martes, 17 de octubre de 1995

El Premio Nobel de economía 1995

Lo que sorprende al repasar lo hecho por Lucas en su vida profesional es la persistencia en la búsqueda de la verdad y en las implicaciones que esto tiene para la teoría económica.

Uno de los ritos de octubre en el campo de la economía es la selección del Premio Nobel de Economía que tiene por objeto el premiar la trayectoria de uno o varios académicos en el campo de la economía.  Este año la Academia sueca premió al notable economista Robert Lucas de la Universidad de Chicago.  El Profesor Lucas ha logrado a los 58 años ser reconocido con tan importante galardón.

La labor de tan ilustre profesor es reconocida por amigos y enemigos como de trascendental importancia.  Gracias a los aportes de Lucas la manera como se enseña y practica la macroeconomía ha cambiado de manera radical.  Los trabajos de Lucas han ido incorporados en las listas de lecturas de las principales universidades americanas bien sea para que los alumnos lo acepten como el nuevo evangelio en las escuelas defensoras del pensamiento neoliberal o para que los practicantes de ortodoxia keynesiana encuentren argumentos en su contra que defiendan la sabiduría convencional.  Me acuerdo que el Profesor Eckstein fundador de la firma de consultoría económica más grande del mundo incluía como lectura obligada en su curso sobre la utilización de Modelos Macroeconométricos, la critica de Lucas a la utilización de los modelo macroeconómicos tradicionales.

Como lo han destacado las agencias internacionales, el nombre de Lucas ha sido asociado con la escuela de las llamadas expectativas racionales.  En los trabajos de Lucas los agentes económicos se comportan de una manera racional en su enfoque hacia al futuro y no se contentan con solo mirar al pasado para tomar sus decisiones sino como el dios Jano miran también al futuro.  Lucas al igual que Abraham Lincoln parte de la base de que no es posible engañar a todo el mundo todo el tiempo sino que los agentes económicos van aprendiendo a medida que pasa el tiempo y cambian su comportamiento y sus modelos de acuerdo con los resultados de sus pronósticos y la confrontación con la realidad.

Lo que sorprende al repasar lo hecho por Lucas en su vida profesional es la persistencia en la búsqueda de la verdad y en las implicaciones que esto tiene para la teoría económica.  Su primer trabajo publicado en 1969, es un intento de aplicar al mercado laboral de un típico modelo macroeconómico las técnicas de modelaje aplicados en los cursos de economía laboral.  Lucas inicia, pues, su trayectoria académica buscando llenar un vacío importante dentro de la tradición keynesiana que dominaba ampliamente la ortodoxia macroeconómica de finales de los sesenta.

El manejo de la crisis del petróleo obliga a un replanteamiento profundo de la teoría macroeconómica.  La tradicional relación inversa entre desempleo e inflación deja de funcionar en un mundo en el que aparecen simultáneamente la inflación y el desempleo dando origen al termino de estanflación.  Lucas dedica su esfuerzo intelectual a desarrollar modelos en los que se puedan presentar de manera simultánea la inflación y desempleo pero en los que en el largo plazo tiendan hacia un equilibrio.  Los esfuerzos no están dirigidos ya a reparar el modelo tradicional sino que comienzan a orientarse a buscar un nuevo paradigma.

Lo que sorprende del trabajo de Lucas y que se capta muy bien en el libro de Arjo Klamer, "Conversaciones con economistas" y en el Prólogo de su libro "Estudios en la teoría de los ciclos económicos" es la seriedad con que realiza esta paciente labor de reconstrucción.  A diferencia de lo realizado por Keynes en su Teoría General, Lucas toma el camino largo de construir su teoría con elementos muy sólidos que puedan ser refutados por sus contradictores.

La búsqueda de la verdad unidas a un esfuerzo monumental por reconstruir la macroeconomía sobre unas bases analíticas más sólidas son realmente admirables cuando se miran desde una perspectiva colombiana.  Mientras que en Colombia los últimos veinte años se han dedicado infructuosamente a reconstruir el modelo keynesiano y a justificar la intervención del Estado el Profesor Lucas dedica toda una vida de trabajo a avanzar por el sendero del conocimiento.

La revisión así sea de manera rápida de la obra del Profesor Lucas hecha como parte de la preparación de esta columna me ha servido para comprobar la falta de interés que existe en Colombia en los temas teóricos.  Los comentarios que uno oye a nuestros expertos sobre el tema muestran un total desconocimiento de los textos originales.  Todos hablan del trabajo de un premio Nobel sin nunca tomarse la molestia de ir al texto original.  Más triste aún los que se sienten atacados por alguien no solo ignoran las criticas sino que se dedican a criticarlo por cuestiones ideológicas.  Para muchos la razón básica de no aceptar a Lucas es su afiliación a la escuela de Chicago y no la validez de sus argumentos.



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