lunes, 14 de septiembre de 1992

Revolcón 2

Si a las políticas económicas del Presidente Gaviria y su equipo económico se les dió el odioso nombre de Revolcón, a las que van a emprender con el sol en las espaldas deberían comenzar a llamarlas Revolcón 2.

Hace muchos años, cuando una radionovela tenía éxito las emisoras trataban de capitalizarlo lanzando una segunda parte, que por lo general se refería a las aventuras del hijo del héroe. Por ejemplo, después del éxito de la radionovela "El Arabe" se lanzaba una segunda parte llamada "El hijo del Arabe"; después de "Tanané" se hacía una secuela llamada "Tangaré el hijo de Tanané". Hoy en día, las secuencias mantienen el mismo nombre de la película que tuvo éxito adicionado de un número. Esta práctica es tan generalizada que ya es difícil saber cual es la última versión en una secuencia. Hay 6 Locademias de Policía, 5 Rockies, 3 o 4 Rambos, 3 Guerras de las Galaxias, dos Tortugas Ninja, dos Duros de Matar y un número muy grande de otras secuencias.

Si a las políticas económicas del Presidente Gaviria y su equipo económico se les dió el odioso nombre de Revolcón, a las que van a emprender con el sol en las espaldas deberían comenzar a llamarlas Revolcón 2. Convendría entonces imaginarse lo que contendrían los anuncios de esta nueva superproducción.

En Revolcón 2, el Ministro Hommes emprendería nuevamente su lucha contra la inflación. Como se recuerda, en la primera parte de la serie nuestro héroe fue brutalmente castigado por el villano a pesar de haber utilizado armas tan potentes como el encaje marginal del ciento por ciento y la revaluación del peso. En la segunda parte de la serie contará con la ayuda de los directores de la Junta que aparecieron al final de la película anterior. Contará además con más impuestos que logró conseguir en negociaciones con el Congreso al final del primer episodio.

Si en la primera parte nuestro héroe logró obtener un triunfo importante en el frente laboral con la creación de los fondos privados de cesantías, en la segunda intentará obtener el premio mayor de la creación de los fondos privados de pensiones. Los trabajadores, aliados con la administración del ISS, tratarán de evitar la puesta en marcha de estos fondos y perpetuar la caótica situación existente.

En el frente fiscal, el Revolcón 2 nos presentará nuevos intentos de aumentos en los ingresos del gobierno. Se tratará de elevar a niveles internacionales el precio de la gasolina. Las tarifas de las empresas de servicio público crecerán más rápido que el índice de precios. Las contribuciones al Seguro Social, a pesar de reiteradas promesas, crecerán sin ofrecer ningún beneficio a los pobres afiliados. Se intentará, vanamente, reducir el déficit del Fondo Nacional del Café. En lugar de bajar los precios se apelará a medidas ingeniosas como el pagar por erradicar nuestro cultivo bandera. El Metro de Medellín se continuará construyendo a pesar de su rentabilidad negativa. Los gastos originados en la Nueva Constitución aprobada en el primer episodio se desbordarán, acabando con los ingresos producidos en la reforma tributaria que se alcanzó a aprobar al final del episodio anterior.

Ante las graves consecuencias en el frente exportador causadas por la revaluación que se hizo en el Revolcón, las autoridades apoyarán su programa de apertura con una aceleración de la devaluación. Esta devaluación será necesaria para frenar la avalancha de importaciones que se desató al final del primer episodio. Los Industriales y trabajadores que se sentían amenazados por la competencia externa lograrán defenderse gracias a la aceleración de la devaluación.

lunes, 7 de septiembre de 1992

Compartir la producción

Si bien los empresarios muchas veces se oponen a la apertura de las economías, algunos pensadores sobre la administración de empresas se muestran partidarios de una mayor apertura.

En Latinoamérica están soplando vientos de renovación.  Colombia, México y otros países grandes y pequeños están cambiando su modelo de desarrollo.  En estos países se contempla un cambio importante en la participación del sector público en las actividades productivas.  Las economías en proceso de aggiornamiento buscan en la apertura económica una manera de lograr una mayor competitividad externa a través de un aumento de la eficiencia.  Realmente los países latinoamericanos están tratando de buscar un nuevo modelo de desarrollo en el que el sector privado vuelva a jugar el papel protagónico.

