lunes, 10 de septiembre de 1990

Menú de alzas: Café y gasolina

La reacción de la medida se puede explicar en parte porque el efecto del aumento en el precio interno es un poco opaco mientras que el del aumento en el precio de la gasolina es bastante transparente.

En agosto el gobierno aprobó un incremento en el precio de la gasolina. El día 3 de septiembre el gobierno aprobó un alza de 9.500 pesos en el precio interno del café. Para sorpresa de un observador imparcial estas dos alzas han causado reacciones muy diferentes en el público. El aumento del precio interno del café es un tema de especialistas que al común de la gente no le despierta interés. Más aún, los pocos colombianos que no forman parte de las 300.000 familias asociadas a la explotación de nuestro tradicional producto de exportación, tienden a mirar el aumento del precio interno del café como algo favorable. Sin duda, los industriales y comerciantes que sirven a la zona cafetera se benefician de cualquier aumento porque la demanda para sus productos y servicios aumenta.

Por el contrario, el aumento en el precio de la gasolina es ampliamente comentado por todo el mundo y es objeto de protestas que en casos extremos degeneran en disturbios callejeros, quema de buses y saqueo de almacenes. Con la excepción de la esposa de un amigo --a quien no le preocupa el aumento, pues dice que lo único que no le afecta el presupuesto es la gasolina, porque siempre va a la bomba y le pone los mismos mil pesos de gasolina a su carro-- todo el mundo se siente perjudicado por estos aumentos.

La reacción de la medida se puede explicar en parte porque el efecto del aumento en el precio interno es un poco opaco mientras que el del aumento en el precio de la gasolina es bastante transparente. El aumento del precio del café no deja ver todos sus efectos pues algunos de estos se aislan del grueso público. Hasta hace muy poco, el precio del café para consumo interno se mantenía por debajo del nivel internacional y por lo tanto el consumidor no se veía afectado por la fijación del precio de compra. Sin embargo, hoy en día se ha eliminado el mal llamado subsidio al consumo interno y el precio al consumidor tiende a subir con el precio interno de compra. Nuestras amas de casa están pagando en el supermercado un precio de casi un dólar por libra.

Por el contrario, el alza en el precio interno de la gasolina tiene un efecto percibido por todo el mundo. Por existir una indexación, de facto, en las tarifas del transporte colectivo, no solo los usuarios de los carros sino también los que montan en buses, busetas y colectivos sienten el impacto del precio de la gasolina. La gente sabe muy bien que los buenos deseos expresados por algunos alcaldes elegidos popularmente de no aumentar las tarifas no se pueden cumplir pues para poder prestar el servicio los transportadores deben obtener una ganancia. Los alcaldes de las ciudades pequeñas donde no hay transporte colectivo no desaprovechan la ocasión para ganar puntos con los periodistas y con sus electores anunciando que en sus jurisdicciones no se va a permitir el aumento de las tarifas. Finalmente, al aumentar el costo de transporte, el precio de los alimentos y de los otros bienes que componen la canasta familiar tiende a subir.

La diferencia entre las dos alzas en el público, también se puede explicar por su impacto en los ingresos familiares. Los estudios realizados en Colombia muestran que el impuesto a la gasolina y las tarifas del transporte colectivo tienen un carácter regresivo. Esto quiere decir que los cambios en el precio de la gasolina y del transporte colectivo afectan más a los grupos de menores ingresos. Dada la amplia distribución de la propiedad cafetera el efecto del precio no se percibe como una dádiva a los grupos poderosos de Colombia.

Los dos tipos de alzas son vistos por los Ministros de Hacienda de manera diferente. Por una parte, el alza en el precio del café afecta negativamente las finanzas del Fondo Nacional del Café y por lo tanto desde el punto de vista fiscal, todo peso concedido al caficultor tiende a aumentar el déficit fiscal. Por otra parte, el aumento del precio de la gasolina afecta positivamente las finanzas nacionales pues aumenta el impuesto a la gasolina y aumenta los ingresos de ECOPETROL. El aumento del precio interno hace que aumenten los recursos en poder del sector privado mientras que el aumento en el precio de la gasolina tiende a disminuir el poder de compra del sector privado. El Ministro Hommes al referirse al impacto negativo del aumento del precio de la gasolina se estaba refiriendo entonces, al efecto contraccionista del aumento del precio de la gasolina.


