lunes, 15 de febrero de 1993

Siguen los cambios en el equipo económico

El caos imperante en los Seguros permanece a pesar de los grandes esfuerzos realizados por la antigua directora.

La diligente directora del Seguro Social siguiendo el ejemplo de Andrés Restrepo Londoño  Presidente de ECOPETROL presentó renuncia de su cargo. El Gobierno de inmediato nombró en su reemplazo a Fanny Santamaría, otra destacada profesional que se venía desempeñando en la Tesorería General de la Nación. Este cambio que se originó en enfrentamientos relacionados con los cambios propuestos por el gobierno en el regimen pensional permite ahora si presentar un frente unido en la defensa de tan importante proyecto de Ley.

En declaraciones radiales la antigua directora ha mostrado su desacuerdo con aspectos importantes del Proyecto. Ha sostenido que no está de acuerdo con la creación de los Fondos Pensionales porque los principales beneficiados van a ser los grandes grupos financieros. Esta afirmación, que para muchos es absolutamente evidente en la realidad, no es enteramente cierta. Lo que escapa a muchos interesados en el tema es el hecho que los verdaderos dueños de los Fondos son los aportantes y que las Sociedades Administradoras de Cesantías y Pensiones son apenas unos consejeros en inversión a los que se les paga una comisión por el manejo de un portafolio.

Es entonces claro que los grandes beneficiados de la reforma pensional propuesta por el gobierno van a ser los trabajadores que ahora si van a poder obtener una buena rentabilidad por sus ahorros. En el sistema anterior, los aportes se perdían en un hueco negro en donde no se sabía cuanto había aportado cada uno de los afiliados. Mucho menos se premiaba a los ahorradores que habían puesto sus ahorros desde el comienzo pues las recompensas eran independientes de los aportes reales.

El caos imperante en los Seguros permanece a pesar de los grandes esfuerzos realizados por la antigua directora. Una empresa que no sabe a ciencia cierta a quien le debe y que no conoce el monto de sus deudas nunca puede ser considerada como bien administrada. Los pobres candidatos a pensionarse tienen que probar en cada caso individual sus derechos. Además, como el Coronel Aureliano Buendía tienen que esperar eternidades hasta que les comiencen a girar sus mesadas.

Fuera de tener unos sistemas de información primitivos, el Seguro Social se ha mostrado como un pésimo administrador de nuestros recursos. Las inversiones que ha hecho el ISS no han tenido el retorno económico deseado. El apoyo al IFI y al difunto ICT pueden haber contribuido a llevar a cabo una política muy meritoria pero descapitalizaron totalmente al Seguro Social. Un consejero en inversiones con un récord semejante hace mucho tiempo que no contaría con ningún cliente. El seguir dependiendo de los consejos de semejante asesor para nuestra jubilación es sin lugar a dudas una de las grandes fallas del regimen vigente.

Si no se ha presentado un movimiento en contra de tan mal administrador es porque hasta el momento ha contado con el respaldo de un papá que en principio lo respalda. Las limitaciones fiscales del gobierno y el gran monto de las obligaciones acumuladas han puesto a pensar al gobierno si debe seguir respaldando a un instituto con tan buenos propósitos pero con tan malos resultados.

La renuncia de la Doctora Cecilia López ha dado origen a un movimiento de solidaridad en el ISS. Los funcionarios que la han acompañado en su labor han mostrado su apoyo a la exdirectora. Esto refleja tanto el natural agradecimiento con una persona de reconocido liderazgo como el lamento de quien ve el marchitamiento de una institución que tan buenos beneficios les ha deparado a sus empleados en el pasado.


lunes, 8 de febrero de 1993

Bienvenidos al desplazamiento

El aumento del gasto del gobierno cuando no viene acompañado de un aumento en los impuestos, tiene como consecuencia una disminución del gasto privado.

Los profesores de Macroeconomía casi siempre tienen mucha dificultad haciéndoles entender a sus alumnos en qué consiste el fenómeno del desplazamiento. Los alumnos casi nunca entienden porque el aumento del gasto del gobierno puede perder su efectividad cuando el gasto público desplaza al gasto privado. Las explicaciones que traen los libros de Macro intermedia no son asimiladas por los alumnos. Gran parte de la dificultad de los estudiantes se debe a que la ilustración de este fenómeno se hace con ejemplos aplicables a los Estados Unidos.

El profesor tiene que hacer un gran esfuerzo para que sus estudiantes entiendan lo que se expone en el libro de texto. Les debe recordar que cuando en Estados Unidos se habla de la Reserva Federal es como si nosotros estuviéramos hablando de la Junta Directiva del Banco de la República. A continuación, el profesor muy pacientemente les dice a los alumnos que el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos es equivalente a nuestro Ministerio de Hacienda.

