Con ocasión del centenario del nacimiento de Lauchlin Currie se realizaron
en el mes de octubre varios seminarios académicos que analizaron la vigencia
del pensamiento del destacado economista. En una de las reuniones se destacaron
sus contribuciones en el campo de la estabilización y el crecimiento.
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jueves, 28 de noviembre de 2002
lunes, 22 de julio de 1996
La distribución del ingreso después de las reformas
El gran esfuerzo dedicado por los académicos a dilucidar algo tan
complejo como si las reformas estructurales han mejorado la distribución del
ingreso parece perdido cuando uno comienza a indagar sobre la calidad y
relevancia de la información utilizada para su medición.
Uno de los debates que ha generado mayor interés en los últimos meses ha
sido el del impacto de la apertura económica en la distribución del
ingreso. Los primeros análisis
realizados por el Banco de la República mostraban que la apertura económica
había tenido un impacto positivo en la distribución del ingreso. Sin embargo, Eduardo Sarmiento quien por ese
entonces ocupaba la Decanatura de Economía de los Andes comenzó a cuestionar la
validez de los resultados, señalando que estos resultados se debían a un
deficiente tratamiento de los datos por parte de los investigadores del Banco
de la República.
A partir de la observación de Eduardo Sarmiento, surgió un interesante
debate en los medios académicos sobre el tratamiento estadístico de los datos
procesados por el DANE en sus encuestas de hogares. Al final de muchas
discusiones se pudo aclarar que el DANE estaba utilizando un código de varios
nueves para indicar que el ingreso mensual de los hogares era superior a un millón
de pesos. Por tanto si se utilizaban los
datos sin tener en cuenta esta convención se estaba incurriendo en un sesgo
estadístico pues se subvaloraban los ingresos de las familias más ricas, y esto
llevaba a producir indicadores de distribución del ingreso que mostraban una
aparente mejoría.
Una vez descubierta la falla, comenzaron a surgir procedimientos de
ajustes para corregir el sesgo introducido por el tratamiento convencional
utilizado por el DANE. Los académicos desempolvaron las fórmulas que se
utilizaban en épocas anteriores en las cuales había que trabajar con los datos
publicados cuando no era posible tener acceso a los archivos magnéticos de las
encuestas de hogares. Debido a la corta
memoria de algunos de los que intervenían en el debate, las discusiones
resultaron innecesariamente largas y a veces estériles pues prácticamente hubo
que inventar de nuevo el agua tibia.
Al final de tan acalorado debate, los académicos han producido una serie
de números para el periodo antes de la apertura y para el periodo posterior a
la apertura. Los números producidos
coinciden en la primer cifra significativa y muestran una tendencia hacia una
peor distribución en sus dos últimas cifras significativas. Para los críticos de la apertura los datos
son una muestra suficiente del impacto negativo de las reformas estructurales
de los noventa mientras que para el observador imparcial parecen estar
mostrando apenas un proceso imperfecto de medición en el que el resultado puede
depender en buena parte de la muestra seleccionada. Realmente, hay más acuerdo en los indicadores
de distribución de ingreso a través del tiempo que las que hay entre la opinión
de si el presidente debe renunciar medida a través de diferentes encuestas.
El gran esfuerzo dedicado por los académicos a dilucidar algo tan
complejo como si las reformas estructurales han mejorado la distribución del
ingreso parece perdido cuando uno comienza a indagar sobre la calidad y
relevancia de la información utilizada para su medición. En primer lugar, los que hemos trabajado con
las encuestas de hogares del DANE, sabemos que la manera de formular las
preguntas de ingresos es deficiente y que además, nunca se somete esta pregunta
a un análisis meticuloso de su calidad, por la razón obvia de que la encuesta de
hogares tiene como objetivo primordial el medir el empleo y el desempleo.
Más aún, para efectos de evaluar si el nivel de vida de las familias ha
mejorado es necesario tener presente la verdadera capacidad adquisitiva de las
familias. Por tanto es necesario tener
en cuenta tanto los impuestos pagados como los subsidios recibidos, así como el
poder adquisitivo del dinero medido en términos de bienes. El ingreso que aparece en las encuestas de
hogares mide de manera imperfecta lo que recibe la familia y no tiene en cuenta
los impuestos, los subsidies ni mucho menos las ventajas que puede haber traído
las familias la rebaja los aranceles y la nueva gama de artículos que se
introdujeron con ocasión de la apertura.
