucro. Para motivar a estos trabajadores es muy importante en primer lugar asegurarles que la organización tenga una misión clara, algo que oriente todo lo que la organización haga. Lo segundo que necesitan estos trabajadores es entrenamiento, entrenamiento y más entrenamiento. Y finalmente responsabilidad.

martes, 19 de junio de 1990

Panorama Económico Mundial 1990

Por estas épocas el Fondo Monetario Internacional publica todos los años su llamado Panorama Económico Mundial en el que entre otras cosas presenta sus pronósticos sobre la posible evolución de la economía mundial.
  
Para buena parte de nuestros analistas, Colombia constituye un caso excepcional. Los eventos que ocurren en la economía mundial suelen ignorarse completamente. Muy pocos comentaristas están pendientes de lo que acontece en otras partes del mundo. Las discusiones de política económica en Colombia no utilizan suficientemente la experiencia de otros países. Sin embargo, algunos tratan de estar informados de lo que está ocurriendo en el resto del mundo. Los informes que publican los organismos internacionales usualmente contienen información muy valiosa. El Banco Mundial presenta anualmente el Informe sobre el Desarrollo Mundial. El BID publica su Informe llamado Progreso Económico y Social de América Latina que presenta un interesante resumen de los acontecimientos económicos latinoamericanos. Por estas épocas el Fondo Monetario Internacional publica todos los años su llamado Panorama Económico Mundial en el que entre otras cosas presenta sus pronósticos sobre la posible evolución de la economía mundial.

En el capítulo sobre los principales problemas de política en los países industrializados el informe del FMI nos presenta en primer lugar un interesante análisis sobre la importancia de considerar como principal objetivo de la política monetaria la estabilidad de precios. Según el análisis del fondo, la experiencia reciente parece estar mostrando que los países que han logrado reducir la inflación han experimentado una larga expansión económica. Para los que aprendieron macroeconomía a comienzo de los setenta estos resultados pueden parecer increíbles. En esa época se suponía que existía una relación inversa entre la tasa de desempleo y la inflación. Se pensaba que una inflación más alta permitía disminuir la tasa de desempleo y hasta distinguidos economistas galardoneados con el Premio Nobel, utilizaban estas relaciones para explicar cual debería ser la mezcla óptima de los instrumentos de política macroeconómica. Estos ilustres profesores del MIT dieron respetabilidad a lo que se conoció como la curva de Philips. Los eventos recientes parecen entonces estar mostrándonos que el célebre Profesor Inglés no hizo honor al lema de la famosa multinacional holandesa pues no fue "alguien en quien confiar".

Esta revaluación de la sabiduría convencional indudablemente debe afectar el manejo de la política económica colombiana. No es posible que mientras los países industrializados están pensando en adoptar una política de estabilidad de precios, en Colombia todavía estamos tolerando una inflación del 30 por ciento. Más aún, no deberíamos contentarnos con el veinte por ciento que nos ofrecen algunos distinguidos colegas.

Evidentemente la reducción de la inflación no es fácil. Como decía Milton Friedman en una entrevista en el Playboy de febrero de 1973 desde el punto de vista técnico no es muy difícil parar la inflación. El problema real es que los efectos favorables aparecen al comienzo mientras que los problemas ocurren posteriormente. Según Friedman la inflación se parece al licor. Los primeros tragos producen un ambiente agradable mientras que el guayabo ocurre al otro día.  Los costos de reducir la inflación no son cero.

El informe del Fondo Monetario presenta algunas experiencias interesantes de los países que han ingresado a la Organización de Inflacionarios Anónimos. Algunos de estos países han logrado desterrar de sus economías la inflación por medio de medidas ortodoxas mientras que otros han complementado las medidas ortodoxas de control de los medios de pago con otras un poco heterodoxas como el control de ingreso y salarios. Según el Panorama Económico Mundial 1990 "La experiencia sugiere que el basarse en una reducción endógena del déficit fiscal puede no ser suficiente para un programa creíble de reducción de la inflación. Donde la inflación se ha arraigado dando lugar a la indexación, las políticas financieras acomodaticias en exceso, son típicamente parte del problema y no una mera consecuencia de la inflación. En tales casos,un fuerte ajuste fiscal es una precondición esencial para un programa creíble de estabilización debido a que elimina las expectativas de una recaída en el financiamiento inflacionario del déficit fiscal".



lunes, 11 de junio de 1990

Los modernos Robin Hood

Las empresas de servicios públicos en estos momentos tienen un monumental programa de bienestar totalmente desconocido por los habitantes de las principales ciudades. Estos modernos Robin Hoods han diseñado unos sistemas de tarifas que buscan quitarle a los ricos para darle a los pobres.
  
En esta época en que se inician las administraciones de los nuevos alcaldes es muy útil poner de presente que en Colombia las administraciones locales han asumido un papel que de acuerdo con los libros de texto sobre teoría de política fiscal no deberían estar haciendo. El famosos libro del Profesor Musgrave sobre las Finanzas Públicas señala tres funciones del gobierno, la de estabilización, la de redistribución y la de asignación de recursos.

La función de estabilización, obviamente, está a cargo de la nación pues ninguna de las administraciones tiene acceso a la imprenta del Banco de la República. La función de asignación ha sido considerada como la típica que pueden desempeñar los gobiernos subnacionales. Por lo general estos gobiernos conocen mejor las preferencias de sus ciudadanos y cuentan con mejor información que el gobierno nacional. La mayor eficiencia de los gobiernos locales para desempeñar la función de asignación ha sido una de las principales razones para la descentralización administrativa llevada a cabo por los dos últimos gobiernos.

La función de redistribución por lo general está asignada al gobierno nacional pues el gobierno nacional no solo tiene unos recursos más amplios sino que cuenta con unos instrumentos más adecuados para realizar los cambios en la distribución de ingreso.