Tan pronto el profesor comienza a explicar que el Ministerio de Hacienda de los Estados Unidos emite bonos para financiar su déficit fiscal, el estudiante pierde todo el interés pues considera que como en Colombia esto no es lo usual, nunca va a existir el efecto desplazamiento y por lo tanto esto es algo que no se aplica en el trópico. Por tanto, considera que este efecto no es de interés y no se preocupa por los efectos que pueda tener la financiación del déficit fiscal por medios de títulos emitidos por el Gobierno.

Ahora gracias al cubrimiento noticioso de la primera subasta de los títulos de Tesorería TES, los profesores van a tener menos trabajo en explicar los problemas que surgen con la financiación del faltante fiscal por medio de lo que los libros de texto llaman "bonos". El próximo lunes podrán decirles a sus alumnos que a raíz de la emisión de los TES el sector privado se verá desplazado del mercado de valores pues la emisión de estos TES, cuando la oferta monetaria es constante tendrá como consecuencia el aumento de la tasa de interés y con ello la disminución de la inversión en maquinaria y vivienda y otros gastos sensibles a la tasa de interés.

Los alumnos podrán así entender lo que los hombres de negocios han sabido desde siempre. El aumento del gasto del gobierno cuando no viene acompañado de un aumento en los impuestos, tiene como consecuencia una disminución del gasto privado. Por lo tanto, la idea aprendida en los curso de principios de que el gasto público es un gran estimulante para la economía deberá revaluarse. El estudiante al fin aprenderá que un aumento del gasto público jalona la tasa de interés hacia arriba y este aumento a su vez contrarresta, en buena parte, el impulso que se pretendía dar.

Como muy bien lo enseñan las últimas ediciones de los libros de macroeconomía intermedia, el efecto desplazamiento en una economía abierta es mucho más complicado. En una economía abierta el aumento de la tasa de interés doméstica no solo afecta la inversión de las empresas y de los hogares sino que también tiene consecuencias graves en el frente externo.

En efecto, al aumentar la tasa de interés doméstica se incrementa la entrada de capitales. El retorno de las golondrinas, langostas y demás bichos pronto se traduce en aumentos en las reservas internacionales. Como lo muestra la experiencia colombiana de los dos últimos años, la autoridad monetaria tiende a contrarrestar el incremento en las reservas internacionales con una revaluación del peso. La revaluación del peso, a su vez, tiende a disminuir las exportaciones y a aumentar las importaciones y por tanto el aumento del gasto del gobierno no solo desplaza la inversión sino que termina desplazando también al sector exportador.


La euforia que se percibe en los encargados de lanzar instrumentos novedosos para financiar al gobierno no nos puede hacer olvidar la triste realidad de que el aumento del gasto del gobierno sólo se puede lograr a costa de un sacrificio del sector privado. El costo de oportunidad del gasto social, en que está empeñado el gobierno, lo tenemos que pagar con menos equipos productivos, menos viviendas y menos exportaciones. Como muy bien lo dicen los economistas de Chicago "No hay refrigerios gratuitos". 

lunes, 1 de febrero de 1993

Los verdaderos dueños de la ETB

Un pasivo de 470 millones de dólares, como el que tiene la ETB con sus suscriptores por concepto de las líneas telefónicas es un grave problema que debe ser resuelto muy pronto.
  
Cuando uno hace un trasteo en Bogotá se da cuenta de lo difícil que es vivir en Colombia y de lo fácil que es vivir en un país civilizado. Cuando uno cambia de casa o de oficina en los Estados Unidos no tiene que estar pendiente de la correspondencia en el período de transición, pues basta avisarle a los correos la nueva dirección para recibir durante este lapso la correspondencia destinada a la antigua dirección. En Colombia, por el contrario, mientras que uno avisa a los amigos y relacionados es necesario estar pasando por la antigua dirección para recoger el correo.

Mantener el contacto telefónico con los amigos y relacionados es más difícil aún. A menos que uno se mueva dentro de la misma central telefónica, el trasteo implica un proceso kafkiano. Por una parte, debe uno buscar en el mercado líneas para la nueva oficina, pues la Empresa rara vez tiene líneas disponibles en el sector y en el edificio a donde uno se traslada. Por otra parte, es necesario conseguir un cliente para que le compre las líneas de la antigua oficina o residencia. Por el contrario, en los Estados Unidos basta avisar  a la telefónica local para que se desconecte el servicio en la antigua oficina y se conecte en la nueva.