Infortunadamente, el debate por establecer las dos últimas cifras del
llamado coeficiente de Gini parece estar llevándonos a mirar los árboles en
lugar de mirar al bosque. Es necesario
mirar el problema de la distribución del ingreso una perspectiva de más largo
plazo. Lo que debe quedar claro es que
Colombia tiene una distribución del ingreso muy concentrada y que es de
beneficio común lograr una mejor distribución.
También debe quedar claro que a pesar de las profundas reformas de
comienzos de los noventa, el impacto de las reformas ha sido marginal y que por
lo tanto lo que se requiere es continuar trabajando en eliminar las grandes
desigualdades que caracterizan el desarrollo colombiano. Esto no se logra en cinco años sino que
requiere un profundo cambio en la concepción misma del Estado y una mejora en su
eficiencia y eficacia. Las reformas de
los noventas son apenas la primera fase de lo que hay que hacer. Cinco años de reformas no pueden arreglar un
problema tan complejo. Devolvernos a una
economía dirigida no parece la solución pues lo que se necesita es entrar a la
segunda fase de las reformas.
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Gini
lunes, 17 de diciembre de 1990
Política Fiscal Colombiana
A pesar
de los grandes avances logrados en los ochentas el sistema fiscal colombiano
tiene algunos problemas que deben ser corregidos poco a poco.
El miércoles de la
semana pasada se desarrolló en Bogotá un seminario sobre Política Fiscal
Colombiana en donde se presentaron dos trabajos de destacados economistas
colombianos. En el seminario, la mayor discusión se concentró en la relación
existente entre la política fiscal y la estabilización de la economía. Para uno
de los ponentes, el haber adoptado Colombia una política fiscal anticíclica, ha sido una de las causas de la
relativa estabilidad de su política macroeconómica, aún ante la presencia de un
sector externo oscilante.
Los dos ponentes, Jorge
Ospina y Eduardo Sarmiento a pesar de las claras diferencias en sus enfoques,
estuvieron de acuerdo en que el caso colombiano se ha caracterizado por un
manejo discrecional de la política fiscal. Esta discrecionalidad, la mayor
parte de las veces, se ha empleado para ayudar en la estabilización. Por
ejemplo, las cifras muestran que fue posible revertir las tendencias negativas
imperantes en 1984, mediante una sano proceso de ajuste macroeconómico en el
que la política fiscal fue un protagonista importante.
El paquete de medidas
que lograron este pequeño milagro económico no solo fueron de carácter fiscal,
sino que también incluyeron medidas cambiarias y monetarias que facilitaron el
ajuste en los frentes externo e interno. Los estudios retrospectivos muestran
la importancia de haber conseguido un nivel adecuado en la tasa de cambio real
de la economía colombiana.
A diferencia de las
reformas anteriores, los cambios ocurridos en los ochentas fueron puestos en
marcha sin tener que acudir a misiones fiscales lideradas por expertos
extranjeros. Estas reformas, "made in Colombia", tuvieron un carácter
pragmático y buscaron simplificar las relaciones entre el contribuyente y la
administración. Para Jorge Ospina, el buen resultado de las reformas fiscales
colombianas se ha debido en buena parte a su carácter gradual. El público está
dispuesto a aceptar cambios cuando estos son pequeños y frecuentes. Los grandes
cambios asociados con la elaboración de estudios exaustivos liderados por
reconocidos expertos extranjeros parecen entonces, ser menos efectivos que una
serie de ajustes sugeridos y puestos en práctica por expertos nacionales.
A pesar de los grandes
avances logrados en los ochentas el sistema fiscal colombiano tiene algunos
problemas que deben ser corregidos poco a poco. En primer lugar, es necesario
disminuir la participación de los tributos sobre las importaciones. Para poder tener
éxito en el proceso de apertura se requiere bajar los aranceles y los recargos
a las importaciones. Obviamente para lograr mantener una estabilidad
macroeconómica es necesario apelar a aumentos en otros tributos.