En Colombia y en otros países el estado llegó a comandar más del sesenta por ciento de las inversiones.  Los sindicatos del gobierno fueron en gran parte los beneficiarios de este intervencionismo.  Las grandes compañías, tanto nacionales como multinacionales, se lucraron de la excesiva participación del estado y de la excesiva protección a la producción nacional.  Los sectores como el agrario sufrieron los rigores del proteccionismo. El sector industrial no pudo despegar debido al desvío de la inversión hacia sectores intensivos en capital manejados por el sector público.

Los cambios del esquema de desarrollo deben recibir un fuerte apoyo del sector privado para que puedan tener éxito.  Si bien los empresarios muchas veces se oponen a la apertura de las economías algunos pensadores sobre la administración de empresas se muestran partidarios de una mayor apertura.  Peter Drucker, quizás el más influyente de los escritores sobre administración, destaca la importancia de la integración en los procesos productivos.  Según el economista alemán radicado en Estados Unidos, hoy en día, la participación de la producción se comparte entre diferentes países.  Los zapatos que se venden en Estados Unidos se han ensamblado en Puerto Rico con componentes hechos en el Caribe, con cuero curtido en el Brasil proveniente de vacas levantadas en Estados Unidos.

Según Drucker, la producción compartida es la forma predominante de la integración económica en el mundo no comunista.  La importancia de la inversión directa del capital extranjero, actualmente es muchísimo menor pues los factores claves en una producción compartida son el diseño, el mercadeo y el control de calidad y las habilidades para planear, organizar, integrar y coordinar.[1]

Para poder compartir la producción en forma eficiente se requiere desarrollar verdaderas empresas transnacionales.  Estas transnacionales a diferencia de las multinacionales actuales en donde predomina el componente de producción, serán primordialmente compañías comercializadoras.  El éxito de las exportaciones colombianas ha estado asociado al desarrollo de compañías transnacionales que han logrado penetrar los mercados externos.  Los floricultores y los bananeros han mostrado que para competir en el exterior es necesario tener una presencia real en la comercialización de las exportaciones.


[1] Peter Drucker, Managing In Turbulent Times.  New York: Harper & Row -, 1980
¿Lunes 20 de abril de 1992?


lunes, 31 de agosto de 1992

Los ricos también lloran

Los gremios que trataron de moderar el apretón tributario están siendo puestos en la picota pública por no querer aceptar la realidad de unas tasas de interés bajas y liquidar las inversiones hechas en épocas de alta rentabilidad.

En la semana anterior se vivió un drama digno de llevarse a la televisión. El sistema financiero tuvo un enfrentamiento con las autoridades económicas debido a la falta de liquidez causada por el apretón monetario originado en la suscripción de los famosos rudy-bonos creados en la última reforma tributaria.

El sector financiero por intermedio de los dirigentes gremiales se quejó de la falta de apoyo por parte del gobierno, considerando que la ayuda dada por la Tesorería General de la Nación resultaba insuficiente para satisfacer sus necesidades. El gobierno, a su turno, argumentó que el problema se debía a una sobreinversión en papeles de alta rentabilidad que los banqueros no estaban dispuestos a liquidar en estos momentos para no afectar sus balances.

En medio de este forcejeo entre el Ministro de Hacienda y los voceros del sector financiero la superintendencia bancaria hizo el anuncio de que en el primer semestre del año el sector financiero había ganado 160 mil millones de pesos con un incremento de 63 por ciento con respecto al primer semestre del año anterior.

Sin lugar a dudas, el nuevo episodio del melodrama entre el sector financiero y las autoridades monetarias es una consecuencia de lo ocurrido en el capítulo anterior, en el que las autoridades monetarias habían intervenido las tasas de interés limitándolas al módico 35 por ciento anual. Si los intermediarios financieros no tuvieran limitaciones en el valor que pueden cobrar a sus clientes, en este momento habrían acudido al conocido expediente de ajustar el costo de los préstamos, y los que se estarían quejando ahora serían los industriales y comerciantes por el incremento en el costo del dinero.

