lunes, 23 de octubre de 1995

La mejor inversión

Una política realista en el campo educativo debe partir de un reconocimiento de que lo importante es que el colombiano obtenga un conocimiento de alta calidad que le permita ser mas productivo

La pasada cumbre de Ibero América en Bariloche trató el tema de la educación como un posible motor de desarrollo.  El gobierno colombiano perdió una magnífica oportunidad para exponer su pensamiento sobre tan importante tema.  El presidente Samper dejo pasar la oportunidad de exponer el pensamiento del gobierno colombiano ante una audiencia amplia.

No nos debe extrañar que el gobierno no tenga una política de desarrollo basada en los recursos humanos, pues hasta el momento su única preocupación ha sido con temas de carácter coyuntural.  No sólo ha tenido que defenderse de las graves acusaciones sobre la financiación de la campaña presidencial, sino que, además, por no saber hacer las cuentas de la financiación de su plan de desarrollo ha tenido que acudir al Congreso para la aprobación de una reforma tributaria improvisada e inconveniente.

El tema educativo durante la presente administración no ha sido bien tratado. El primer ministro de la presente Administración, Arturo Sarabia Better, tuvo un manejo bastante desafortunado de la política educativa. Su gestión fue muy pobre y se concentró en atender una serie de huelgas de los sindicatos de maestros y profesores universitarios.  Nos quedamos sin saber cuál era el pensamiento del gobierno sobre el papel de la educación en el desarrollo y cuáles eran las políticas más indicadas para lograr un mayor crecimiento económico.

Su reemplazo, María Emma Mejía, indudablemente ha tenido mayor éxito dentro de los medios de comunicación.  Hemos visto a la Ministra, con inusitada frecuencia, en todos los medios de comunicación.  Los arreglos laborales han sido bastante generosos y los sindicatos de maestros y profesores se encuentran en relativa calma.  Sin embargo, el Ministerio sigue sin una política educativa orientada hacia el crecimiento económico.

Una política realista en el campo educativo debe partir de un reconocimiento de que lo importante es que el colombiano obtenga un conocimiento de alta calidad que le permita ser más productivo. Bienestar de los educadores es apenas una condición necesaria pero no suficiente para lograr desarrollo económico.  Por lo tanto, el gobierno debe comenzar a preocuparse por medir los resultados del proceso educativo en lugar de dedicar todos los esfuerzos a mantener contentos a los sindicatos de maestros y profesores universitarios.

El gasto en educación no es bueno por sí mismo si no por los resultados que produce, el aumentar el gasto en educación no siempre es la solución de los problemas educativos.  Una educación más costosa no es necesariamente mejor.  El sector privado y en especial las instituciones religiosas ofrecen educación de alta calidad a costos por debajo de lo que nos toca sufragar a los contribuyentes.

La educación pública puede no costarle mucho a los padres de los estudiantes, sin embargo, para la sociedad y para los contribuyentes los costos son muy altos.  Donde más se puede apreciar el elevado costo de la educación oficial es en las universidades públicas de Bogotá.  La Nacional y la Distrital tienen unos costos por alumno muy superiores a los de universidades particulares de igual calidad.  Si el Gobierno, el día de mañana, decidiera cerrar estas dos universidades con la mitad del presupuesto podría pagar becas en las mejores universidades colombianas para la totalidad de Los estudiantes matriculados en ellas.

El gobierno tiene que cambiar su enfoque educativo.  El Ministerio no puede seguir siendo la institución cuya única preocupación sea mantener contento a Fecode y pagar a tiempo a los maestros.  Mucho menos debe dedicar sus esfuerzos al cumplimiento del famoso pacto social.  Su responsabilidad tiene que ser el montar un sistema educativo, eficiente y eficaz que responda a las necesidades del desarrollo económico.  Los cambios necesarios son profundos y requieren un esfuerzo continuado, el aumento en los presupuestos no se traducen necesariamente en mejores resultados para los alumnos.


martes, 17 de octubre de 1995

El Premio Nobel de economía 1995

Lo que sorprende al repasar lo hecho por Lucas en su vida profesional es la persistencia en la búsqueda de la verdad y en las implicaciones que esto tiene para la teoría económica.

Uno de los ritos de octubre en el campo de la economía es la selección del Premio Nobel de Economía que tiene por objeto el premiar la trayectoria de uno o varios académicos en el campo de la economía.  Este año la Academia sueca premió al notable economista Robert Lucas de la Universidad de Chicago.  El Profesor Lucas ha logrado a los 58 años ser reconocido con tan importante galardón.

