lunes, 24 de junio de 1996

La financiación de la infraestructura vial

Como resultado del poco conocimiento del transporte en Colombia las propuestas hechas en el campo de la financiación de la infraestructura de transporte no han resultado muy afortunadas.

El transporte es un sector poco atractivo para los investigadores.  El conocimiento sobre el sector transporte surge, en buena parte, de una serie de estudios realizados muy ocasionales para fijar las bases para los planes de transporte. A diferencia de otros sectores como el industrial que cuenta con una serie de estadísticas periódicas de muy buena calidad, la información sobre el transporte que se publica regularmente es muy poco profunda y por lo tanto resulta insuficiente para hacer un diagnostico acertado de la marcha del sector.

La carencia de estadísticas serias sobre el transporte hace que los estudios sobre el sector que se realizan muy de vez cuando terminen convertidos en operaciones masivas de procesamiento de información con la grave consecuencia de limitar a un mínimo el tiempo necesario para el diagnostico analítico y la formulación y evaluación de planes y proyectos.  Este proceso de investigación concentrado en unas fechas unido al cambio de las firmas encargados de ejecutar los estudios ha obligado a los consultores especializados a buscar una diversificación hacia otras áreas y ha impedido la acumulación seria de conocimientos sobre el tema del transporte.

Como resultado de lo anterior, las propuestas hechas en el campo de la financiación de la infraestructura de transporte no han resultado muy afortunadas.  Los esquemas de concesión no han logrado despegar no solo por dificultades de información en cuanto a los costos y beneficios de los proyectos sino también por dificultades financieras del gobierno.  Ante los recortes presupuestales necesarios para lograr un equilibrio fiscal surgen propuestas del Ministerio de Transporte sobre posibles fuentes de financiación para la construcción y el mantenimiento de la infraestructura vial.

En efecto, el Ministro de Transporte esta proponiendo la creación de una sobretasa a la gasolina para el mantenimiento de las vías, dedicando de paso, el cobro del peaje para la construcción de las nuevas.  Como complemento, el Ministro propone reestructurar la contribución por valorización con el fin de lograr captar parte de la plus valía generada por la construcción de las carreteras.

La propuesta parece interesante a simple vista.  Sin embargo, además de tener problemas de carácter constitucional por ir contra de la prohibición de impuestos con destinación especifica, la propuesta tiene serios problemas de carácter técnico.  El daño causado por los vehículos en las carreteras tiene muy poca relación con el consumo de gasolina.  En primer lugar, gran parte del consumo de gasolina se debe al trafico urbano y por lo tanto no afecta para nada el deterioro de las vías a cargo del Ministerio de Transporte.  El establecer una sobretasa a la gasolina equivaldría a una transferencia masiva de recursos de los municipios hacia el gobierno central.

En segundo lugar, el daño que causan los vehículos es proporcional a la potencia cuarta de la carga por eje mientras que el consumo de gasolina varia casi en relación directa con el peso del vehículo y por lo tanto bajo un esquema de sobretasa a la gasolina los vehículos que causan menos daño estarían subsidiando a los que causan más daño.  A la larga se estaría, entonces incentivando el uso de vehículos más pesados lo que tendría como consecuencia la disminución de la vida útil de la infraestructura de transporte.

Pero si esto no fuera suficiente para no recomendar la implantación de una sobretasa a la gasolina, debería notarse que los estudios muestran que los impuestos a la gasolina son de carácter regresivo y por lo tanto los que más van a sufrir en términos relativos con esta sobretasa van a ser los pobres.  El gobierno al estilo de Hood Robin le estaría quitando a los pobres para darle a los ricos.

Finalmente, la propuesta ignora que podría lograr los mismos malos efectos de una manera menos costosa.  En efecto, la base sobre la cual se liquida el impuesto a la gasolina ha tenido durante los últimos 20 años un claro carácter discrecional.  Como la base del impuesto es el costo en la refinería el gobierno decide cual es su valor determinando un precio político para el transporte por oleoducto.  Si quiere que el impuesto no afecte mucho al bolsillo del consumidor aumenta el costo del transporte por oleoducto reduciendo de esta manera la base sobre la cual se cobra el impuesto.  Obviamente, si quiere que el aumento sea mayor no necesita crear una sobretasa sino simplemente disminuir el porcentaje del precio total que se asigne al transporte por oleoducto.



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