lunes, 4 de octubre de 1993

Conteo regresivo

La sabia recomendación de hacer el censo en un día entre semana no se ha seguido. Las consecuencias de esta falla son fáciles de prever

El próximo 24 de octubre se llevará a cabo un nuevo censo de población y vivienda. Dada la importancia que tiene la información censal para poder hacer una buena planeación todos los colombianos están esperando que el Departamento Nacional de Estadística logre realizar con éxito esta compleja operación. Infortunadamente, Colombia no se ha destacado por la calidad de sus últimos censos. En efecto, tanto el Censo del 73 como el del 85 han sido seriamente cuestionados por sus principales usuarios.

En lugar de avanzar en la calidad de los censos en muchos casos hemos retrocedido. Para algunos que recuerdan con nostalgia el Censo del 38, que fue dirigido por el ilustre Ex-presidente Lleras Restrepo cuando era Contralor General de la República, todo tiempo pasado fue mejor. A juzgar por lo visto hasta el momento, el próximo censo no va a cambiar esta tendencia negativa.

Es triste ver como los avances metodológicos adoptados en el Censo anterior han sido descartados. La utilización de un concepto de jure por el de facto, la recolección por personal profesional y el hacer el Censo, como en los países civilizados, sin tener que inmovilizar la población se han descartado en aras de un menor costo y un menor riesgo.

El retroceso tecnológico podría tener alguna justificación si los procedimientos antiguos garantizaran una mejor calidad de la información y se apreciera un buen nivel de preparación. La situación parece ser muy diferente. Aunque parezca increíble, a menos de 20 días de iniciarse la operación no se ha expedido la Ley que autoriza su realización. Como se recalca en los seminarios sobre planificación censal, una de las primeras actividades que se deben incluir en el Cronograma Censal es la de la expedición de la Ley Censal. Contar con una base legal firme es una condición importante para asegurar los recursos suficientes y para lograr la aceptación de la ciudadanía.

No solo es grave carecer de un soporte legal firme. Es necesario contar con personal capacitado que permita asegurar una buena calidad de la información recolectada. No dudo de la capacidad de nuestros jóvenes bachilleres. Creo que tienen la capacidad de aprender a recolectar la información. Sin embargo, el proceso de capacitación toma su tiempo. Los conceptos estadísticos en muchos casos se prestan a ciertas confusiones. El distinguir entre lo que es un hogar y lo que es una vivienda no es fácil. Los encuestadores profesionales requieren de entrenamiento para poder captar estas diferencias sutiles entre conceptos que en la vida práctica son equivalentes.

Para poder contar con información confiable sobre las características mismas de la vivienda presupone que todos los encuestadores tengan el mismo criterio. Esto no se logra en un día y menos para una encuesta de carácter nacional en la que el mismo concepto se conoce con diferentes nombres en los diferentes sitios.

Otra falla grande de la operación es el haber escogido un domingo para llevarla a cabo. La tradición de hacer los censos los días miércoles se ha olvidado probablemente con la idea de no perjudicar a la economía. La sabia recomendación de hacer el censo en un día entre semana no se ha seguido. Las consecuencias de esta falla son fáciles de prever. No debemos perder de vista que el censo pretende determinar el sitio habitual de residencia. Cuando el censo se realiza en un domingo y además se aplica una inmovilización general es muy probable que buena parte de las familias decidan aprovechar la oportunidad para darse un merecido descanso. Por tanto los sitios de veraneo van a aparecer con una población mucho mayor. Las familias que aprovechan para viajar a la finca del amigo van a ser registradas como familias sin vivienda y el hacinamiento que se tolera en un paseo va a quedar registrado como un serio problema que requiere una pronta solución.

El gobierno actual que será recordado por mucho tiempo por el apagón y el mal manejo que le dió al sector eléctrico puede estar ad-portas de otro gran fracaso. Para bien del país esperemos que en el último momento se nos aparezca Freddy Rincón y ayude a meterle un gol a la improvisación. 

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