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lunes, 6 de junio de 1994

La solución a la inflación puede llegar de Caracas

Si las recetas del Profesor Dornbusch tienen éxito en Venezuela, es probable que termine asesorando al gobierno colombiano en la forma de bajar la inflación a un sólo dígito.

Los datos divulgados por el DANE a comienzos del mes muestran que la inflación continua alta y muy por encima de la meta fijada por la Autoridad Monetaria. En efecto, el DANE nos muestra una inflación en los primeros cinco meses cercana al catorce por ciento, cinco puntos porcentuales por debajo del 19 por ciento fijado por la Junta Directiva del Banco de la República. Como la inflación de los últimos doce meses está casi cinco puntos porcentuales por encima de la meta inflacionaria del 19 por ciento, para poder llegar a la meta de inflación sería necesario tener inflaciones mensuales que fueran inferiores en casi un punto porcentual, a las registradas el año anterior.

Si miramos algunos determinantes de la inflación podríamos ver que estos se encuentran por fuera de los límites fijados por la Junta Directiva del Banco de la República. Los medios de pago en la última semana volvieron a salirse de los corredores fijados por el Banco Central. El crecimiento acelerado de los medios de pago y de los cuasidineros, sin lugar a dudas, inducirán fuertes presiones inflacionarias que dificultarían el logro de la meta inflacionaria.

Como si no fuera suficiente la presión de los medios de pago, en estas tres semanas operará con gran intensidad el llamado ciclo económico de origen político. El candidato del partido liberal con su Ministro de Agricultura han comenzado a ofrecer regalitos para tratar de atraer electores que en la primera vuelta se mostraron poco convencidos por los ofrecimientos del partido de gobierno.

Ante los acontecimientos en Venezuela, el control de la inflación colombiana se ha vuelto extremadamente crítica. Para poder mantener la situación en la frontera bajo control es necesario que nuestra inflación esté muy por debajo de la inflación en Venezuela.

Mientras la inflación venezolana compense la devaluación del Bolívar frente al dólar, las exportaciones colombianas pueden mantenerse. Tan pronto la economía venezolana entre en un proceso de estabilización y la inflación en el hermano país comience a bajar, el problema en la frontera oriental se complicará tremendamente.

Como ha informado la prensa, los asesores del FMI, entre ellos el Profesor Dornbusch del MIT, se han trasladado a Caracas para comenzar a promover sus recetas de estabilización inmediata. Es muy posible que ante la gravedad de la crisis y teniendo en cuenta la necesidad de contar con el apoyo del FMI, al gobierno venezolano no le quede otra alternativa que la de emprender un fuerte programa de ajuste que se traduzca en una pérdida de competitividad de la economía colombiana con serias consecuencias para la zona fronteriza.

La posibilidad de que un plan de estabilización pueda dar resultado en Venezuela depende en buena parte en que el Gobierno venezolano tome medidas drásticas como las propuestas por el Profesor Dornbusch. La congelación de precios, salarios y la tasa de cambio, es bastante atractiva y probablemente se tome muy pronto. Por el contrario, la elevación del precio del petróleo y la gasolina y de otros precios controlados por el gobierno, puede ser bastante complicada. Pero si se quiere contar con el aval del FMI, necesario para contar con la confianza de la comunidad internacional, será preciso hacer ajustes penosos en los precios de algunos energéticos.

La experiencia en el plan de estabilización del gobierno venezolano, debe ser mirada con mucho detenimiento por el gobierno colombiano. Es necesario ver si este plan está teniendo éxito, para entrar a tomar medidas similares en Colombia. Es muy probable entonces, que si sus recetas tienen éxito en Venezuela, el Profesor Dornbusch termine asesorando al gobierno colombiano en como se baja la inflación y que al fin Colombia tenga una inflación de un dígito.

martes, 1 de diciembre de 1992

El impuesto más injusto

Una inflación tan elevada como la colombiana está actuando como un impuesto considerable en todo aquel que usa dinero.

La inflación y el desempleo son sin lugar a dudas dos de los grandes problemas económicos. El costo del desempleo es relativamente fácil de cuantificar, pues puede ser medido por la pérdida en producción causada por el aumento en la desocupación. Por el contrario, el verdadero costo de la inflación para la sociedad es un poco más difícil de cuantificar.