En segundo lugar, será
necesario controlar las transferencias hacia los municipios. El Impuesto al
Valor Agregado que podría generar recursos adicionales está limitado por la
necesidad de transferir el 50 por ciento a los municipios. Si bien, en
principio, sería posible transferir responsabilidades adicionales a los
municipios, en la práctivca esto es imposible. La realidad política colombiana
es que la descentralización ha venido acompañada de un aumento en el déficit
del nivel central. Los gastos transferidos han sido siempre menores que los
recaudos transferidos. Las fórmulas utilizadas para ejecutar las transferencias
no solo no han sido rígidas sino que no han incentivado un mayor esfuerzo
local. Si la constituyente que elegimos el 9 de diciembre suprimiera las
fórmulas específicas del situado fiscal, dandole un manejo más flexible a las
relaciones fiscales intergubernamentales, habría contribuido notablemente a la
mejor marcha de la nación.
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Política Fiscal
lunes, 20 de noviembre de 1989
El Retorno de los Brujos
La búsqueda de la
fórmula mágica que convierta nuestro atrasado país en una economía desarrollada
ha sido tema de innumerables ensayos. El alquimista de turno, en busca de su
piedra filosofal, es el conocido economista Eduardo Sarmiento. Su última obra
Los Nuevos Desafíos del Desarrollo ha sido objeto de una Mención de Honor en el
Premio de Ciencias Alejandro Angel Escobar. Eduardo Sarmiento es uno de los más
serios investigadores de la realidad nacional. Sus trabajos han tratado de dar
un sólido marco teórico a las recomendaciones frecuentemente propugnadas por
los partidarios de una gran intervención del Estado. Su obra indudablemente es
digna de resaltar y el premio obtenido
nos ha alegrado mucho a sus amigos. El libro del Decano de Economía de
la Universidad de los Andes trata tres temas importantes. La primera parte
analiza las complementariedades en la teoría del Desarrollo. En la segunda, el
autor se concentra en el crecimiento de las economías donde los recursos
naturales son abundantes y en la tercera presenta las bases para un nuevo
modelo de desarrollo.
El fenómeno de la
complementariedad aparece recurrentemente en los trabajos de Sarmiento. A diferencia del enfoque empleado por el
autor, el tratamiento tradicional de los libros de texto tiende a ser de
carácter eminentemente práctico. La complementariedad en la demanda de dos bienes
suele ilustrarse con casos como el café y el azúcar. Como se enseña en los
tratados elementales, la demanda de azúcar se aumenta cuando el precio del café
(bien complementario) disminuye. Después de habernos ilustrado con algunos de
sus ejemplos preferidos, el autor explora, en los Nuevos Desafíos del
Desarrollo, algunas de las implicaciones teóricas de la existencia de bienes
complementarios.
Siendo un poco injustos
con el tratamiento extenso dado en el libro a este tema y en beneficio de los
políticos y ejecutivos que no van a tener tiempo de seguir el razonamiento del
Dr Sarmiento, puede decirse que el mensaje que nos quiere transmitir el autor
es que la existencia de complementariedades invalida el paradigma neoclásico y
valida el modelo estructuralista. Sin embargo, una lectura cuidadosa de la
evidencia aportada apenas permitiría decir que la complementariedad es la
excepción que confirma la regla de la amplia gama de opciones de substitución
presentes en la vida práctica.
El tratamiento del crecimiento
de los países con amplios recursos naturales presentado por Sarmiento
contribuye a difundir en el país un tratamiento teórico de la llamada
Enfermedad Holandesa. Hasta hace pocos años no existía un marco conceptual para
poder explicar la aparente paradoja de que la mejora de los términos de
intercambio, por ejemplo la subida del precio del café, podría tener un impacto
negativo en la economía del país. Como se muestra en el libro el aumento de los
precios de los recursos naturales no solo tiene un impacto inflacionario por la
acumulación de Reservas Internacionales sino que tiende a inducir un retraso
cambiario y a causar impactos negativos en la asignación de recursos.
Según el análisis
presentado, gran parte del problema se origina al permitir que los ingresos
adicionales generados en las bonanzas queden en manos de los dueños de los
recursos naturales. La política seguida en Colombia en la segunda mitad de los
setenta recordada con el lema de "La Bonanza es de los cafeteros" es
pues cuestionada al final de los ochenta por un economista que tuvo una
importante participación en la fijación de dicha política económica.
