lunes, 28 de agosto de 1989

Cursillo de economía práctico

Como dice la canción la "distancia es cada vez más grande" entre los economistas teóricos y el hombre de la calle. Los artículos profesionales y los de los especialistas en el tema no son entendidos por la mayoría de los lectores. Los textos de las universidades parecen estar escritos para un mundo inexistente. Por otra parte, la solución de los problemas cotidianos del hombre de negocios son el fruto de la intuición y se basan muchas veces en decisiones tomadas al "ojímetro".

Sin embargo, hay algunas ocasiones en que los principios elementales sirven para llegar a las mejores decisiones de los hombres de negocios. Uno de los ejemplos más estimulantes para los estudiantes de economía es el del fabricante que debe fijar el precio de un artículo que debe vender en dos mercados diferentes.

Esta situación es bastante frecuente. El editor de una revista técnica tiene que decidir cuáles pueden ser las tarifas que debe cobrar a individuos y a las instituciones, empresas, bibliotecas. El dueño de un restaurante debe decidir el precio de los platos a la hora del almuerzo y a la hora de la comida. El gerente de una empresa de transporte necesita decidir la tarifa que debe cobrar a diferentes tipos de carga.

La solución adoptada en la mayoría de los casos es fijar tarifas diferenciales para los dos mercados. Las revistas técnicas tiene tarifas más altas para las instituciones. Los almuerzos son más baratos que las comidas, las tarifas de servicios públicos son diferentes para diferentes tipos de consumidor.

La solución que muestran los textos de microeconomía también es diferente para los dos mercados. Si bien el valor adecuado requiere de conocimientos precisos de la demanda en cada uno de los mercados es fácil comprobar que el patrón teórico es muy similar al patrón observado en la práctica.

El patrón teórico se puede resumir en lo que se llama la regla del inverso de elasticidad de la demanda. Según esta regla el precio debe ser más bajo entre mayor sea el valor absoluto de la elasticidad de la demanda. Si los clientes en un mercado son muy sensibles a las variaciones en los precios, entonces es necesario fijar un precio relativamente bajo. Por el contrario, si el cliente no es muy sensible al precio el precio fijado puede ser relativamente alto.

Si consideramos que las bibliotecas y otras instituciones no son muy sensibles al precio sino que las decisiones sobre compras de las revistas se hacen teniendo en cuenta la calidad misma de la publicación es posible concluir que la elasticidad de la demanda debe ser baja. Por el contrario, teniendo en cuenta que el individuo reacciona bastante a las variaciones en el precio se puede pensar que la elasticidad es relativamente alta lo que de acuerdo con la regla ya mencionada conduciría a un precio más bajo para el individuo que para la institución. En este caso el análisis teórico concuerda con la decisión del hombre de negocios.

Muchas parejas que participan en la fuerza de trabajo toman su almuerzo por fuera de la casa. Aún en el caso de un solo trabajador dadas las grandes distancias y el reducido tiempo asignado para el almuerzo con frecuencia almuerza muy cerca a su lugar de trabajo. El almuerzo fuera de casa ha sido uno de los principales cambios en el patrón de gastos de las familias colombianas y por lo tanto el mercado de los almuerzos es cada día más competido. Dada la incidencia en el gasto familiar el trabajador es muy sensible al precio del almuerzo. Por el contrario, la comida por fuera de la casa es un evento poco frecuente y muchas veces está asociado con algo verdaderamente importante, cumpleaños, un negocio, una cita romántica. En esta situación el precio de la comida se convierte un poco en secundario y por lo tanto es menor la sensibilidad al precio. Es lógico pensar que de acuerdo con la regla de los libros de texto el precio del almuerzo debería ser menor que el de la comida.

Esta práctica es frecuente en las grandes ciudades norteamericanas donde existen dos cartas con precios diferentes, una para el almuerzo y otra para la comida. En Colombia está comenzando a introducirse la fijación de precios diferenciales para un mismo plato. El menú ejecutivo de los restaurantes por regla general tiene un valor mucho menor que un menú similar servido en las horas de la noche.