El Ministro de Hacienda, que en la reforma tributaria tuvo que asumir el papel de malo, en esta ocasión está representando el de defensor de los pobres. Los gremios que trataron de moderar el apretón tributario están siendo puestos en la picota pública por no querer aceptar la realidad de unas tasas de interés bajas y liquidar las inversiones hechas en épocas de alta rentabilidad.

El público se siente perplejo de este extraño cambio en los papeles. Uno no entiende que los defensores del mercado que critican la intervención del gobierno en la fijación de las tasas de interés, estén ahora tratando de ejercer presión para que no operen las fuerzas del mercado. Este comportamiento asimétrico no es una exclusividad del sector financiero. Otros gremios poderosos como el cafetero han sostenido que la bonanza es de los cafeteros mientras que la crisis de los precios es de toda Colombia.

Sorprende además en esta crisis la falta de previsión. Nadie habló de la posibilidad que la reforma tributaria tuviera tan grave efecto en la liquidez de la economía. Hasta hace muy poco la queja generalizada era la abundancia de liquidez en la economía y las bajas tasas de interés. De un momento para otro la situación cambia radicalmente. Se vuelve a hablar de las altas tasas de interés y del estrangulamiento monetario.

Esta alta volatilidad de las tasas de interés muestra la necesidad de diseñar instrumentos que permitan un mejor manejo del efectivo y que a la vez protejan a los interesados de los posibles cambios en las condiciones del mercado. El desarrollo de un mercado de futuros de tasas de interés existente en países avanzados podría ser la solución para proteger al público de cambios bruscos en las tasas de interés. 

lunes, 24 de agosto de 1992

La Inflación y el déficit fiscal

No hace mucho se publicó en un periódico un cuadro con información sobre el crecimiento de los medios de pago y las tasas de inflación para "demostrar" que no hay una relación estrecha entre la inflación y los medios de pago, como justificación para no controlar el crecimiento de estos últimos.


En Colombia se está convirtiendo en un dogma la existencia de una fuerte relación entre la magnitud del déficit fiscal y la tasa de inflación. La Junta Directiva del Banco de la República ha encontrado como disculpa para no alcanzar las metas de inflación la existencia de un déficit fiscal.

El mecanismo que liga el déficit con la inflación es la relación existente entre el déficit fiscal y el crecimiento de los medios de pago cuando los gastos del gobierno se financian con recursos del Banco de la República.

Estudios serios sobre la realidad colombiana hechos por algunos investigadores han mostrado que en la práctica existe una importante relación entre las tasas de inflación y la magnitud del déficit fiscal. Uno de estos investigadores que ahora está trabajando en Washington cree tan firmemente en esta estrecha relación que cada vez que regresa al país y encuentra una tasa de inflación elevada concluye, casi siempre con mucha razón, que el déficit fiscal no se ha logrado reducir.

Ahora existe la tendencia a comparar dos series de variables para un conjunto de países y ver si existe una relación de causalidad. Por ejemplo, no hace mucho se publicó en un periódico un cuadro con información sobre el crecimiento de los medios de pago y las tasas de inflación para "demostrar" que no hay una relación estrecha entre la inflación y los medios de pago, como justificación para no controlar el crecimiento de estos últimos.

Utilizando este mismo procedimiento, si se observan los datos sobre el déficit fiscal de algunos países industrializados y sus respectivas tasas de inflación se podría concluir que no hay una relación estrecha entre el déficit fiscal y la inflación. El último número del Economist trae información sobre el déficit fiscal de algunos países industrializados. Entre ellos, el único país con superávit fiscal es el Japón. Los demás tienen déficit fiscales muchos más altos que el de Colombia. Por ejemplo, Francia tiene un déficit fiscal cercano al 2.5 del PIB, Alemania tiene un déficit del 3 por ciento y Estados Unidos uno del 3.5. La inflación en todos estos países es bastante parecida. En el Japón es del 2 por ciento, en Francia del 3, en Alemania del 4.3 y en Estados Unidos es del 3.1 por ciento. Países con déficit fiscales relativamente altos como España, con un 5 por ciento, e Italia, con un 11 por ciento, logran hacer lo que no se ha podido lograr en Colombia, pues tienen inflaciones moderadas del 6.2 y del 5.4.


