jueves, 21 de febrero de 1985

La visita del FMI: y el computador ¿para qué?

Tan pronto como los periódicos informaron de la llegada de la misión del Fondo Monetario Internacional comenzaron las discusiones de los comentaristas económicos, cada uno desde su propio punto de vista, sobre el posible impacto que va a tener dicha mision.

Para el cínico, son evidentes dos hechos: En primer lugar, que los funcionarios del Fondo no confían mucho ni en la infraestructura de sistemas de nuestro país ni en la habilidad de las aerolíneas para transportar el equipaje; de ahí que trajeron sus microcomputadores como "equipaje de mano". En segundo lugar, que lo único que se va a lograr es que , al mismo tiempo que escampan un poco del crudo invierno de Washington, obtienen unos puntos para el plan de "Viajeros Frecuentes" al que pertenecen todos los funcionarios internacionales. (Si se tiene en cuenta que los viajeros del FMI se desplazan en primera clase, el recorrido Washington‑Bogotá‑Washington les representa un total de 10000 puntos). En el otro extremo estaría el nacionalista furibundo que piensa que la visita tendría repercusiones catastróficas, pues puede implicar el primer paso en la pérdida de la soberanía nacional.

Sin embargo, el verdadero efecto de la misión estaría entre las dos posiciones extremas: contabilizará unos puntos para los "Viajeros Frecuentes" y va a generar un cambio en la política económica del Gobierno. Analicemos un poco lo que hará el equipo del FMI durante la visita.


Actualización de Cifras.‑

El objetivo primordial de la visita es preparar el informe sobre la situación actual de Colombia y, por lo tanto, es una actualización del realizado el año pasado. En este aspecto es muy poco lo que se va a adelantar. Los cambios no han sido muy grandes y además, dada la ausencia de cifras trimestrales de cuentas nacionales, los indicadores mostrarán únicamente aspectos parciales de la coyuntura económica. El trabajo de la misión en este campo, aunque dispendioso, no aportará mucho a la solución de los verdaderos problemas. Desde este punto de vista, la visita no se justificaría pues sería mucho más eficiente contar con suscripciones a revistas como Guión, (y otras más), que tratan oportunamente los temas económicos. O aún más simple sería cruzar la calle 19 en Washington, para hablar con los funcionarios de la División de Colombia en el Banco Mundial, los cuales, por lo general, se mantienen muy bien informados de la situación económica colombiana.
  
Elaboración de un diagnóstico


Además de la recopilación de información la misión del Fondo busca analizar las posibles causas de la situación, aunque para esto es muy probable que no hubiera tenido que venir a Colombia ni menos traer equipos de computación, pues probablemente hubiera bastado asistir a la reunión anual de la Asociación de Economistas Norteamericanos donde se discutieron  ampliamente los orígenes de los problemas de las economías latinoamericanas. Según la posición de un alto funcionario del Fondo, (que entre paréntesis es el Jefe de la División de los  integrantes de la misión), los problemas se han originado por errores en las políticas de los gobiernos,  más que por condiciones externas. De acuerdo a esta interpretación, que compartimos en parte, las causas de los problemas colombianos se deben a errores de políticas en el período 1978‑1982 que condujeron a un alto endeudamiento externo, a un retraso cambiario y a un déficit fiscal.      
  

Formulación de recomendaciones
  
Si bien las fases de actualización de cifras y de elaboración del diagnóstico algo van a ganar con la venida de la misión del Fondo probablemente la misión va a discutir con el gobierno algunas modificaciones en la política económica. Algunas medidas son tan obvias que no se requiere de un computador para analizarlas. Por ejemplo, es necesario llegar a la paridad cambiaria lo antes posible pues de otra manera no solo se perderán las reservas internacionales sino que se abortará cualquier intento de reactivación al mantenerse las altas tasas de interés reales. Realmente, no se necesita tener un microcomputador para sumar a la tasa de interés internacional, el monto de la devaluación y para restarle la tasa de inflación doméstica. Tampoco se necesita del computador para comprender que una política de flotación del dólar permitiría aliviar estos problemas. Si se tiene en cuenta que en este momento el dólar negro está muy cerca del dólar oficial se podría concluir que la flotación no tendría los efectos perjudiciales asociados con cambios muy bruscos. Más aún, una flotación unida a una disminución de las restricciones a las importaciones permitiría que la asignación de las divisas se hiciera a través del mercado y no de acuerdo al criterio de los funcionarios del INCOMEX.
  
Tampoco se necesita de un computador para darnos cuenta que en una situación como la actual, se requiere cuidar muy bien las divisas. Es claro que proyectos que tienen un alto contenido importado y que no generan divisas, deben ser pospuestos. En este sentido, es de alabar la decisión del gobierno distrital de posponer la realización de la construcción del Tren Metropolitano. Si no se hubiera hecho esto, en lugar de tener en 1985 una disminución en las reservas internacionales de mil millones de dólares se tendría una de dos mil millones.
   
Otras medidas como fijar un precio más alto a la gasolina y mejorar la administración de impuestos tampoco requieren de computadores. Probablemente lo que si necesita de un computador y específicamente de sus habilidades como procesador de palabra, es la reiteración de estas recomendaciones. En esta labor los microcomputadores son muy útiles pues un documento básico se puede actualizar muy rápidamente cambiando algunas frases y reubicando algunos párrafos. Probablemente para esta labor fue para la que los funcionarios del fondo trajeron sus microcomputadores y la razón por la cual no se apartaron  de ellos durante todo el viaje.¿Será que traen un informe y lo único que tienen que hacer ahora es reemplazar la palabra Brasil o Méjico por la palabra Colombia?. 

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