martes, 16 de agosto de 1994

La devaluación del 97

La experiencia colombiana ha mostrado que la limitación al flujo de capitales es muy difícil de hacer cumplir.

En los últimos días Colombia y el Japón han experimentado una revaluación de su moneda frente al dólar americano. La revaluación japonesa se ha originado en un sector exportador altamente competitivo que ante las limitaciones impuestas a las importaciones americanas, ha generado un exceso de divisas. La revaluación colombiana, por el contrario, se ha dado en buena parte por una entrada masiva de dólares a través de la cuenta de capital y una situación de déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos.

Aunque la teoría muestra que en el largo plazo el mercado cambiario llega a un nuevo equilibrio las autoridades tienden a intervenir con el fin de llegar a una posición más favorable. Los países con sectores exportadores fuertes buscan reducir el impacto en la pérdida de  competitividad con el tiempo mientras que los países a los que llegan los capitales golondrinas en busca de tasas de interés más altos tratan de reducir el impacto de la entrada de estos capitales antes de que la capacidad de endeudamiento del país llegue a su límite.

Las políticas para contrarrestar los efectos de una revaluación de la moneda son muy distintas dependiendo de si el desequilibrio se da en el sector real o si se debe a un desequilibrio en las tasas de interés. Mientras que un país como Japón ha encontrado que el aumento de la productividad del sector exportador, el movimiento de la producción industrial hacia otros países y una política fiscal austera son los elementos de la mejor política para enfrentarse a una moneda fuerte causada por un superávit comercial, los países como Colombia que se enfrentan a desequilibrios importantes en el mercado de capitales han encontrado necesario corregir estos desequilibrios igualando la rentabilidad externa e interna.

Mientras que persistan grandes desequilibrios entre la rentabilidad interna y externa es muy poco lo que se puede hacer. Para nadie es un secreto que la rentabilidad de colocar los excedentes de liquidez en Colombia es mucho más alta que en los Estados Unidos. Un dólar puesto en Miami está rentando, en pesos, apenas el tres por ciento mientras que en Colombia la rentabilidad es cercana al treinta por ciento. Tampoco es un secreto que es mejor endeudarse en el exterior que en Colombia. Mientras que el costo de un crédito obtenido en Miami puede ser del ocho por ciento en Bogotá el costo es de por lo menos un cuarenta por ciento.

La experiencia colombiana ha mostrado que la limitación al flujo de capitales es muy difícil de hacer cumplir. Ante diferencias tan altas los colombianos, como los venezolanos y los de otras nacionalidades han encontrado siempre maneras de evadir estos controles. Lo que se requiere entonces es encontrar políticas que ataquen las causas de los problemas y que no se dirijan a calmar los síntomas de los problemas.

Mientras no se tomen los correctivos verdaderos, es muy probable que las medidas anunciadas la semana pasada no logren cumplir con el objetivo de evitar una revaluación del peso. Por el contrario, en la medida en que los agentes económicos encuentren poco creíble la política económica puede suceder que aceleren la entrada de capitales y que por lo tanto se aumenten las expectativas de una revaluación más alta. Las prohibiciones lo que harán en buena parte será limitar el número de agentes que están dispuestos a especular a favor del peso.


Si bien las consecuencias de jugar a la revaluación del peso pueden parecer bastante favorables en este momento, no debemos olvidar que en el largo plazo es muy probable que el país se vea abocado a una devaluación para poder mantener competencia en el sector externo. Esta aceleración de la devaluación puede tomar desprevenido a aquellos que aprovecharon esta ocasión para aumentar su endeudamiento en dólares. Esperemos que las Empresas de Servicios Públicos no repitan su experiencia de los años ochenta y no los coja de sorpresa el ajuste cambiario de finales de los noventas. 

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