Sin embargo, la discusión sobre las alzas ha ocultado un punto muy importante. El público debería estarse preguntando más bien si el precio de estos dos productos es el adecuado. El precio de la gasolina siendo sigue bajo en comparación con el precio de los otros países y el precio interno del café sigue siendo alto comparado con el de otros países cafeteros. Tarde o temprano el gobierno deberá tomar las medidas necesarias para ajustar el precio de estos dos productos a sus niveles internacionales. 

lunes, 3 de septiembre de 1990

El colombiano si tiene quien le escriba, pero...

Ahora cuando se quiere cambiar el modelo de desarrollo abriendo la economía a la competencia internacional no podemos mantener el sector de comunicaciones en el deplorable estado en que se encuentra.

En estos días de cambio en que unos están estrenando Mercedes oficial, escoltas y otros aditamentos del poder, otros han tenido que volver a hacer cosas que hace mucho tiempo no hacían. Tal vez de lo más complicado es tener que volver a hacer colas. Algunas de estas colas evidentemente se podrían evitar si como en los Estados Unidos los pagos se hicieran por correo. El Ministro Casas debería considerar entre los candidatos para manejar nuestra ADPOSTAL a quien haya tenido que sufrir los inconvenientes de un mal servicio de correo.

El estado de nuestros correos no es el mejor. La confiabilidad del servicio es muy pobre. La correspondencia manejada por el correo nacional proveniente del extranjero presenta una notable falta de confiabilidad. Es marcado el contraste entre el servicio de Time y de Business Week que utilizan otros medios y el de revistas como el PC Magazine que envían directamente sus publicaciones a través del correo. Las entregas de las revistas TIME y Business Week son bastante regulares pues llegan con un retardo mínimo y además siempre llegan en el orden en que se enviaron. Por el contrario, las publicaciones que se reciben a través del correo nacional, como las películas de cine de pueblo, tienen un carácter muy aleatorio. La demora real se puede apreciar en el gráfico adjunto. La demora en la recepción de una publicación americana ha oscilado entre 34 y 135 días. El promedio ha sido de 81 días.

Estas demoras pueden tolerarse en una economía cerrada. Ahora cuando se quiere cambiar el modelo de desarrollo abriendo la economía a la competencia internacional no podemos mantener el sector de comunicaciones en el deplorable estado en que se encuentra. Los anuncios recientes del Señor Ministro de Comunicaciones sobre una mayor participación del sector privado en el sector dan una esperanza de que el servicio de correos pueda mejorar. La proliferación de servicios caros muestra que las personas están dispuestas a pagar por una calidad mucho mejor. La rápida expansión de los servicios de courier y el aumento considerable de los propietarios de FAX señalan la existencia de una demanda considerable y el interés del sector privado en realizar las inversiones requeridas.

Desafortunadamente, el dejar que cada colombiano resuelva su problema de comunicaciones por su cuenta es muy costoso. Por ejemplo, la compra de un FAX puede resolver a una persona su problema de comunicaciones a un costo relativamente alto. Sin embargo, existen alternativas menos costosas que permiten la transmisión de mensajes. En los Estados Unidos, no es necesario contar con un FAX para transmitir el mensaje sino que esto se puede hacer utilizando el micro-computador. Los servicios como el MCI-Mail y Compuserve permiten transmitir mensajes a un costo relativamente bajo y no requieren de una inversión en equipo. Unicamente se requiere comprar un MODEM y adquirir un software de muy bajo costo. Las impresoras existentes pueden servir de salidas.