La labor de tan ilustre profesor es reconocida por amigos y enemigos como de trascendental importancia.  Gracias a los aportes de Lucas la manera como se enseña y practica la macroeconomía ha cambiado de manera radical.  Los trabajos de Lucas han ido incorporados en las listas de lecturas de las principales universidades americanas bien sea para que los alumnos lo acepten como el nuevo evangelio en las escuelas defensoras del pensamiento neoliberal o para que los practicantes de ortodoxia keynesiana encuentren argumentos en su contra que defiendan la sabiduría convencional.  Me acuerdo que el Profesor Eckstein fundador de la firma de consultoría económica más grande del mundo incluía como lectura obligada en su curso sobre la utilización de Modelos Macroeconométricos, la critica de Lucas a la utilización de los modelo macroeconómicos tradicionales.

Como lo han destacado las agencias internacionales, el nombre de Lucas ha sido asociado con la escuela de las llamadas expectativas racionales.  En los trabajos de Lucas los agentes económicos se comportan de una manera racional en su enfoque hacia al futuro y no se contentan con solo mirar al pasado para tomar sus decisiones sino como el dios Jano miran también al futuro.  Lucas al igual que Abraham Lincoln parte de la base de que no es posible engañar a todo el mundo todo el tiempo sino que los agentes económicos van aprendiendo a medida que pasa el tiempo y cambian su comportamiento y sus modelos de acuerdo con los resultados de sus pronósticos y la confrontación con la realidad.

Lo que sorprende al repasar lo hecho por Lucas en su vida profesional es la persistencia en la búsqueda de la verdad y en las implicaciones que esto tiene para la teoría económica.  Su primer trabajo publicado en 1969, es un intento de aplicar al mercado laboral de un típico modelo macroeconómico las técnicas de modelaje aplicados en los cursos de economía laboral.  Lucas inicia, pues, su trayectoria académica buscando llenar un vacío importante dentro de la tradición keynesiana que dominaba ampliamente la ortodoxia macroeconómica de finales de los sesenta.

El manejo de la crisis del petróleo obliga a un replanteamiento profundo de la teoría macroeconómica.  La tradicional relación inversa entre desempleo e inflación deja de funcionar en un mundo en el que aparecen simultáneamente la inflación y el desempleo dando origen al termino de estanflación.  Lucas dedica su esfuerzo intelectual a desarrollar modelos en los que se puedan presentar de manera simultánea la inflación y desempleo pero en los que en el largo plazo tiendan hacia un equilibrio.  Los esfuerzos no están dirigidos ya a reparar el modelo tradicional sino que comienzan a orientarse a buscar un nuevo paradigma.

Lo que sorprende del trabajo de Lucas y que se capta muy bien en el libro de Arjo Klamer, "Conversaciones con economistas" y en el Prólogo de su libro "Estudios en la teoría de los ciclos económicos" es la seriedad con que realiza esta paciente labor de reconstrucción.  A diferencia de lo realizado por Keynes en su Teoría General, Lucas toma el camino largo de construir su teoría con elementos muy sólidos que puedan ser refutados por sus contradictores.

La búsqueda de la verdad unidas a un esfuerzo monumental por reconstruir la macroeconomía sobre unas bases analíticas más sólidas son realmente admirables cuando se miran desde una perspectiva colombiana.  Mientras que en Colombia los últimos veinte años se han dedicado infructuosamente a reconstruir el modelo keynesiano y a justificar la intervención del Estado el Profesor Lucas dedica toda una vida de trabajo a avanzar por el sendero del conocimiento.

La revisión así sea de manera rápida de la obra del Profesor Lucas hecha como parte de la preparación de esta columna me ha servido para comprobar la falta de interés que existe en Colombia en los temas teóricos.  Los comentarios que uno oye a nuestros expertos sobre el tema muestran un total desconocimiento de los textos originales.  Todos hablan del trabajo de un premio Nobel sin nunca tomarse la molestia de ir al texto original.  Más triste aún los que se sienten atacados por alguien no solo ignoran las criticas sino que se dedican a criticarlo por cuestiones ideológicas.  Para muchos la razón básica de no aceptar a Lucas es su afiliación a la escuela de Chicago y no la validez de sus argumentos.



lunes, 2 de octubre de 1995

Del afán no queda sino el cansancio

La ciudad no solo ha tenido que pagar más por obras innecesarias y demoradas sino que ha tenido que sufrir años de incomodidades causadas por la construcción de las tan promocionadas soluciones al trancón.