Los usuarios industriales por regla general tienen alternativas a los servicios públicos y por lo tanto son más sensibles al precio que las personas naturales. Por ejemplo, los grandes usuarios del servicio eléctrico pueden considerar como alternativa la autogeneración mientras que los particulares deben seguir conectados a la red. En la gran mayoría de los países las tarifas industriales son por regla general menores que las tarifas que pagan las familias. En Colombia ocurre lo contrario pues se ha pensado que las tarifas no sólo deben buscar un mayor ingreso para las empresas sino que deben también convertirse en modernos Robin Hood o sea que deben quitarle a los "ricos" para darles a los "pobres".

Los dos primeros ejemplos así como muchos otros de diaria observación están mostrando una de las pocas ocasiones en que la teoría económica es de utilidad práctica para el hombre de negocios. El tercer ejemplo nos ilustra sobre la importancia de tener en cuenta los objetivos. Obviamente los resultados de la regla microeconómica teórica no pueden aplicarse ciegamente cuando se pretende alcanzar objetivos diferentes a la maximización de los ingresos. 

lunes, 21 de agosto de 1989

Café y economía

El cambio en las reglas de juego del sector cafetero, introducido por la suspensión del Acuerdo Mundial del Café, permite hacer unas observaciones elementales sobre la economía de nuestro principal producto de exportación. Más específicamente, nos referiremos a la decisión de vender café de las existencias acumuladas y a la conveniencia de mantener una diferencia entre el precio externo y el precio interno.

El número de sacos que se deben exportar es un tema que suscita la opinión de muchos comentaristas. Muchos de ellos aceptan la idea expresada en la Columna del Café. [1] "Hoy día, se hace necesario darle un tratamiento distinto a los inventarios. En primer término, se debe aprovechar la libertad de mercado y la demanda existente por nuestra calidad para descargar éstos". Este enunciado, aunque puede parecer acertado, no resiste un análisis detallado. Está dejando de lado que, en este tipo de decisiones, el vendedor debe tener en cuenta que la cantidad demandada de café, como la de otros artículos, está afectada por el precio al cual se vende.

Evidentemente, en cada caso específico es necesario contar con información sobre el comportamiento de la demanda con relación al precio. Este conocimiento empírico se puede resumir en lo que técnicamente se llama la elasticidad de la demanda con relación al precio: el cambio porcentual en la cantidad demandada como respuesta a un cambio porcentual en el precio. [2] Si la elasticidad de la demanda en valor absoluto es menor que 1, los ingresos recibidos al ofrecer una cantidad mayor a un precio menor, son menores que los recibidos inicialmente. Por el contrario, si la elasticidad de la demanda, en valor absoluto, es mayor que 1, los ingresos serían mayores con un precio menor. Por ejemplo, si la elasticidad de la demanda fuera igual a 2, se tendría que la disminución del precio en 10% se compensaría con el aumento generado del 20% en la cantidad demandada.

Por otra parte, en la medida en que el artículo analizado no tenga  posibles substitutos, es posible pensar que la demanda no se verá afectada por el precio y, por lo tanto, la elasticidad de la demanda será baja. Aún más, la demanda de los bienes de mejor calidad tienden a ser menos sensibles a los precios que los bienes de consumo popular. El Mercedes Benz tiene una demanda menos sensible al precio que el carro popular; los apartamentos en Park Avenue, la Costa Azul, Cartagena, tienen una demanda menos elástica (elasticidad más baja) que los apartamentos populares en Bogotá.

Las políticas de comercialización de los productos también dan una indicación de la sensibilidad de la demanda con respecto al precio. Los productos con demandas poco elásticas, por regla general, usan bastante propaganda y no compiten en precio. Más aún, para la comercialización de estos productos de baja elasticidad, se forman asociaciones de productores o carteles para lograr restricciones en las cantidades vendidas y lograr mejores condiciones para los productores.

Al analizar el café, la existencia de  una asociación de productores y un esfuerzo de promoción y propaganda bastante grande, permiten inferir que su demanda no parece ser muy elástica. Si además, analizamos el caso específico del café colombiano, podríamos concluir que por ser el producto de mejor calidad, tendría una elasticidad menor que la del resto de las otras variedades.

Estas inferencias están además confirmadas por un estudio del Banco Inter-Americano de Desarrollo. Al analizar los diferentes productos agropecuarios se encuentra que el café colombiano tiene una demanda inelástica y que, por consiguiente, la política recomendada por la mayoría de los comentaristas sería nociva para el país pues se reducirían los ingresos de importación.