El asignar a los gobiernos locales la función de distribución tiende a causar serias distorsiones en la asignación de recursos muchas veces causada por el deseo de atraer industrias o mano de obra de otras regiones. Esta guerra de incentivos puede causar serios desequilibrios fiscales en las ciudades. La gran crisis fiscal de finales de los setenta en la ciudad en Nueva York en gran parte se debió a querer mantener un sistema de bienestar social  para la ciudad por encima del vigente en el resto de los Estados Unidos.

Las empresas de servicios públicos en estos momentos tienen un monumental programa de bienestar totalmente desconocido por los habitantes de las principales ciudades. Estos modernos Robin Hoods han diseñado unos sistemas de tarifas que buscan quitarle a los ricos para darle a los pobres. Las tarifas para los bajos consumidores están muy por debajo del costo económico de producir el servicio. Los costos para las industrias y los altos consumidores están muy por encima de los costos de las empresas. de servicios públicos.

Algunos estimativos para la Empresa de Energía de Bogotá que se ha caracterizado como la campeona de la redistribución muestran que las transferencias son alrededor de la quinta parte de los ingresos corrientes. Este programa social surgido a finales de los sesenta es desconocido por la mayoría de los bogotanos. La Junta Nacional de Tarifas, una institución cuyas funciones se han vuelto anacrónicas en un ambiente descentralizador, ha establecido programas que hoy en día ya no se pueden sostener.

Los libros de texto elementales sobre la teoría del bienestar y los cambios en los países comunistas nos enseñan que la redistribución no debe hacerse a través del sistema de precios. Las distorsiones introducidas son de tal magnitud que cualquier posible beneficio logrado se pierde por el efecto negativo en la asignación de recursos.


Estos subsidios e impuestos implícitos inherentes en el esquema de tarifas vigentes deben ser objeto de un cambio. En primer lugar deben hacerse explícitos. Las cuentas a los usuarios de bajos consumos deben indicar el monto del subsidio. Los recibos entonces tendrán tres valores. El costo para la empresa, el valor del subsidio y el neto a pagar o sea la diferencia entre los dos primeros. En segundo lugar, el gobierno nacional, quien es el encargado de la función redistributiva, debe asumir este subsidio. Como las distorsiones creadas por los esquemas tarifarios son tan grandes es probable que el proceso de transición hacia la financiación de los subsidios por parte del gobierno central no  pueda hacerse de manera inmediata.

lunes, 4 de junio de 1990

Volver a crecer



La campaña presidencial de 1990 se caracterizó por una ausencia de debate en torno a los temas económicos. La consulta popular terminada en marzo de 1990, con su énfasis en la disputa interna por el candidato del partido de gobierno, logró silenciar casi completamente las discusiones de carácter económico. Los asesinatos de los precandidatos y la situación de orden público en las elecciones de mayo desplazaron de la mente de los electores las consideraciones de bolsillo.

Las pocas discusiones sobre temas económicos mostraron, curiosamente, una gran coincidencia tanto en los diagnósticos como en los programas de los diversos candidatos. La falta de discusión sobre los diagnósticos y los programas de los candidatos puede contribuir a un falso sentido de seguridad de los encargados de formular la nueva política económica. Para muchos de ellos la afirmación de que a la economía le ha ido bien mientras que al país le ha ido mal puede llevarlos a no tomar las medidas apropiadas.

Para muchos colombianos la gestión económica en los últimos años ha sido bastante satisfactoria. Obviamente, cuando se compara con algunos países latinoamericanos, Colombia se destaca en su desempeño económico. Por el contrario, cuando se comparan los resultados obtenidos en Colombia con los de los cuatro tigres de Asia la gestión económica no sale muy bien librada. Lo que usualmente no se menciona es que durante los ochenta la tasa de crecimiento del PIB de Colombia fue igual a la del conjunto de los países en desarrollo. Colombia no puede continuar creciendo al mismo ritmo promedio de los países en desarrollo.

Indudablemente, este desempeño por debajo de nuestro potencial se debe a los problemas causados por el endeudamiento externo. Tantas veces se nos ha repetido que Colombia ha manejado su problema de endeudamiento externo mejor que los otros países latinoamericanos que hemos acabado creyendo que no tenemos problemas. Colombia es uno de los países al que las Instituciones Multilaterales han denominado como altamente endeudados. En las estadísticas publicadas cada año por estos organismos seguimos apareciendo con un asterisco. Las notas de pie de página que acompañan estos cuadros nos recuerdan que pertenecemos a ese conjunto con graves problemas de deuda externa. Más aún, la realidad que vivimos cada día nos confirma que esto no es un mero capricho de los que elaboran las estadísticas. Los fenómenos que acompañan el alto endeudamiento externo también ocurren en Colombia. La disminución del ahorro interno, la postración de la inversión, el relativo estancamiento de la economía y la inflación son algunos de los síntomas que se presentan en Colombia y en otros países altamente endeudados.

Colombia debería estar pensando al igual que un gran economista argentino. Hay que volver a crecer. El gobierno que comienza el próximo 7 de agosto tiene una gran oportunidad. El respaldo inicial a la política económica del nuevo Presidente indudablemente será superior al que los respaldó en las urnas. El nuevo gobierno debe aprovechar esta magnífica oportunidad en que hay un gran consenso en Colombia y en el mundo en asuntos de política económica para tomar las medidas que nos pongan en una trayectoria de alto crecimiento. La apertura tímidamente comenzada en el tiempo de descuento del gobierno de Barco debe adoptarse con entusiasmo. Colombia en los próximos cuatro años tiene que integrarse a la economía mundial. Más aún, debemos desplazar a las economías del Asia como ejemplos de un verdadero desarrollo.