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lunes, 22 de julio de 1991

El Desafío del Desarrollo


La economía tradicional es ahora aplicable a los problemas de los países en desarrollo.

El Banco Mundial ha publicado recientemente su Informe sobre el Desarrollo Mundial. La elaboración del décimo cuarto número correspondiente a 1991 estuvo a cargo de un destacado equipo de profesionales encabezado por Vinod Thomas. El Doctor Thomas fue uno de los economistas principales de la División de Colombia del Banco durante el período de ajuste de mediados de los ochenta. Su vinculación al país ha sido muy fructífera. El libro de Vinod Thomas, Macroeconomía y Política Agropecuaria: La Experiencia Colombiana, en el que se presentan los principales resultados de sus trabajos en Colombia es una referencia obligada sobre el tema agropecuario.

El Informe de 1991 trata cinco temas. En el primero de ellos se analiza la importancia que tiene para el desarrollo los factores de origen interno y los de carácter externo. En el segundo se estudian cuáles han sido las fuentes del crecimiento en los últimos años. El tercer tema tratado en el informe es el del desarrollo de los recursos humanos. El cuarto tema se relaciona con la política económica. El tema final es el de la reforma del Estado.

Si bien el crecimiento de los países en desarrollo está condicionado en buena parte por las políticas de los países industrializados, también depende de las políticas internas. El proteccionismo de los países avanzados es una causa importante del poco dinamismo del sector exportador de las economías en desarrollo. Los países en desarrollo podrían obtener unos 55 mil millones de dólares adicionales como ingreso de exportación si se permitiera el libre acceso a los mercados de los países industrializados. Esta cifra es equivalente al monto de la ayuda que reciben los países en desarrollo en la actualidad.

Según el informe, tanto el crecimiento de los factores productivos como el aumento en la productividad total de los factores explican el crecimiento de la producción mundial. La inversión realizada en bienes de capital explica más del cincuenta por ciento del crecimiento del producto durante el período 1960-1987. La rentabilidad de las inversiones del sector público explican en buena parte la diferencia entre las economías que crecieron satisfactoriamente y las que no lo hicieron.

La inversión en recursos humanos en general y la mejora de la educación en particular, ha sido una de las causas que explican el crecimiento de la economía de los países en desarrollo. La eficiencia de la inversión en los recursos humanos es muy importante para lograr un buen desempeño. La educación primaria debe tener prioridad sobre la universitaria. La expansión de los servicios de atención primaria debe hacerse antes de dedicar considerables fondos a los sistemas costosos de atención curativa.

Entre las mejoras que deben hacerse en el manejo de la economía el informe destaca la apertura económica. El abrir la economía a la competencia internacional y el dar prioridad a la inversión en recursos humanos puede ser, según el autor del informe, la combinación de política que permita a todos los países del tercer mundo encontrar su camino al futuro.

El encontrar el balance justo entre el estado y el mercado es el tema final del Informe sobre el Desarrollo Mundial. La experiencia mundial ha mostrado que los países donde la intervención del gobierno ha sido baja, han crecido a tasas relativamente altas. Algunos países donde la intervención del Estado ha sido intensa  han crecido. En estos países la intervención ha sido selectiva y flexible.

La presentación del informe realizada en la Universidad de los Andes el viernes pasado, ha iniciado una discusión importante sobre el tema del desarrollo. El lanzamiento del nuevo plan de desarrollo cuyos elementos esbozó el Subdirector de Planeación será otra oportunidad para analizar tan importante tema. Todos los economistas tendrán la oportunidad de participar activamente en estas discusiones pues parece que la teoría del desarrollo ha pasado a mejor vida. La economía tradicional es ahora aplicable a los problemas de los países en desarrollo.

jueves, 20 de septiembre de 1984

Informe sobre el desarrollo mundial 1984

Las trigésimas novenas Reuniones Anuales de las Juntas de Gobernadores del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional tendrán lugar del 24 al 27 de septiembre en la ciudad de Washington. Las reuniones serán presididas por Noburu Takeshita, Ministro de Hacienda de Japón y Gobernador del Fondo y el Banco Mundial. Tanto el Fondo como el Banco tienen la costumbre de publicar para esta fecha sus informes anuales en los que dan cuenta del resultado de su gestión en el último año. Adicionalmente, las dos instituciones han venido publicando en años recientes informes sobre la economía mundial. El séptimo informe especial del Banco Mundial o Informe sobre el Desarrollo Mundial 1984 ha sido publicado recientemente y trata temas de interés para los estudiosos de los problemas del desarrollo. Siguiendo la tradición de estos informes, el de 1984 además de revisar los acontecimientos recientes de la economía mundial, trata un tema relacionado con el desarrollo en profundidad. En 1984 se ha escogido el tema del cambio demográfico y desarrollo para un tratamiento detallado.