Para el colombiano, es muy frustrante recibir la última versión de programas desarrollados en los Estados Unidos que incluyen módulos de comunicación que aquí no se pueden utilizar. Las revistas técnicas como el PC-Magazine ofrecen la posibilidad de obtener gratis algunos de los programas reseñados en la publicación. Los costos de estos programas se reducen al valor de una llamada local. El colombiano tiene que sentarse a teclear el listado del programa para poder utilizarlo.

Los columnistas colombianos tenemos mayores dificultades que los americanos. Ellos envían sus artículos por MODEM a las revistas para que sean incorporados en la publicación. En Colombia hay que comprar el FAX para poder eliminar el mensajero. El columnista que posee el aparato símbolo de status, escribe sus artículo en el computador, lo imprime, manda el FAX que se recibe en el periódico para que allá lo vuelvan a levantar.


martes, 21 de agosto de 1990

Contra Discriminación: Oportunidad

Según las investigaciones del Doctor Mohan en 1978 las mujeres bogotanas ganaban el 60 por ciento del promedio del salario horario de los hombres.

Los latinos han sido caracterizados como machistas. La mujer latina ha estado sometida muchas veces a tratos discriminatorios e injustos. La cuantificación económica del grado de discriminación de la mujer en Colombia es bastante difícil.

No hay una evidencia reciente de la discriminación existente. Los resultados empíricos más cuidadosos para la ciudad de Bogotá fueron hechos por el economista hindú Rakesh Mohan cuando estaba al servicio del Banco Mundial. Según las investigaciones del Doctor Mohan en 1978 las mujeres bogotanas ganaban el 60 por ciento del promedio del salario horario de los hombres.

Parte de la diferencia del salario entre hombres y mujeres se explica por que, en promedio, las mujeres bogotanas han tenido menos oportunidades que los hombres para adquirir educación, tienen menos experiencia laboral pues muchas veces han tenido que interrumpir sus carreras laborales para atender los requerimientos familiares y han tenido menos oportunidades de capacitación. Estas diferencias en lo que la literatura se conoce como la dotación de capital humano, se traducen en un salario 23 por ciento menor. Esto es un hombre con las mismas habilidades que la bogotana promedio, ganaría el 77 por ciento del salario del bogotano promedio. 

El resto de la diferencia de salarios entre hombres y mujeres en Bogotá, se explica por que el empresario tiende a discriminar a la mujer pagándole menos de lo que le paga al hombre. La discriminación en contra de la mujer bogotana llega entonces a un poco más del 20 por ciento del salario que obtendría si no existiera esta discriminación. Esto implica que por el hecho de ser mujer, en Bogotá se está pagando apenas el 80 por ciento del salario que le correspondería a un hombre.

El problema de la discriminación a la mujer fuera de Bogotá no ha sido estudiado cuantitativamente. Es probable que sea más grave en otras partes. Las grandes ciudades al tener una base económica más variada, tienden a ofrecer unas oportunidades mayores a las personas contra las que existe cualquier tipo de discriminación.

Para contrarrestar la discriminación, en algunas ocasiones se ha apelado a dar un tratamiento preferencial al grupo que ha venido siendo discriminado. Estas oportunidades que a veces se expresan a través de cuotas, han servido para dar acceso preferencial a la educación superior, a contratos con el gobierno o a algunos puestos. En Colombia, en los últimos años se ha mirado con muy buenos ojos la participación de la mujer en algunos puestos con buenos salarios. El sector financiero y en especial las Corporaciones de Ahorro y Vivienda, han ofrecido importantes oportunidaes a las mujeres. Observadores imparciales que visitan a Colombia se sorprenden muchas veces por la participación que tiene la mujer colombiana en el gobierno. Comparado con otras latitudes el caso colombiano es realmente notable.

Indudablemente una de las medidas más importantes para mejorar la suerte de las mujeres en el gobierno, fue la tomada por el Presidente Betancur al nombrar  Vice-Ministras durante su período presidencial. Esta medida logró impulsar de manera notable la tendencia existente en el pasado.

Lo importante de la medida no solo fue darle una oportunidad a un brillante grupo de profesionales que contribuyeron especialmente a la buena marcha del gobierno, sino que logró mostrarle al País a una serie de prestantes profesionales que posteriormente han ascendido a los ministerios.