Una segunda oportunidad de aplicar el análisis económico en el caso del café se presenta al considerar la decisión de eliminar los impuestos al grano. El estudio de la teoría del comercio internacional nos muestra que en casos en los que el país puede ejercer  influencia sobre el precio de su producto de exportación, debe definir un impuesto para lograr capturar así los beneficios de su posición monopolista. De otra manera, los beneficios serían capturados por importadores o productores.

Estos beneficios pueden canalizarse a través de un impuesto en especie, un impuesto monetario, una tasa diferencial de cambio por debajo de la del resto de productos o  mediante una combinación de estos. En el caso del café se ha apelado a estas medidas, ocultando un poco la razón principal de su existencia. Sin embargo, debe anotarse que desde el punto de vista económico, la principal  razón para gravar el café, y no otros artículos, es la de explotar la importante posición de Colombia en el mercado cafetero. Otras razones como las de estabilizar el ingreso cafetero, tienen un respaldo teórico menos sólido y están basadas en un sentimiento paternalista, al suponer que los productores no son capaces de utilizar eficientemente sus ingresos altos, guardando ahorros para la época de las vacas flacas.

Independientemente de si el precio es alto o bajo, es importante mantener una diferencia entre el precio pagado por el consumidor extranjero y el pagado al productor colombiano.  Dada la importancia del país en el mercado, debe procurarse que el ingreso generado por este diferencial vaya a manos del gobierno y no quede en otros bolsillos.






    [1] El Espectador, Domingo 6 de Agosto de 1989.
    [2] Parámetro que, por lo general, es un número negativo que puede variar entre cero y un número infinito.

jueves, 1 de agosto de 1985

Memorias de un economista

Indudablemente una de las personalidades más atractivas dentro del campo de la economía es el Profesor John Kenneth Galbraith. Es uno de los pocos casos de un académico que ha tenido éxito en el campo de la política y de la diplomacia.
En sus memorias tituladas A Life in our Times el Profesor Galbraith  nos relata, en su característico estilo, los principales eventos de su época.
Un estilo con personalidad.
A lo largo de las memorias se pueden observar dos características que distinguen al autor. Su punzante estilo y su arrolladora personalidad. Como él  mismo reconoce, buena parte de su éxito se ha debido a su habilidad para escribir con claridad sobre temas técnicos. En repetidas ocasiones su habilidad le abrió las puertas de nuevos campos. Su vinculación a la política del partido Demócrata como escritor fantasma en la primera campaña de Adlai Stevenson se debió en buena parte a sus dotes de escritor. 

La arrolladora personalidad del Profesor Galbraith combinada con su elevada estatura lo convierten en el centro de toda reunión. Quien haya tenido la oportunidad de conocerlo personalmente gozará mucho con el relato de algunas de las experiencias en las que gracias a su personalidad logra salirse con la suya. Una anécdota de su libro ilustra la manera como Galbraith puede apabullar al ciudadano común. En una ocasión Galbraith debía visitar a uno de sus conocidos en un hospital. Cuando llegó, la hora de las visitas ya había pasado. Sin arredrarse, Galbraith continuó su  marcha y cuando la enfermera le preguntó quien era, inmediatamente contestó "el Doctor Galbraith".  Conociendo la imponencia del Profesor Galbraith me puedo imaginar el estado en que quedó la pobre enfermera.