La inflación tiende a tener serios efectos económicos en la medida en que los resultados sean diferentes a los previstos. Como muy gráficamente lo ha manifestado un antiguo dirigente gremial, el problema de la inflación estriba en que cuando todo el mundo está esperando aumentos moderados de precios, los precios suben por el ascensor, mientras los salarios suben por la escalera. De esta manera el empleado ve aumentar más rápidamente sus gastos que sus ingresos y siente que le están poniendo un impuesto adicional sobre ellos.

El crecimiento diferencial de precios y salarios es igualmente grave cuando lo que sube más rápidamente son los salarios que los precios. El serio problema de algunas empresas de servicio público es una consecuencia de un aumento vertiginoso de los salarios y de un bajo incremento de los precios de sus servicios. Cuando los precios suben más lentamente que los salarios los productores ven disminuidos sus ingresos y para ellos la inflación se convierte en un impuesto adicional.

Cuando se mira el efecto combinado en productores y trabajadores las discrepancias entre las previsiones y los resultados se compensan, pues los impuestos a los trabajadores son recaudados por los productores y los impuestos a las empresas son aprovechados por las oligarquías de overol.

Los efectos nocivos causados por inflaciones no previstas se pueden minimizar mediante reformas en los sistemas tributarios, financieros y laborales. El sistema de protección contra la inflación existente en Colombia es bastante sofisticado y se han eliminado las distorsiones más grandes. Los ahorros de los pobres están protegidos desde la creación del sistema UPAC. El sistema tributario esta indexado desde 1979 y los salarios reales tienden a mantenerse en sus niveles.

Teniendo en cuenta lo anterior es posible pensar que en Colombia la inflación es relativamente neutral en su efecto en la distribución del ingreso. Sin embargo, una inflación tan elevada como la colombiana está actuando como un impuesto considerable en todo aquel que usa dinero. Los poseedores de dinero año a año tienen que reducir sus consumos para mantener unas tenencias de dinero con el mismo poder adquisitivo.

Supongamos un trabajador que ganó un millón mensual durante los doce meses de 1992. Si sus gastos fueron relativamente uniformes y mantuvo todos sus ingresos en cuentas corrientes, en promedio tuvo un saldo bancario de 500.000 pesos. Cuando los precios y salarios suben un treinta por ciento al año, el promedio requerido es ya de 650.000 pesos. Por tanto, para poder contrarrestar los efectos inflacionarios en sus saldos monetarios el trabajador debe aumentar sus ahorros en 150.000 y por lo tanto disminuir sus consumos en 150.000 pesos durante el año. Para el trabajador entonces la inflación se ha convertido en un verdadero impuesto pues ha afectado negativamente sus finanzas.

Como quien tiene el privilegio de emitir es el Estado, quien se beneficia de este impuesto es el mismo Estado. Esta figura conocida con el nombre técnico de señoraje es una fuente importante de ingresos para el gobierno. En efecto, según un estudio de Dornbusch y Fischer publicado en el último número de Ensayos sobre política económica el señoraje en 1980 fue equivalente al 2.8 por ciento del PIB. A comienzos de los ochenta llegó a ser equivalente al noventa por ciento de los recaudos del impuesto a la renta, pues el recaudo del impuesto a la renta en 1980 fue del 3.07 del PIB. Para finales de la década del ochenta el señoraje era un poco menos del cincuenta por ciento del impuesto a la renta, pues la participación del señoraje había bajado y la participación de los impuestos directos había aumentado.

El considerar la inflación como un impuesto y por lo tanto, como una fuente de ingresos para el gobierno, nos pone de presente la importancia de las reformas tributarias para poder lograr una verdadera estabilización de la economía. Esto se sintetiza en una frase afortunada del artículo de Dornbusch y Fischer sobre el caso colombiano. La estabilización de la inflación requería un incremento en los impuestos para compensar la caída en los ingresos por concepto de señoraje.

martes, 10 de noviembre de 1992

Clintonomía

El seguimiento de la economía de los Estados Unidos no debe ser algo que se hace cada cuatro años sino que debe ser algo rutinario.