En los comienzos de la administración de Jaime Castro cuando alguien quería poner de manifiesto su falta de acción decía que estaba esperando que el Alcalde se posesionara.  Para la mayoría de los bogotanos y para los asesores del Alcalde esta falta de acción fue un grave pecado que tuvo que ser enmendado con el comportamiento contrario en la etapa final de su mandato.

El Alcalde Castro optó por subir espectacularmente los impuestos apelando a todos los trucos de carácter fiscalista habidos y por haber.  Reencauchó el cobro de valorización por beneficio general, apeló a un auto-avalúo y nos cobró dos veces el impuesto de industria y comercio.  Armado con estos recursos comenzó la feria de las obras contratando puentes y vías sin tener los diseños ni mucho menos sin contar con los predios.

El encarecimiento de las obras por escasez de materiales, mano de obras y hasta equipos de transporte no se hizo esperar.  Las obras planeadas, más con el corazón que con la razón, para ser entregadas en los días finales de la administración han sido objeto de considerables atrasos, hasta el punto de que algunas no han podido ser entregadas funcionando como se esperaba.

La famosa Autopista NQS que ha sido el objeto de grandes inversiones en los ú1timos cinco años opera en muchos puntos en cámara lenta.  El cruce de la NQS con la calle 127 es un verdadero cuello de botella en el que el sufrido bogotano tiene que gastar ocho minutos los fines de semana.  Todo el tiempo ahorrado desde la calle 13 hasta la cien por las ingentes inversiones se pierde en una intersección dejada a la buena de Dios.

La falta de planeación de la Administración Castro y el afán para recuperar el tiempo perdido no solo han llevado a un plan de obras poco eficaz para resolver el problema del transporte sino que ha dado lugar a sobrecostos causados por las demoras en las obras.  La ciudad no solo ha tenido que pagar más por obras innecesarias y demoradas sino que ha tenido que sufrir años de incomodidades causadas por la construcción de las tan promocionadas soluciones al trancón.

Cuando uno transita por la calle 100 con la carrera quince no puede menos de preguntarse si se justifica de alguna manera estar sufriendo, durante tanto tiempo, los problemas ocasionados por la construcción de una intersección a desnivel que no beneficia al usuario normal de esta vía.  El conflicto originado por el cruce de estas dos importantes avenidas sigue vigente sin que las costosas obras hayan contribuido a la solución.  Como en el dicho popular los usuarios de esta intersección se quedaron con el pecado y sin el género.

Como lo hemos dicho en repetidas ocasiones, lo que es más triste de esta situación es que la decisión de diferir las obras hasta el momento en que se pudieran hacer con buenos diseños y con una eficiente planeación era la correcta.  Los recursos generados por la valorización por beneficio general y por el cobro anticipado del impuesto de industria y comercio han debido servir para disminuir el elevado endeudamiento del Distrito y sus empresas.  De esta manera unos recursos de carácter netamente transitorio se convertirían en recursos permanentes pues reducirían el elevado servicio de la deuda.

Pagar deudas y diferir inversiones cuando los recursos son de carácter transitorio es una recomendación bastante lógica.  Los modelos financieros de las finanzas consolidadas del Distrito muestran claramente esta opción como una de las más atractivas para solucionar en el largo plazo la situación del Distrito.  La experiencia en el manejo de bonanzas, revisadas cuando se estaban estudiando las opciones de política de manejo macroeconómico de la bonanza petrolera, muestran, inequívocamente, que el secreto de un manejo adecuado de un hallazgo inesperado es el guardar el valor del hallazgo y vivir de la renta.  Los que se dedican a gastarse las loterías terminan, por lo general, en peores condiciones de las que arrancaron.


Los bogotanos deberían aprender de los errores de sus gobernantes para definir una política más seria de sus sucesores.  La experiencia en los últimos cinco años muestra que solo con asignar dinero no se solucionan los problemas de la ciudad.  La Administración tiene que cambiar para poder ejecutar eficientemente las obras contempladas en un plan.  Al Alcalde Mockus hay que dejarle que termine las obras de su antecesor y que estudie cuidadosamente las suyas antes de entrar en la onda de las grandes contrataciones.  El no gastar es una política que puede pagar en el futuro.

lunes, 25 de septiembre de 1995

El café toco fondo

El problema con la aplicación de la fórmula de reajuste del precio interno del café surgió, como era de esperarse, cuando el precio internacional comenzó a bajar.