Esta absurda compra-venta de líneas telefónicas puede llegar a ser desesperante cuando la ETB no hace los cambios de suscriptor solicitados. Los innumerables papeles requeridos para este trámite desaparecen misteriosamente sin dejar rastro. El querer arreglar estas fallas es muchas veces imposible. Si el vendedor muere o se va del país, la línea queda en un limbo total.

La noción de que las líneas telefónicas sean del suscriptor es, sin lugar a dudas, la causante de todos estos problemas. Esta pequeña locura se ha venido perpetuando desde hace mucho tiempo. Esta idea de poner un precio relativamente alto por una línea telefónica con el fin obtener una financiación gratuita por parte de los suscriptores pudo ser interesante en épocas en que el teléfono era un privilegio de unos pocos. Hoy en día, cuando el invento de Bell se ha convertido en una necesidad en cada hogar y en cada negocio la propiedad de la línea telefónica por parte del suscriptor es un gran absurdo que entraba considerablemente el curso de los negocios.

Más grave aún, la magnitud de este préstamo gratuito ha llegado a niveles considerables. Cuando hay más de un millón cien mil suscriptores en Bogotá y cuando cada línea tiene un valor promedio de 300.000 pesos, el pasivo oculto de la ETB llega a más de unos 330.000 millones de pesos. Un pasivo de 470 millones de dólares como el que tiene la ETB con sus suscriptores por concepto de este préstamo forzado es un grave problema que debe ser resuelto muy pronto.

Es evidente que la ETB no puede comprar las líneas a sus suscriptores y que por lo tanto la viabilidad financiera de esta Empresa Distrital depende de que se siga manteniendo la ficción de que este inmenso aporte se debe hacer sin exigir ninguna contraprestación. Estos casi 500 millones de dólares que ha invertido el sufrido pueblo bogotano debería traducirse en una participación en las ganancias. No cabe duda de que los mayores accionistas de la ETB y quienes deberían asumir su dirección son sus suscriptores. Tarde o temprano, el valor de las líneas debe convertirse en acciones de la telefónica local.


En sana lógica, la ETB ya se ha privatizado pues hoy en día hay más de un millón de accionistas que han suscrito acciones con un valor nominal de 300.000 pesos. Lo que se necesita ahora es conseguir un socio que aporte capital y tecnología para que nuestra sufrida urbe cuente, al fin, con el buen servicio que se merece.

lunes, 25 de enero de 1993

Ahora si tocó capacitarse.

Entre las noticias buenas en el frente económico se podría destacar lo hecho por la Administración Gaviria en el campo de la capacitación.

La Prensa ha tenido la magnífica idea de darle realce a las buenas noticias. Para entrar en la onda optimista trataremos de destacar, cuando se pueda, lo que consideremos como buena noticia. No sobra advertir, que en el campo económico no siempre hay consenso en cuanto a lo que constituye una buena noticia. Suele ocurrir que lo que es bueno para unos es malo para otros. Por ejemplo, el alza de los peajes puede ser muy buena noticia para el Ministerio de Transporte,  para sus contratistas y para Avianca famosa por su servicio ruana roja y por sus balances del mismo color, pero es muy mala para el público en general y para los usuarios de las carreteras.

Entre las noticias buenas en el frente económico se podría destacar lo hecho por la Administración Gaviria en el campo de la capacitación. La reforma del SENA tiene aspectos muy positivos. El tratar de convertir a unos funcionarios bien pagos en empresarios es sin lugar a dudas un aspecto positivo. El comportamiento de nuestros capacitadores va a cambiar de manera importante cuando tengan que competir por alumnos y cuando su futuro económico dependa en buena parte en la manera como atienden a sus alumnos.

La posibilidad de que las Empresas puedan disminuir su contribución al SENA en la medida en que lleven a cabo labores de capacitación es un paso hacia adelante. Me complace que se esté poniendo en práctica algo que insinué en una columna del 9 de abril de 1990. Allí presentaba el caso de Francia en donde había empresas que gracias a un incentivo fiscal similar estaban llevando a cabo programas intensivos de capacitación.

Esta medida es de gran utilidad para que las empresas impartan adiestramiento a sus trabajadores. Veremos entonces un fortalecimiento de las unidades de capacitación en las empresas. Estas unidades se dedicarán a impartir entrenamiento orientado al perfeccionamiento de actividades propias de cada empresa. En palabras del Profesor Becker, los capacitadores de las empresas se dedicarán al entrenamiento específico, buscando de esta manera apropiarse de buena parte de los beneficios del entrenamiento.

La medida anterior no afectará mucho el entrenamiento que puede ser utilizado en cualquier parte. El llamado entrenamiento genérico será dejado a un lado por obvias razones. Nadie está interesado en capacitar a un trabajador si sabe que el día de mañana, una vez haya terminado su entrenamiento, se puede salir a trabajar en otra empresa, llevándose las habilidades adquiridas.