Todo el mundo se está preocupando en estos días por el impacto que pueda causar el cambio de Presidente de los Estados Unidos en la economía colombiana. Los especialistas en todo están dispuestos a satisfacer la curiosidad de los colombianos y para el efecto comienzan a improvisar sobre lo que se imaginan que pueda suceder.

Obviamente, nuestros expertos de turno no tienen la más remota idea de lo que están diciendo y tienen un conocimiento muy escaso sobre lo que está sucediendo en los Estados Unidos. Algunos de ellos que tienen algo de respeto por su audiencia se pasan por Carulla para comprar el último número de Time y del Business Week para opinar con mayor autoridad. Otros han tenido la precaución de mirar los debates en TV Cable y de estar pendientes del canal noticias para poder apreciar lo que se opina en los programas económicos

Los más responsables que por lo general leen las páginas económicas en los periódicos colombianos se enteran que el famoso Rudiger Dornbusch, profesor del MIT y graduado en la Univerisda de Chicago es uno de los principales consejeros del Presidente electo de los Estados Unidos y muy pronto comienzan a buscar los escritos de este profesor para imaginarse las políticas que se van a seguir en los próximos cuatro años.

A pesar de su alta calidad, los libros de Dornbusch no son siempre de mucha utilidad. Su trabajo ”La macroeconomía de una economía abierta”es demasiado avanzado y está lleno de ecuaciones y derivadas que lo hacen relativamente inaccesible al común de los economistas. En contraste el libro “Economía”escrito con Fischer y Schlamensee es demasiado elementar y por lo tanto no tiene recomendaciones muy específicas.

El tercer libro “Macroeconomía”escrito con su colega Stanley Fischer, quien ha sido decano del departamento de economía del MIT y economista principal del Banco Mundial, no ilustra muy bien sobre el tipo de políticas que pueda seguir el presidente Clinton. Este importante libro de texto presenta un tratamiento interesante tanto de la política monetaria como de la política fiscal. Es notable el balance logrado entre las dos principales escuelas del pensamiento macroeconómico. Tanto el neokeynesianismo como el monetarismo encuentran cabida en el texto de Dornbusch y Fischer.

El texto de macroeconomía intermedia ha tenido un notable éxito tanto en el tratamiento equilibrado de las diferentes tendencias del pensamiento como el énfasis que tiene en los aspectos de la economía internacional. Los importantes aportes de Dornbusch en este campo aparecen en este texto presentados de una manera relativamente sencilla lo que facilitó notablemente su divulgación. Temas muy especializados estudiados únicamente en cursos a nivel de doctorado se hicieron accesibles de segundo año de carrera.

Este método de llegar a conocer las posibles sendas que pueda tomar el presidente Clinton en los próximos cuatro años es un poco largo sólo recomendable para un académico. El método más directo es consultar la revista The Economist del 24 al 30 de octubre que trae un escrito de Dornbusch sobre lo que representaría la presidencia de Clinton. Según Dornbusch, los Estados Unidos se enfrentan a tres retos. El primero de ellos es de una vigorosa recuperación económica que se ha dificultado por la falta de confianza del consumidor. El segundo problema es el deterioro de la capacidad productiva originada por una inversión pública inadecuada. El tercer reto es lo que el Doctor Carlos Lleras hubiera llamado el desencuadernamiento de la economía americana causado por el enriquecimiento de los ricos y el empobrecimiento de los pobres.

El programa de Clinton según el artículo de Dornbusch tendría cuatro aspectos básicos. Un programa de obras públicas parecido a lo que aquí se llamo el PIN. Una mejora en la educación con programas estilo Sena y Colfuturo. Reforma del sistema de asistencia pública que incentive el retorno de los beneficiarios al mercado de trabajo y una reforma del sistema de salud que al mismo tiempo que busque una universalización de su cubrimiento logre un control sobre las entidades encargadas de su provisión.