Desde el momento en que fue nombrado el actual Ministro de Hacienda comenzó a plantear una solución para la determinación del precio interno del café. Haciendo gala de su gran habilidad para los números, el Doctor Perry se craneó una fórmula para evitar los problemas de las negociaciones habituales entre gobierno gremio para fijar el precio interno del café. Según las promesas hechas en ese momento, la fórmula evitaría los problemas en el futuro, pues el ajuste automático tendría en cuenta la evolución de los precios externos y de manera salomónica dividiría los aumentos de los precios internacionales ente el Fondo del Café y los cafeteros.

Infortunadamente, la experiencia con el uso de la fórmula de ajuste ha mostrado que esta idea, no resultó como se esperaba. En efecto, los cafeteros respaldaron inicialmente la utilización de la fórmula de ajuste automático pues la puesta en marcha de la fórmula coincidió con una época de vacas gordas, lo que tuvo como consecuencia un aumento en el ingreso de los cafeteros a costa de un deterioro relativo de las finanzas del Fondo del Café. El problema con la aplicación de la fórmula surgió, como era de esperarse, cuando el precio internacional del café comenzó a bajar. Los cafeteros se resistieron a aceptar la baja de sus ingresos y el Ministro Perry comenzó a hacer ajustes matemáticos a la fórmula para que el precio se mantuviera en niveles aceptables para el gremio.

La credibilidad de la política automática para el ajuste en el precio del café se perdió en el mismo momento en que el gobierno cedió a la presión del gremio por conservar su nivel de ingresos. De ahí en adelante el proceso de fijar el precio interno del café volvió a su estado natural, o sea un proceso de negociación entre el gobierno y el gremio cafetero.

El fracaso del proceso ideado por el Doctor Perry debe dejarnos una serie de lecciones. La primera lección que hemos aprendido es que para ser buen economista no basta con ser hábil para las matemáticas. Una decisión tan importante como la fijación del precio interno del café es eminentemente política. El gremio cafetero aceptará con gusto que se le aumente sus ingresos en épocas de bonanza pero hará todo lo posible para mantener sus ingresos en épocas de crisis. Diseñar una fórmula que elimine la negociación en épocas de bonanza, de ninguna manera va a evitar que se apele al sagrado derecho al pataleo en épocas de crisis. Lo único que se logra con adoptar una fórmula es llegar a la época de vacas flacas con menores recursos para afrontar la destorcida del precio internacional del café.

La segunda lección que nos deja esta amarga experiencia es que los esquemas de estabilización como el del Fondo del Café introducen comportamientos inadecuados. Todos los que tenemos ingresos fluctuantes hemos aprendido las sabias enseñanzas que le dio José al Faraón. Ahorrar en las épocas de vacas gordas para sobrevivir en las épocas de vacas flacas. Los cafeteros y en general, todos  a los que los obligan a ahorrar en épocas de bonanza tienden a gastarse su parte pues están seguros de que papá gobierno les ayudará en las épocas de crisis. Los fondos de estabilización, a la larga llevan a la privatización de las ganancias y a la socialización de las pérdidas y parten de la equivocada noción de que el Estado puede tomar mejores decisiones que el sector privado. Además, estos esquemas tienden a perpetuarse más allá de la época para la que fueron creados. Si el Fondo del café fue importante cuando dependíamos de este cultivo como fuente de divisas y cuando no existía un mercado de capitales ahora es menos justificable en una economía diversificada y en el que el sector financiero podría muy bien servir para invertir bien los excedentes en épocas de bonanza.

La tercera lección que podemos sacar de esta experiencias que no se puede confiar demasiado en el excedente del sector descentralizado para financiar el gasto del gobierno central. Tal como lo mencionábamos en una columna anterior, el sector descentralizado se ha especializado en gastar y se las ingenia para consumir todos los recursos que le entran. La tremenda equivocación del Doctor Perry en el manejo del precio interno del café nos llevó más rápido a una situación insostenible e indudablemente hizo más urgente un ajuste fiscal. Lo más triste de estos es que el pobre contribuyente debe, ahora, asumir los costos de una reforma más severa para tapar el hueco dejado por una equivocación del Ministro de Hacienda.