En el gobierno del Doctor Barco se le dió la oportunidad a algunas Vice Ministras del Gobierno de Betancur. Distinguidas economistas como Florángela Gómez y María Mercedes de Martínez tuvieron una destacada actuación en el pasado cuatrienio. María del Rosario Sintes de Restrepo que durante el Gobierno Betancur tuvo un magnífico desempeño como Vice-Ministra de Obras, ha sido nombrada en el Ministerio de Agricultura. Conociendo sus logros profesionales estamos seguros que su paso por el Ministerio será exitoso.  

lunes, 13 de agosto de 1990

Bienvenidos al presente

El presidente ha mostrado su visión del futuro, sin tener que apelar a las tendencias populistas e intervencionistas, que han convertido los programas de gobierno anteriores en una mezcla de vodka con agua bendita.

César Gaviria expuso una vez más sus prioridades económicas en su discurso de posesión. Habló, entre otras cosas, de privatización, de reformas laborales, de la apertura económica, de medio millón de unidades de vivienda, de incentivar el ahorro para complementar las pensiones del seguro social, de dar participación a las comunidades en la prestación del servicio de salud, de la transformación de Proexpo en un Banco de Exportaciones y de la reforma del estatuto cambiario.

Indudablemente, el discurso del Presidente Gaviria presentó un buen programa de gobierno, muy de acuerdo con los tiempos en que vivimos. Para el colombiano consciente de las limitaciones de lo que puede hacer un gobernante en sus cuatros años de mandato, la propuesta de Gaviria es bien atractiva. En primer lugar, es coherente. El presidente ha mostrado su visión del futuro, sin tener que apelar a las tendencias populistas e intervencionistas, que han convertido los programas de gobierno anteriores en una mezcla de vodka con agua bendita.

En segundo lugar, ha identificado muy claramente los problemas y soluciones. Muchos de los que no votamos por el nuevo presidente nos sentimos identificados con las prioridades que anunció en su discurso. Las soluciones ofrecidas han venido siendo propuestas por distinguidos comentaristas. Lo que comenzó como unos brotes esporádicos del virus de Chicago, se fue convirtiendo poco a poco en la sabiduría convencional.

En tercer lugar, las propuestas concretas del presidente Gaviria representan un magnífico marco de referencia, para poder realizar un control del cumplimiento de sus promesas. En las épocas modernas no nos podemos contentar con el cumplimiento de un voto de carácter general de respetar la constitución y las leyes. A los gobiernos hay que comenzarlos a medir por haber hecho lo que tocaba en el momento oportuno. Como nos lo ha enseñado Peter Drucker, el ejecutivo eficaz debe fijar las posterioridades o sea lo que no va a hacer. El discurso de Gaviria y la misma conformación del gabinete, ha mostrado una decisión de concentrase en lo importante sin dejar que falsas prioridades se interpongan en la realización de las tareas prioritarias. Puede que el Director del SENA o el rector de la Universidad Nacional no se sientan muy contentos porque el Presidente no los mencionó en su discurso. Pero el resto de los colombianos estamos un poco más tranquilos de que los nuevos recursos a las actividades no prioritarias tienen que ser ganados en franca lid. Deben convencer al gobierno que sus programas tienen un mérito especial.

El discurso de Gaviria ha permitido exorcisar una serie de fantasmas que habían venido manteniendo una vigencia totalmente ficticia. La presencia de Simón Gaviria Muñoz en el estrado y la mención de la reforma del estatuto cambiario, nos traen a la memoria la fábula de las ropas del Emperador. Solo un niño puede decir claramente que nuestra política cambiaria está en los físicos cueros. Nuestros jerarcas económicos nunca tuvieron el valor de decirle a su emperador que estaba desnudo en medio de una multitud.