La Crítica de la Teoría Neoclásica.
A lo largo de su vida Galbraith ha sido uno de los críticos más caracterizados del modelo neoclásico. Permanentemente ha atacado lo que él bautizó como la sabiduría convencional. Especialmente, ha cuestionado la validez del modelo de competencia perfecta, argumentando que el mundo está caracterizado por la existencia de monopolios y empresas dominadas por tecnócratas que muchas veces no responden a los dueños sino que buscan su propio beneficio sin tener en cuenta objetivos de maximización de utilidades. 
En sus memorias la lucha entre Galbraith y los economistas neoclásicos es permanente. Gran parte del relato de su vida gira alrededor de este tema y de su lucha por plasmar sus ideas en dos de sus libros: La Sociedad Opulenta y el Nuevo Estado Industrial. Estos dos libros, sin lugar a dudas, se  convierten en protagonistas principales en estas memorias. El difícil proceso de su creación muchas veces interrumpido por eventos de la política y la diplomacia muestra la angustia del escritor por ver concluida su obra. El éxito abrumador de estos dos libros corona las angustias del autor y además le abre nuevas oportunidades y le permite financiar su entrada al Jet‑set.
Si bien un lector desprevenido de las memorias del Profesor Galbraith pueda concluir que la ortodoxia neoclásica ha sido reemplazada por la visión galbraithiana, la realidad es que los académicos americanos han considerado que la contribución de estos dos libros al avance de la ciencia ha sido muy limitada. Por el contrario, nadie puede dudar de la gran influencia que han tenido los escritos del Profesor Galbraith en las decisiones de política. Como lo recuerda el autor en sus memorias buena parte de la concepción de los programas de La Gran Sociedad se basan en La Sociedad Opulenta. También es notable la influencia del Profesor Galbraith en la introducción de consideraciones sobre la calidad de la vida para complementar el objetivo de crecimiento de la producción.
El Hombre Público
Se pueden distinguir dos fases en la carrera pública de Galbraith. En la primera de ellas se vincula de tiempo completo mientras que en la segunda y una vez ha sido contratado por la Universidad de Harvard mezcla  sus labores docentes con sus intervenciones públicas.
La primera fase burocrática de Galbraith está íntimamente relacionada con el manejo de la economía de los Estados Unidos durante la segunda guerra mundial. Después de haber desempeñado algunos puestos secundarios Galbraith se convierte en  Zar de Precios de los Estados Unidos y allí comienza a tener destacadas figuraciones. Tanto su poder como el número de subordinados crece considerablemente al intensificarse la participación de los Estados Unidos en el conflicto bélico. 
En la segunda fase  Galbraith comienza como un experto en temas económicos que asesora a algunos de los políticos demócratas. Más tarde y gracias a sus habilidades de escritor entra a formar parte del grupo de escritores fantasmas en la campaña de Stevenson y de allí se convierte en uno de sus principales asesores económicos.
El triunfo de los demócratas a comienzos de los sesentas le permite a Galbraith el volver a brillar en el firmamento político. Durante el gobierno de Kennedy es nombrado como Embajador en la India donde se ve envuelto en la guerra entre China y la India. En el gobierno de Johnson su influencia es muy notoria en cuanto se refiere a la política doméstica. La influencia de Galbraith comienza a evaporarse al convertirse en uno de los principales críticos de la participación de los Estados Unidos en el Vietnam.
Con la llegada de Nixon a la Casa Blanca comienza un período en el que la influencia del político es muy limitada y en la que comienza a crecer su importancia como crítico del sistema. 

Al concluir la lectura de estas largas memorias no puede uno menos que agradecer el gran esfuerzo hecho por el autor para mostrarse como una de las personalidades más atractivas de los últimos cuarenta años.

jueves, 30 de mayo de 1985

El manual del burócrata

Una de las experiencias más frustrantes para el público interesa­do en los temas económicos es ojear las páginas de las revistas especializadas. Los artículos tratan temas muy abstractos y, por lo general, adolecen de una superabundancia de expresiones matemáticas. La situación ha llegado a tales extremos que muchas personas, que alguna vez pregonaban su entusiasmo por la  utilización de las matemáticas en la economía, tienen que ser obligadas a leer uno de estos artículos. Algunos de estos economistas arrepentidos han prometido no volver a comprar libros en los que aparezcan fórmulas matemáticas.

En medio de esta avalancha de artículos intensivos en el uso de las herramientas matemáticas, ocasionalmente se publican trabajos de economistas famosos, realmente interesantes y muy bien escritos que presentan en un lenguaje al alcance de la inmensa mayoría, enunciados económicos muy profun­dos. Si además el autor logra condimentar sus artículos con sentido del humor, convierte la lectura de temas económicos en una experiencia tan agradable como leer una buena novela.

Si alguien duda de la existencia de escritos económicos que puedan deparar un rato agradable y dice, como Santo Tomás, hasta no ver no creer, debe leer algunos de los artículos del Profesor George Stigler publicados en su libro "The Intellectuals and the Market Place"

El Manual del Académico

Uno de los artículos publicados en este libro se titula The Conference Handbook y busca facilitar la labor de los partici­pantes en las conferencias académicas. Para ayudar a los académicos Stigler presenta una codificación de los comentarios más frecuentes. Con muy fino humor propone que  estos comentarios sean adoptados por todos, para  simplificar la tarea, a veces penosa, de criticar un trabajo académico; de esta manera, sería suficiente  indicar los números de los comentarios.