Finalmente, debemos aprender que el ceder en su deber de controlar el gasto público no vuelve al gobierno más popular ni aún entre los que se benefician de esta generosidad. Tal como lo muestran las protestas de los campesinos de los departamentos cafeteros, el gremio no quedó contento con lo que el gobierno les concedió.

lunes, 11 de septiembre de 1995

Productividad y competitividad

El tratamiento de tan importante tema estuvo enmarcado en el nuevo paradigma de la competitividad en el e se pone especial énfasis en la dinámica del crecimiento

El Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE patrocinó la semana pasada el foro internacional "Productividad, Competitividad e Internacionalización Económica".  El tema del seminario de especial interés en este momento el que el país esta atravesando por u etapa de transición de un modelo sustitución de importaciones a uno orientado hacia un Mercado externo.

Como se mostró en la primera sesión hoy en día, todo el mundo está acuerdo en que para poder crecer es necesario orientar el crecimiento ha afuera.  Los países no sólo deben abrir su comercio a la competencia externa sino que también requieren de aumentos tos considerables en su productividad para poder capturar los mercados externos.  El tratamiento del tema estuvo marcado en el paradigma de competitividad en el que se pone especial énfasis en la dinámica del crecimiento.

A diferencia del modelo ricardiano sus variantes más modernas como teoría del comercio internacional neoclásico en el que se hace énfasis en ventaja comparativa, los nuevos modelos se basan en la idea clásica de la ve taja absoluta.  Para poder tener éxito la competencia es necesario hacer I cosas mejor que nuestros rivales y para 'tener un éxito continuado es necesario hacer las cosas cada vez mejor.

Los conferencistas del seminario nos han tratado de mostrar sus secretos de cómo se hacen las cosas mejor y cómo se mantiene un ambiente de permanente mejoramiento.  Para unos el éxito es un centro de productividad que tan pronto se crea comienza a impulsar el desarrollo de Taiwan.  La aplicación de la ingeniería industrial para lograr la racionalización de la producción acompañada de un fuerte proceso de  automatización y un empeño en hacer las cosas cada vez mejor pueden convertir un país subdesarrollado y pobre en recursos naturales en pocos años en un país subdesarrollado.

Para otro destacado conferencista el factor clave del éxito es una intervención inspirada del gobierno orientada por una política industrial, apoyada la formación de capital humano y soportada por una adaptación de la tecnología apropiada que se complemente

Otro de los invitados nos propone adoptar el método de gestión japonesa con sus círculos de calidad, sistemas de inventarios justo a tiempo,  y con relaciones especiales con los proveedores y a lo que permite eliminar los defectos,  mejorar la calidad y competir mis eficientemente en el nuevo entorno internacional

Aunque cada conferencista expresa  sus puntos de vista de forma convincente, el seminario deja al participante algunas dudas.  Si lo que nos dicen  es cierto y existen recetas fáciles, como es que no todos los países crecen al mismo ritmo. Pareciera que el desarrollo es una cuestión de actitud y de perseverancia y que si no todos crecen al mismo ritmo es porque algunos o no conocen las recetas o si las conocen no  están dispuestos a seguirlas.

Sin pretender demeritar las sabias enseñanzas de los ilustres participantes   hay algo que hace falta.  La reiteración  de fórmulas mágicas no es suficiente Los métodos japoneses son conocidos desde hace mucho tiempo y como lo ha recordado algún conferencista estas fueron desarrollados en Estados Unidos.  El control de calidad estadístico, el control de inventarios fueron desarrollados en Norteamérica y son ampliamente conocidos en muchos países. La ingeniería industrial es enseñada en Colombia desde hace algún tiempo sin que e haya  logrado causar un impacto de la magnitud experimentada en Taiwan

Si en Colombia no nos esforzáramos por progresar es porque probablemente hemos encontrado más ventajoso, en el corto plazo, utilizar otros atajos.  Si toleramos el rápido enriquecimiento y si consideramos que el vivo es el modelo a imitar, en lugar del que laboriosamente trabaja con dedicación, lo más probable es que el penoso camino del esfuerzo continuado no tenga seguidores.  Mientras no se cambie el facilísimo colombiano por una visión de más largo plazo que valore el esfuerzo productivo, perspectivas  tan interesantes como las vistas en el foro seguirán siendo oportunidades para el lucimiento de distinguidos conferencistas.