Las considerables
demoras entre la elaboración de un manuscrito y su publicación algunas veces
juegan una mala pasada a los autores. El notable esfuerzo de utilizar un modelo
para analizar el manejo de una bonanza se ve disminuido cuando el libro aparece
en épocas de vacas flacas. Aun que el tratamiento presentado no requiere sino
de arreglos de presentación para analizar el caso de las caídas de los precios
el esfuerzo está fuera del alcance del lector impaciente.
La tercera parte del
libro está llamada a causar un impacto importante. Buena parte del material
presentado será motivo de discusión en la próxima campaña presidencial. El
diagnóstico presentado resume las principales críticas hechas por el Dr
Sarmiento al "Modelo de Infraestructura Física y Productos Básicos".
Como todos los diagnósticos que buscan llegar a una amplia audiencia, el
presentado en el libro resalta unos puntos e ignora otros. Además, muchas veces
es imposible distinguir en la presentación entre lo que se encuentra soportado
por evidencia incontrastable de lo que es únicamente una hipótesis de trabajo.
Las prescripciones del
libro serán compartidas por muchos. Indudablemente, habrá un consenso
importante en el fomento de la industria manufacturera. Los ochentas han sido
una frustración tremenda para el desarrollo colombiano especialmente en lo que
respecta al crecimiento industrial. El empleo y el valor agregado se han
mantenido por debajo de los valores máximos obtenidos en 1979.
Como lo han mostrado
los trabajos del Profesor Chenery no existen casos en que una economía llegue a
un nivel de desarrollo sin que su sector industrial se convierta en el generador
de divisas y en líder de la transformación estructural de la economía.
Por otra parte, la
confianza expresada por Sarmiento en la bondad de la intervención del Estado,
es difícil de compartir por observadores imparciales de los tremendos errores
de política seguidos en Latino América en los ochentas. Como muy bien lo dice
en su libro, es sorprendente observar que las terapias propuestas por los
estructuralistas han tenido efectos tan mediocres a pesar de basarse en
diagnósticos más cercanos a la realidad. Según lo reconoce el autor las
prescripciones neoclásicas han sido mejores. El trabajo de Sarmiento tendrá
indudable importancia en el futuro próximo. No hay duda que se convertirá en un
Clásico. O sea un libro del que muchos hablan sin haberlo leído.
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miércoles, 10 de octubre de 1984
¿Quien dirigirá la política económica en 1986?
Ha comenzado el proceso de las precandidaturas en el Partido
Conservador y se empiezan a vislumbrar los principales aspirantes a la
candidatura presidencial en el Partido Liberal. Muy pronto comenzarán los
precandidatos a diseñar los temas económicos de sus campañas y a seleccionar
sus asesores económicos. En el presente artículo vamos a realizar un primer
intento de imaginar el tipo de políticas que seguirían los precandidatos en
caso de salir elegidos y quienes serían los más probables integrantes del equipo
económico.
El Partido Conservador.
Las ideas económicas del precandidato conservador y actual embajador
en Washington han sido expuestas con frecuencia. De llegar a la presidencia
indudablemente su política buscaría un crecimiento con estabilidad. Se podría
preveer una estrategia orientada hacia el exterior utilizando las exportaciones
y la minería como motores de la economía y trataría de reducir el déficit
fiscal por el lado de una reducción y control del gasto más que por un aumento
en los impuestos. En el manejo cambiario podría intentar nuevas alternativas al
manejo tradicional de un puesto que ni el doctor Gómez Hurtado ni sus asesores
se encuentran entre los que piensan que el Decreto 444 contiene todas las
soluciones a los problemas económicos.