El seguimiento de la economía de los estados Unidos no debe ser algo que se hace cada cuatro años sino que debe ser algo rutinario. Es absurdo que nuestros centros de investigación hagan publicaciones sobre la coyuntura económica latinoamericana y en nuestras universidades se dicten cursos sobre la realidad económica latinoamericana al mismo tiempo que se ignora totalmente a nuestro principal socio económico que es a la vez la potencia económica número uno del mundo.

lunes, 26 de noviembre de 1990

La buena economía también funciona en el trópico

En eventos recientes como el Foro Lauchlin Currie, realizado hace pocos días en Bogotá, para celebrar el lanzamiento del Libro Vida y Política Económica de Lauchlin Currie, y en el Simposio sobre Mercado de Capitales los conferencistas con un mensaje más claro y relevante para la situación colombiana fueron dos profesores de universidades de los Estados Unidos.
  
En Colombia existe la creencia de que la economía que se estudía en los países avanzados no tiene mucha aplicación para países similares al nuestro. La realidad parece ser muy diferente. En eventos recientes como el Foro Lauchlin Currie, realizado hace pocos días en Bogotá, para celebrar el lanzamiento del Libro Vida y Política Económica de Lauchlin Currie, y en el Simposio sobre Mercado de Capitales los conferencistas con un mensaje más claro y relevante para la situación colombiana fueron dos profesores de universidades de los Estados Unidos. El profesor Rudiger Dornbusch, conferencista estrella del Foro Lauchlin Currie, es sin lugar a dudas una de las vedettes de los círculos académicos de Estados Unidos. Sus contribuciones al tratamiento teórico de las economías abiertas han sido muy importantes. Su libro sobre macroeconomía intermedia es uno de los más utilizados tanto en los Estados Unidos como en muchos países latinos.

Su amplia capacidad analítica en épocas recientes la ha dedicado al estudio de los problemas económicos latinoamericanos. Sus impresiones sobre la estabilización y el ajuste estructural de nuestros países y su relevancia para el caso Colombiano fueron los principales temas de su conferencia en el foro Lauchlin Currie.

Para Dornbusch la estabilización de la economía debe ser atacada de manera inmediata. No debe esperarse que la economía llegue a un estado crítico para tomar las medidas correctas. Estas medidas por lo general deben iniciarse con el ataque al déficit fiscal. Para el ilustre Profesor del MIT, lo primero que hay que hacer en este frente es aumentar los impuestos. No puede haber estabilidad mientras no se recauden impuestos. Dentro de su visión, cualquier impuesto es preferible a gravar la tenencia de dinero pues los únicos que no se pueden defender del impuesto inflacionario son los pobres.

Dornbusch recomienda que despúes de aumentar los recaudos se comiencen a eliminar los subsidios imperantes. Los precios políticos de los servicios públicos del combustible deben desaparecer. Para Dornbusch la venta de las Empresas del Estado es muy importante para lograr la estabilización. Recomienda seguir el ejemplo chileno de hacer la privatización al comienzo del proceso de estabilización. Si no se hace al comienzo al final es muy probable que el precio que se pueda obtener por las empresas sea menor.

Algo sorprendente en la exposición de Dornbusch fue oir su opinión sobre lo que se puede considerar como una meta de estabilización. Considerando su origen alemán y sus estudios en Chicago, se podría pensar que su propuesta de una meta de inflación para Colombia debería ser muy cercana a cero. Su apreciación personal sobre posibles costos y beneficios de una estabilización para una economía con inflación del 30% le llevo a proponer valores del orden del 20%.

El Profesor Dornbusch está muy de acuerdo con el desmonte de las licencias de importación. Considera que para la economía es terrible mantener un sistema de licencias. Sin embargo, no es muy partidario de rebajar rápidamente los aranceles pues considera que unos aranceles muy bajos pueden llegar a afectar negativamente la balanza de pagos.

Los análisis realizados por los profesores Currie y Dornbusch, el primero en el campo de la estabilización y crecimiento y el segundo en lo referente a estabilización, han demostrado que la situación de los paises latinoamericanos puede ser evaluada bajo los desarrollos teóricos efectuados en otras latitudes y no solamente bajo una visión nacionalista.


La similitud de las recomendaciones sobre la estabilización hechas por Rudy Dornbusch en el foro y las recientes políticas de Rudy Hommes podrán servir para corroborar la aplicabilidad de estas teorías en la economía colombiana. Si las medidas de política económica que están siendo tomadas por el Ministro de Hacienda logran sus objetivos, comprobaríamos una vez más la aplicabilidad de las enseñanzas que se imparten a orillas del Charles River.