Como el tratar de presentar en una sola nota el Informe sobre el Desarrollo Mundial no haría justicia a la importancia de los temas tratados, vamos a principiar por revisar lo que dice el Informe sobre los acontecimientos recientes de la economía mundial, dejando para notas posteriores el tema del cambio demográfico y el desarrollo.

La Crisis Reciente

Un aspecto interesante del Informe es el diagnóstico que presenta sobre los eventos recientes de la economía mundial. En el documento del Banco Mundial se llega a la conclusión de que la recesión de 1980‑83 no fue un acontecimiento aislado, sino que sus raíces se encuentran en las rigideces que se fueron introduciendo en las economías a partir de mediados de los sesenta. Los mecanismos de fijación de precios y salarios al volverse cada vez más inflexibles condujeron a tendencias alcistas del desempleo y la inflación. La mala administración de las finanzas públicas contribuyó a perpetuar las tendencias inflacionarias.

Si bien la responsabilidad de la crisis es compartida, según el Informe, por los países industriales con las naciones en desarrollo, el efecto de un error en las políticas de los países industriales parece ser mayor. Como bien lo anota el informe, "Debido a la preponderancia de los países industriales en la economía mundial, las consecuencias de sus fracasos económicos han repercutido con gran fuerza en los países en desarrollo". Para ilustrar este punto bastaría comparar el efecto de dos políticas similares: las utilizadas por el Ministro Martínez de Hoz en la Argentina y las de la administración Reagan en los Estados Unidos. Ambas se inspiran en las enseñanzas del Profesor Mundell de la escuela de Chicago y buscaron mantener equilibrio en la balanza de pagos mediante un flujo de capitales atraído por altas tasas de interés. El efecto negativo de la política en el Cono Sur se manifestó primordialmente en esa región, mientras que los problemas generados por las políticas del gobierno de los Estados Unidos alcanzó a la mayoría  de los países en desarrollo y agravó  el problema de un alto endeudamiento externo.

Perspectivas de Crecimiento Sostenido

Después de haber estudiado los acontecimientos recientes de la economía mundial el Informe presenta un capítulo sobre las perspectivas de crecimiento sostenido en el decenio 1985‑995. Se describen dos situaciones hipotéticas una baja y una alta. La hipótesis baja indica lo que podría suceder si los países industriales no hicieran nada por mejorar su actuación de los últimos diez años mientras que la hipótesis alta ofrece a los países industriales una trayectoria de crecimiento sostenido y continuo, con una tasa de aumento del PIB de 4,3% al año. En el caso de la hipótesis baja el crecimiento lento en los países industriales limitaría el aumento del PIB per cápita al 2,7% anual equivalente a una tasa de crecimiento del PIB del 4,7% anual. En el caso de la hipótesis alta se lograría un resultado mejor para los países en desarrollo. El PIB aumentaría a una tasa del 5,5% al año, equivalente al promedio de la década del sesenta, lo que redundaría en un crecimiento per cápita del 3,5% al año.

Para lograr los resultados de la hipótesis alta es necesario adoptar una serie de políticas en los países industriales. En primer lugar se debe lograr un aumento en el ahorro en los países industriales, lo cual requiere un control de la inflación y una disminución de los déficit presupuestales de los países industriales. También se necesita aumentar la flexibilidad con que los países industriales aceptan y promueven el cambio económico. El Informe trae unas cifras interesantes sobre el costo en que incurren los países industriales al proteger su industria. El costo de la protección permanente por empleo salvado es alrededor de 80.000 dólares, mientras el beneficio privado para cada trabajador es de 5.600 dólares. 

En el Informe se analizan los beneficios de una mejora del las políticas en los países en desarrollo. Par lograr estas mejoras los países en desarrollo deben evitar tipos de cambios sobrevalorados, ofrecer incentivos atrayentes a la exportación y fomentar una sustitución eficaz de importaciones. El aumento más rápido de las exportaciones generaría un flujo mayor de capital externo lo que complementaría el ahorro interno. Para mantener el ahorro interno alto los países en desarrollo deberían evitar políticas de fijación de tasas de interés por debajo de los niveles  de inflación. Al igual que los países industriales las naciones en desarrollo deben controlar sus finanzas públicas. De acuerdo a los estimativos del Informe una mejora en las políticas de los países en desarrollo les representaría un aumento de 0.4 puntos porcentuales bajo la hipótesis baja.

Indudablemente, el Informe sobre el Desarrollo Mundial es una magnífica contribución a la discusión sobre los temas económicos y sirve para que los encargados de las decisiones tanto en los países industriales como en las naciones en desarrollo mediten, al menos una vez al año, sobre los grandes temas económicos como el proteccionismo, la crisis de la deuda, las necesidades básicas y la pobreza.