Algunos de los comentarios codificados son realmente graciosos, como puede apreciarse por la muestra que se presenta a continuación:
Para la introducción:
A.El trabajo es una espléndida revisión de la literatura que, infortunadamente no abre derroteros nuevos.
B.El autor ha resuelto brillantemente el problema planteado, infortunadamente escogió el problema equivocado.
C.Es una lástima que la erudición y el ingenio del autor estén tan mal orientados.
D.Reconozco que soy solo un aficionado a estos temas y por lo tanto mis comentarios deben ser considerados como tentativos. Sin embargo, hasta un novicio encuentra material suficiente para sus críticas.
Algunos comentarios:

1.Adam Smith ya lo había dicho.
2.Desafortunadamente, hay un problema de identificación, que no ha sido suficientemente analizado en el documento.
3.Obviamente, los residuos no son mormales y la especificación del modelo es incorrecta.
4.El desarrollo de una teoría no es útil en este momento: se necesita realizar una serie de estudios de caso.
5.Si bien los estudios de caso nos pueden ilustrar, es imposible avanzar hasta que no se desarrolle un modelo del proceso.

El Anti‑Stigler a la colombiana.

Aunque a Stigler nunca se le pasó por la mente facilitar al burócrata la defensa de sus actividades, uno podría desarrollar unas ayudas para los funcionarios colombianos, ahora que han tenido que defender sus presupuestos contra los que intentan reducir el déficit fiscal:

1.Este es el programa favorito del Ex‑Presidente .....

2.El proyecto esta definido de antemano : son .... y se trata de financiarlo.

3.Porque dicho proyecto tiene adscrito un determinado nivel de beneficios sociales y porque no se le compara  en este respecto con otros proyectos posibles, la cuestión de rentabilidad se reduce a la de costos.

4.Los másteres de Chicago propusieron lo mismo en el Cono Sur.

5. Es una propuesta digna de Hood Robin pues le quita a los pobres para dárselo a los ricos.

6.Si la reforma pasa, se habrá perdido la principal conquista del último siglo.

7.La propuesta es muy buena en teoría, pero infortunadamente no opera en la práctica.

8.Una solución perfecta para los países avanzados, pero que no funciona en el trópico.

9.La alternativa planteada no ha sido ensayada hasta el momento.

10.Nuestra Institución ha sido pionera en este campo. Ayer recibimos la visita de una delegación de parlamentarios extranjeros interesados en estudiar la manera como estamos llevando a cabo nuestras labores.

Unos consejos finales para el burócrata: busque un nombre para su instituto que despierte los más hondos sentimientos y trate de conseguirse el patrocinio de Hefestos.

jueves, 9 de mayo de 1985

El Déficit Fiscal de los Estados Unidos

El Presidente Ronald Reagan  se dirigió recientemente a todos sus gobernados por las cadenas de televi­sión norteamericana con el objeto de buscar el apoyo de los norteamericanos para su plan de control del déficit fiscal. Sin lugar a dudas para un observador imparcial lo más notable de la charla televisada fue la manera impecable como el presidente de los Estados Unidos hizo su presentación. El "Gran Comunicador" en su mensaje ante las cámaras convincentemen­te mostró la necesidad de controlar el déficit. Según Reagan el problema más grave que afronta la economía americana lo constituye el exceso de gastos sobre el ingreso fiscal de los Estados Unidos. Dicho problema puede poner en peligro el bienestar de todos los norteamericanos, haciendo nulos los esfuerzos hechos en el pasado reciente para lograr un rápido crecimiento. 

La forma

El mensaje tuvo un alto contenido cuatrijuliero con invocaciones a la grandeza de los Estados Unidos y con  exaltaciones a las bondades del mercado. Además  para motivar a su audiencia, llegó a  utilizar palabras de John F. Kennedy; citó lo dicho por Kennedy en su posesión: "No preguntemos qué puede hacer el país por nosotros sino más bien  qué podemos hacer por el país". 