Un buen contraste con gobiernos preocupados por los megaproyectos que usualmente terminan en inflaciones galopantes, es que las propuestas del Presidente Gaviria son de carácter conceptual. Mientras otros hablan en sus discursos de la guerra de las galaxias o de llevar un hombre a la luna, Gaviria simplemente nos promete llevarnos al futuro. Quedaríamos muy contentos si nos aterriza en el presente sacándonos de los mitos del pasado.

lunes, 6 de agosto de 1990

Los primeros noventa años

Los profundos cambios que estamos observando en Europa oriental tienen que ponernos a pensar en el papel que debe desempeñar ahora el estado en el manejo de las Empresas de Servicios Públicos.

En el día de hoy la Empresa de Energía de Bogotá está cumpliendo sus primeros noventa años. Como se relata en Cromos del 10 de Marzo de 1945, "En la noche del 6 de agosto de 1900 los esfuerzos de don Santiago y de sus hermanos, y también de las señoras de Samper, culminaron cuando, en la casa paterna de don Miguel Samper, su viuda, doña Teresa Brush, encendía con mano trémula las primeras bombillas de la nueva luz".

Durante estos noventa años el servicio de energía eléctrica de los bogotanos ha sido objeto desde la lucha entre los grupos económicos vivida en los años veintes, reminiscente de la gran pelea de Rockefeller por apoderarse de las compañías petroleras, hasta el lento proceso de nacionalización que iniciado en 1926 concluyó en 1959. Lo que comenzó en 1900 como Samper Brush y Compañía, se ha convertido hoy en día en la segunda Empresa Oficial más poderosa del país.

Los últimos diez años de su primer siglo sorprenden a la Empresa de Energía en un momento por demás interesante. Los profundos cambios que estamos observando en Europa oriental tienen que ponernos a pensar en el papel que debe desempeñar ahora el estado en el manejo de las Empresas de Servicios Públicos. Por otra parte, el proceso de descentralización que está viviendo el país hace que las decisiones relacionadas con la EEB, sean cada vez más responsabilidad principal del gobierno distrital y cada vez menos del nivel nacional.

Estos dos cambios, indudablemente deben influir en el rumbo futuro de la Empresa de Energía de Bogotá. El impacto de estos dos fenómenos contemporáneos se va a sentir de manera especial en lo referente a la expansión del sistema de generación. En adelante, la Empresa tiene que analizar cuidadosamente la manera como puede trabajar en concierto con la empresa privada. Sin llegar a pensar que en el futuro las inversiones de la Empresa sean financiadas por el sector privado, es posible pensar que la contratación con el sector privado pueda expandirse. El cambio en el régimen municipal tiene implicaciones importantes, pues cuando los gerentes son cambiados cada dos años la ejecución de proyectos de larga gestación, como los hidroeléctricos, tienden a sufrir traumas debido a la frecuente transición en las directivas de la Empresa.

En estas circunstancias, es de vital importancia contar con un sistema de información que permita evaluar el impacto de los grandes proyectos. Actualmente, la Empresa presenta sus informaciones consolidadas y no es posible discernir lo que realmente está pasando. Hay tres aspectos importantes que deben diferenciarse claramente en la decisión de realizar una nueva hidroeléctrica. En primer lugar si los recursos generados por las tarifas son adecuados, en segundo lugar si la capacidad financiera de la empresa es adecuada y finalmente si la Empresa debe realizarla por su cuenta, o simplemente debe contratar su construcción con un experto constructor.


Para poder tomar una decisión adecuada y para evaluar el desarrollo de los proyectos ya realizados, es necesario contar con información adecuadamente presentada. Cuando no se tiene la información puede sucederle lo que a una familia que se dedicó a construir una magnífica mansión y que después de pasar muchas angustias logro terminarla. Nunca se supo si los ingresos familiares eran insuficientes, si la casa que se construyó era muy grande o si simplemente lo que pasó es que como constructor fue muy malo y por lo tanto debe salirse del negocio de la construcción. La contabilidad  de la empresa tiene que obviamente permitir determinar si las tarifas son adecuadas, si las inversiones en generación son excesivas o si simplemente no se debe construir directamente las centrales que se requieren.