Si tomamos los datos de 12 países es posible comprobar que existe una pequeña relación inversa entre el superávit fiscal y la tasa de inflación. En promedio por cada punto porcentual de incremento del superávit fiscal se reduce en dos décimas de punto porcentual de la tasa de inflación. Evidentemente deben existir otras explicaciones adicionales; de lo contrario, con un déficit de 2 por ciento, deberíamos tener en Colombia una tasa de inflación inferior al 3 por ciento anual. 

martes, 18 de agosto de 1992

Mejor información para una mejor política

La carencia de cifras actualizadas sobre la evolución de la economía ha tenido importantes costos

EI equipo económico del gobierno ha actualizado su plan macroeconómico para 1992.  Las metas fijadas al comienzo del año han sido revaluadas teniendo en cuenta lo acontecido en el primer semestre del presente año.

Sin entrar a analizar si el programa macroeconómico se puede cumplir, es apenas justo reconocer el esfuerzo hecho por el Departamento Nacional de Planeación en la actualización de las cifras sobre la evolución de la economía.  Hasta el momento los analistas económicos tenían que valerse de cifras aisladas para poder entender lo que estaba pasando.  Obviamente, dada la gran dificultad de inferir el estado de la economía a partir de datos parciales, muchas veces obtenían visiones muy diferentes.
  
Este ejercicio de inferencia siempre me hace recordar la famosa fábula de los ciegos y el elefante.  Cada uno de los ciegos de la fábula se imagina el elefante dependiendo de lo que puede tocar del paquidermo.  De igual manera, cada uno de los analistas llega a una conclusión diferente del estado de la economía dependiendo del indicador a su disposición.

La carencia de cifras actualizadas sobre la evolución de la economía ha tenido importantes costos.  Según Luis Jorge Garay, - uno de los mayores problemas a que se ha enfrentado la administración Gaviria ha sido el no haber rectificado rápidamente algunas de las medidas que no tuvieron el resultado previsto inicialmente.  Las demoras en esta rectificación se debieron en buena parte a la carencia de cifras confiables y oportunas sobre la evolución de la actividad económica.

El Dane, a quien por Ley le corresponde la producción de las cifras de cuentas nacionales debería suministrar regularmente información sobre la evolución del PIB.  La viabilidad de producir cifras trimestrales del PIB a partir de indicadores ha sido ampliamente demostrada.  El DNP lo ha venido haciendo desde hace algún tiempo.  Los institutos de investigación como Fedesarrollo y publicaciones como la Nota Económica producen estimativos de la evolución del PIB con recursos limitados.

Más aún, la anterior administración del Dane realizó trabajos sobre trimestralización del PIB que pueden servir de base para la producción trimestral de las cuentas nacionales.  El Dane debe contar con el apoyo presupuestal necesario para que a la mayor brevedad se produzcan regularmente cifras de cuentas nacionales que permitan un seguimiento de la economía colombiana.

Los otros organismos del Estado deben preocuparse por disminuir el retraso en la publicación de sus cifras.  La Revista del Banco de la República, de tanta utilidad para el analista económico, tiene un gran rezago.  El número más reciente que encontré en mi biblioteca corresponde al mes de febrero de 1992.  Aun cuando uno podría pensar que el atraso de la publicación se debiera al deseo de incluir las cifras correspondientes a dicho mes, la realidad es que hay bastantes cuadros en que la última información disponible corresponde a meses anteriores.  Por ejemplo, la información sobre el Banco de la República que aparece en los cuadros 2. 1.1 y siguientes se refiere a enero de 1991.


La modernización de la economía debería comenzar por el sistema estadístico colombiano.  Una economía moderna y dinámica no puede manejarse con el tipo de información disponible en Colombia