El presidente norteamericano  dejó muy en claro en su mensaje que el tamaño del estado había llegado a ser excesivo y que para controlar el déficit fiscal era necesario comenzar a reducirlo. ­Según Reagan, la estrategia para disminuir el tamaño del estado debe realizarse en dos etapas. Primero, disminuir los impuestos y luego, disminuir el presupuesto. En su discurso enfatizó la necesidad de continuar con la política de reducción de impuestos y renovó su promesa de no aumentar los impuestos federales.

En su alocución, Reagan aprovechó para mofarse de sus críticos. ­Les recordó que cuando inicialmente propuso su política de reduccio­nes en los impuestos, ésta se bautizó con el nombre de  Rea­ganomics pero cuando comenzó a tener éxito, dejó de conocérse­le con este nombre.

El fondo.

Las propuestas de Reagan para acabar el déficit fiscal de los Estados Unidos se centran en la reducción de algunos gastos que están causando serias ineficiencias en la asignación de recursos. En su mensaje, el presidente mostró una sensibilidad hacia las clases menos favorecidas no reconocida por sus críticos norteamericanos y de otros países.

De una manera muy gráfica, el presidente norteamericano mostró la necesidad de acabar con los ferrocarriles. Señaló que por cada pasajero los ferrocarriles estaban perdiendo 35 dólares y que, por lo tanto en muchas circunstancias, resultaría más conveniente darles pasajes de avión gratis a los usuarios del ferrocarril.

También señaló el absurdo al que se ha llegado con la política de créditos subsidiados, pues hoy en día  el gobierno federal tiene un programa de créditos que supera con creces el del Chase Manhattan y el Banco de América. El Presidente Reagan propuso acabar con este tipo de crédito para las grandes corporaciones. ­Recomendó acabar con el crédito del EXIMBANK, Banco de Exporta­ciones  e Importaciones el equivalente norteamericano de PROEXPO.­ También  recomendó acabar con el crédito subsidiado de la Small Business Administration, equivalente a nuestra Corporación Financiera Popular  y  con los préstamos subsidiados a los estudiantes universitarios.

En la línea de gastos que pueden suprimirse, y a la vez contribuir a una mejor asignación de recursos, el Presidente Reagan mencionó el apoyo a las compañías de buses urbanos. Señaló que cada vez que un pasajero aborda un bus el gobierno federal tiene que aportar diez centavos de dólar. 

Para lograr el apoyo de los demócratas ofreció controlar los gastos en defensa manteniéndolos  a un nivel relativo constante.­ Prometió que los gastos de defensa se mantendrían a un nivel tal que representaran una fracción constante del PIB. Recordó que dicha fracción sería inferior a la alcanzada en las administraciones  de Kennedy y Johnson.

Las consecuencias

Aunque es difícil de pronosticar la probabilidad de que el presidente Reagan pueda convencer al congreso y logre disminuir el déficit fiscal, sí se puede prever la importancia de su control.
En primer lugar, si los Estados Unidos logran un control efectivo de los gastos del gobierno darán un ejemplo a otras naciones con el mismo problema. En estos momentos es muy difícil predicar una política de austeridad cuando la casa está un poco desarreglada.

En segundo lugar, la reducción del déficit fiscal de los Estados Unidos permitirá una reducción de las tasas de interés internacionales, lo que traerá como consecuencia una disminución de los pagos por servicio de la deuda en los países latinoamericanos. Al disminuirse el nivel de las tasas de interés en los Estados Unidos, se creará una situación en la cual la inversión en activos domésticos sea más favorables.

El ajuste en el frente fiscal contribuirá a un ajuste en el sector externo norteamericano y contribuirá a la reducción del déficit comercial de los Estados Unidos. Al aumentar la competitividad de los productos norteamericanos  aumentará la competitividad de economías como la colombiana cuyo patrón monetario es el dólar. Es conveniente anotar que gran parte de los problemas del sector externo colombiano se hallan relacionados con la sobre­valuación de la divisa norteamericana y por lo tanto su solución se logrará en la medida en que el dólar llegue a su nivel de equilibrio.

Finalmente, puede decirse que al aceptar el gobierno norteamericano la necesidad del ajuste se están enterrando las teorías de algunos profesores de la escuela de Chicago que prometieron mantener en equilibrio la economía con el uso de instrumentos de política fiscal y monetaria. Al igual que en el Cono  Sur, el empleo de las recomendaciones del profesor Mundell ha tenido que enfrentarse a la realidad de una moneda sobrevalorada la cual ha acabado con la competitividad de una economía.