Afortunadamente, dentro de una de tantas reformas hechas recientemente por esta revolcadora administración se han tomado medidas que van a incentivar el entrenamiento genérico. En efecto, al permitirse la reducción de los impuestos y de la retención en la fuente cuando el contribuyente haga gastos en educación, se vuelve muy atractivo para el trabajador y su familia capacitarse en habilidades que puedan ser utilizadas en diferentes firmas.


Los cambios introducidos recientemente por el Gobierno van en la dirección correcta pues van a incentivar tanto el entrenamiento específico como el genérico. Parece que en materia económica, al fin, vamos a estar a la última moda, pues estas reformas parecen inspiradas por el más reciente Premio Nobel de Economía.

lunes, 18 de enero de 1993

Hamlets energéticos

El método utilizado para atender el desbalance entre oferta y demanda ha sido tremendamente injusto e ineficiente. Un método basado en el sistema de precios hubiera sido más eficiente.

En los primeros quince días del año los periódicos han tratado en diversas ocasiones el tema energético. Las autoridades han mantenido una actitud bastante ambivalente en lo referente a la disminución del racionamiento. Como Hamlet, las autoridades energéticas han estado dudando entre disminuir o no el horario de racionamiento. La entrada de una nueva unidad en el Guavio y las lluvias de enero son motivo de optimismo y hacen presagiar una reducción del racionamiento. La posible repetición de un verano como el del año pasado y el recuerdo de la masacre de un martes en la noche en que las cabezas del sector eléctrico rodaron en una alocución presidencial, hacen diferir la decisión de reducir la severidad del racionamiento.

Esta cruel incertidumbre de comienzos del año es una manifestación más de la alta dependencia en generación hidráulica. El apagón de 1992 nos ha enseñado que el sistema colombiano basado en hidroeléctricas es muy poco confiable. La capacidad real de generación es muy inferior a la teórica. Los principales embalses como el agregado de Bogotá nunca se pueden llenar pues la contribución de los ríos apenas cubre los requerimientos de generación. La capacidad real de los embalses cada vez es más insuficiente. La demanda de energía ha venido creciendo mientras que los flujos que entran a los embalses han venido decreciendo por la deforestación y la capacidad real de los embalses ha disminuido.

Si se tiene en cuenta además el incremento en la demanda para uso humano y para riego es posible concluir que el desarrollo del sistema eléctrico colombiano debe orientarse hacia una utilización mayor de las plantas térmicas. Nuestra riqueza carbonífera nos puede permitir suplir sin problema las necesidades de materia prima. No parece lógico que sigamos exportando carbón e importando energía. Es mucho más lógico utilizar el carbón en Colombia para generar electricidad.

Otra importante lección que nos ha dejado el apagón es que el sistema de precios de la energía está muy distorsionado. Estas distorsiones en el sistema de precios han agravado los problemas causados por una mala planeación y operación del sistema eléctrico colombiano. En efecto, las tarifas de la energía eléctrica para el sector residencial son demasiado bajas y los usuarios están utilizando ineficientemente la electricidad para cocinar y para calentar agua que puede hacerse a un costo menor mediante otros energéticos.

Los bajos niveles de las tarifas para el sector residencial no son el único problema existente en los precios de la energía eléctrica. Es bastante grave que los precios no indiquen la escasez relativa de un bien.  El precio de la energía debería ser más alto en momentos de escasez y más bajo en momento de abundancia. El usuario trataría de ahorrar en los momentos de escasez y los productores redoblarían sus esfuerzos para atender estas épocas de vacas flacas.

La experiencia de otros países puede servir para aminorar el impacto de un sistema demasiado dependiente en centrales hidroeléctricas. En Brasil existen tarifas diferenciales según la estación. En épocas de verano las tarifas son más altas que en las épocas de lluvias. Cinco mil consumidores que representan el 53% del consumo nacional pagan una tarifa más alta entre mayo y noviembre. En estos meses la tarifa por kilovatio-hora sube un 15 por ciento en relación con los meses lluviosos.

Las empresas colombianas podrían pensar en recargos cercanos al 20% en los meses de enero a marzo con el fin de incentivar el mejor uso de la energía. Los ahorros en el consumo permitirían sortear estas épocas de bajas lluvias sin tener que apelar a un racionamiento tan fuerte. El método utilizado para atender el desbalance entre oferta y demanda ha sido tremendamente injusto e ineficiente. Un método basado en el sistema de precios hubiera sido más eficiente y hubiera resuelto el problema de una manera mucho más rápida.