El alto precio de los productos
básicos originado en buena parte del elevado crecimiento de la economía china
ha llevado a un crecimiento económico acelerado en los países productores de
esos productos básicos. Este impulso ha sido más fuerte en los países
exportadores de petróleo, carbón y otros energéticos.
El crecimiento basado en los
recursos naturales ha venido acompañado de una revaluación de la tasa de cambio
real lo que ha llevado a que la industria y otras actividades orientadas al
comercio exterior hubieran perdido dinamismo. Este debilitamiento de los
sectores no basados en los recursos naturales se conoce como el nombre de la
enfermedad holandesa.