El equipo económico del precandidato conservador estaría integrado en
gran parte por economistas conservadores que pudiéramos decir han estado en la
"banca", se encuentran algunos amigos cercano del precandidato como
el doctor Gabriel Melo actual director de El Siglo y antiguo ministro de
Desarrollo. El doctor Melo puede ser considerado como el más posible candidato
a Ministro de Hacienda pues combina sus conocimientos técnicos con un hábil
manejo político. Una magnífica alternativa al doctor Melo sería el destacado
economista conservador Miguel Urrutia. El doctor Urrutia quien se encuentra
vinculado a la Universidad de las Naciones Unidas ha tenido la oportunidad de
apreciar el desarrollo de las economías orientales y podría ser quien diseñe
una estrategia del desarrollo basada en las exportaciones. Como el doctor
Urrutia fue anteriormente subgerente del Banco de la República surgiría también
como un excelente candidato a Gerente del Emisor. Un posible candidato a
Director de Planeación sería el economista Jorge García García quien ha sido ya
subdirector de Planeación y asesor de la Junta Monetaria.
El Partido Liberal.
Dentro del Partido Liberal oficialista existen dos tendencias en la
política económica. Una de ellas se caracteriza por una tendencia hacia el
intervencionismo del Estado mientras que la otra acepta más la operación del
mercado. Entre los precandidatos liberales podríamos calificar de
intervencionistas a Augusto Espinosa y a Víctor Mosquera Chaux. El ex-embajador
Virgilio Barco se puede considerar ubicado en el campo de los
no-intervencionistas mientras que el exministro Otto Morales se sale del molde
partidista y puede considerarse como el continuador de las políticas económicas
de los dos primeros años del gobierno del presidente Betancur. Los posibles
miembros del equipo económico de un futuro presidente liberal podrían ser los
siguientes: Si gana el ex-embajador Barco el consejero sería indudablemente el
profesor Currie quien ya ha trabajado con el doctor Barco en varias ocasiones.
La influencia del profesor Currie haría que la política económica continuara
impulsando la construcción y el desarrollo urbano. Un posible Ministro de
Hacienda podría ser el exministro de Agricultura, Enrique Peñaloza quien ha
compartido con el precandidato muchas experiencias pues ambos formaron parte
del gobierno del presidente Llerras Restrepo y estuvieron en Washington
vinculados a organismos de crédito multilaterales. Otra opción para encabezar
el equipo económico sería un dirigente gremial, como Luis Eduardo Rosas
destacado economista muy vinculado al profesor Currie, o Carlos Ossa,
presidente de la SAC, muy conocedor de los asuntos del agro quien uniría con el
doctor Barco su preocupación por el sector agropecuario pues debemos recordar
que el precandidato es miembro del consejo directivo de entidades dedicadas a
la investigación agrícola y frecuente asistente a conferencias internacionales
sobre estos temas. Si el triunfador es Augusto Espinosa sus asesores saldrían
del campo de los ideólogos del intervencionismo. Es muy probable que aquellos
que se han identificado con políticas fiscalistas y reformas tributarias no
sean tenidos en cuenta pues despertarían mucha resistencia en el sector
privado. Entre los intervencionistas no fiscalistas podemos mencionar en primer
lugar al doctor Eduardo Sarmiento, actual funcionario de la CEPAL y columnista
de El Espectador. El doctor Sarmiento ha sido subdirector de Planeación y
asesor de la Junta Monetaria en la administración del presidente López
Michelsen, fue también el asesor económico de la última campaña del Partido
Liberal. Sus ideas económicas expuestas en dos libros no dejan ninguna duda
sobre sus inclinaciones al intervencionismo del estado en todos los campos.
Otro posible candidato dentro de la línea intervencionista podría ser el
exdirector del incomex, Antonio Urdinola.
La política económica del galanismo seguiría las orientaciones del
doctor Lleras Restrepo. El equipo económico podría estar representado por el
representante Gabriel Rosas, por la subdirectora de Planeación Nohora Rey de
Marulanda o por el actual gerente del Acueducto, Luis Eduardo Robayo.
La Izquierda.
Las políticas económicas de los movimientos de izquierda son bastante
conocidas y no cambian mucho en el tiempo. En la próxima campaña tendríamos una
nueva edición pero con otros autores. entre los posibles candidatos se
destacarían el actual director de FEDESARROLLO, José Antonio Ocampo y algunos
de sus colaboradores, como el actual decano de Economía de la Universidad
Nacional. Otros posibles candidatos son Jesús A. Bejarano, Salomón Kalmanovitz
y otros profesores de la Universidad Nacional, algunos de ellos vinculados a la
Contraloría General de la Nación.
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