martes, 22 de septiembre de 1992

Juego Perfecto

Una mirada más cercana a los hechos nos siembra serias dudas de que en la actualidad se haya cumplido con el objetivo de mantener la competitividad externa.

En la semana anterior se reunió la XV Asamblea Anual de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras ANIF. Este importante certamen fue inaugurado por el Ministro de Desarrollo y clausurado por el Ministro de Hacienda con una cita del Evangelista  San Lucas. Además de los discursos se presentaron importantes conferencias en las que se trataron temas de reconocida actualidad.

El tono general de la Asamblea fue bastante positivo. Algo apenas natural en un sector al que le ha ido bastante bien en épocas recientes. Las ganancias del sector financiero han sido bastante buenas, por lo que aquí se cumple el famoso dicho de que cada cual habla de la feria como le fue en ella.

El equipo económico del gobierno por su parte se mostró muy orgulloso de su actuación reciente. La recordada encargada de los tintos diría que pareciera que hubieran lanzado un juego perfecto, es decir uno en el cual el equipo contrario no logró conectar ni un hit y en el que no se cometió un solo error.

De acuerdo con la presentación de un destacado miembro de la Junta Directiva del Banco de la República, la autoridad monetaria se había fijado tres objetivos de política económica durante su primer año de labores. En primer lugar, buscó mantener la tasa de cambio real en su nivel de equilibrio. En segundo lugar, buscó mantener una tasa de interés de equilibrio y finalmente, intentó mantener un crecimiento de los medios de pago que no agravara la situación inflacionaria.

El Doctor Miguel Urrutia en su exposición citó cifras que mostraban que el índice de la tasa de cambio real se había mantenido en un nivel muy similar al alcanzado en 1986. Como lo recalcó el conferencista, para muchos en ese año la situación cambiaria estuvo muy cercana al equilibrio y por lo tanto la primera meta de la autoridad monetaria se pudo cumplir exitósamente.

Si bien las cifras presentadas por el ilustre economista parecen respaldar el argumento, una mirada más cercana a los hechos nos siembra serias dudas de que en la actualidad se haya cumplido con el objetivo de mantener la competitividad externa. En efecto, no hay que olvidar que en los últimos meses las importaciones han reaccionado violentamente lo cual nos está indicando que la tasa de cambio no está brindando la protección adecuada a la producción nacional. Las cifras de exportaciones muestran una falta de dinamismo que confirma la pérdida de competitividad de la economía colombiana.

Esta realidad lo que nos está diciendo es que el índice de la tasa de cambio real no es el indicador adecuado para medir la competitividad de una economía en una época de apertura. Este índice presupone que las condiciones de protección de la economía diferentes a la tasa de cambio permanecen constantes durante el período considerado, cosa que no ocurre cuando se da la apertura. La experiencia de las aperturas exitosas nos ha enseñado que para que este proceso logre tener éxito es necesario que el índice de la tasa de cambio real aumente por encima del nivel existente antes del inicio del proceso de apertura.

Sin negar que para el Banco de la República no ha sido fácil el mantener el índice de la tasa de cambio real en los niveles vigentes en el año 86, la realidad es que considerar que ese es el nivel correcto presenta una seria amenaza para el mismo proceso de la apertura.

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