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martes, 6 de julio de 1993

Recordemos a Modigliani y a Friedman

La creación de un fondo de estabilización no deja de tener serios problemas.

En esta semana se llevará a cabo un importante seminario patrocinado por el Departamento Nacional de Planeación con el fin de analizar las posibles opciones para un manejo adecuado de los recursos provenientes de Cusiana. Indudablemente, la comunidad académica debe agradecer a los organizadores del seminario por brindarnos la oportunidad de oir importantes planteamientos sobre un tema de vital interés para todo el país.

Una de las propuestas que se ha venido debatiendo con mayor frecuencia y que indudablemente será motivo de discusión esta semana es la creación de un fondo de estabilización petrolera para lograr que los ingresos de Cusiana no se utilicen de manera inmediata sino que más bien se mantengan para utilizarlos posteriormente. Esta propuesta es una interpretación moderna de los sueños del faraón. Como todos sabemos, José le recomendó al faraón que guardará en sus graneros las cosechas de los años de las vacas gordas para utilizarlos en la época de las vacas flacas. Nuestros consejeros no solo apelan al buen éxito obtenido por el gobernante egipcio sino que también mencionan el éxito alcanzado en Colombia en la estabilización de los ingresos originados en la bonanza cafetera.

La creación de un fondo de estabilización no deja de tener serios problemas. Como se puede apreciar con lo sucedido con el Fondo Nacional del Café, el ahorro del Fondo de estabilización no solo desplaza parte de ahorro que harían los particulares sino que introduce una serie de incentivos que atentan contra la esencia misma del Fondo de estabilización. En efecto, en la época de vacas gordas el Fondo tiende a hacer gastos, a veces, innecesarios como patrocinar ciclistas y abrir lujosas oficinas en el exterior. La disciplina del gasto se pierde en buena parte por el acuerdo implícito de que en las épocas de vacas flacas y dada la importancia de la actividad productiva, el Estado no la va a dejar abandonada y que finalmente papá gobierno cubrirá la baja en los ingresos de los productores.

Adicionalmente, cuando se analiza con mayor profundidad la racionalidad de crear un fondo de estabilización siempre se encuentra que ésta se basa en el argumento que los consumidores son miopes y que no tienen en cuenta que es necesario ahorrar para la época de las vacas flacas. Para los proponentes de los Fondos de Estabilización el consumidor se comporta como lo describe Keynes en su teoría general mirando únicamente sus ingresos corrientes y gastando como nuevo rico en las bonanzas y como un fakir en las época de crisis. Las investigaciones de los Profesores Friedman y Modigliani sobre el ingreso permanente y el consumo a través del Ciclo Vital que les sirvieron para ganar el premio Nobel de Economía son ignorados totalmente por estos distinguidos economistas.


Las propuestas de Fondos de Estabilización que resultaban bastante atractivas en épocas de los faraones cuando no existía un sistema financiero bastante desarrollado, cada vez tiene menos importancia en Colombia. La posibilidad de utilizar el sistema financiero para precisamente consumir menos y ahorrar más en las épocas de bonanza para tener más recursos en la época de crisis es una realidad que no se puede ignorar. El sistema financiero mundial puede ofrecer mejores posibilidades de retorno que las que normalmente brindan los administradores de estos Fondos de Estabilización que no se distinguen por el acierto en la escogencia de las mejores inversiones. 

lunes, 30 de octubre de 1989

¿Café Amargo?

Uno de los eventos económicos más importantes ocurrió al amanecer del viernes 20 de octubre. A las dos y cuarenta y cinco de la madrugada el Gobierno llegó a un acuerdo con los cafeteros sobre el precio interno del grano. El nuevo precio por carga de 125 kilos quedó en 67.000 pesos. Como contraprestación al reajuste del precio interno, los cafeteros se comprometieron a recortar gastos del Fondo Nacional del Café por cuarenta mil millones de pesos.

Si para los cafeteros colombianos puede parecer una "chichigua" para los de otras latitudes, por el contrario, les parecería el mejor regalo de navidad. En efecto, no deja de sorprender el acuerdo recién logrado por el gremio cafetero colombiano, cuando en otros países se está reajustando el precio interno hacia abajo, como respuesta a la peor crisis del gremio en toda su historia, comparable tan solo a lo vivido en los años treinta.

Para el "hombre de la calle", personaje mítico mencionado con frecuencia por el Profesor Currie, es poco claro el efecto del aumento sobre la economía. Las cifras multimillonarias mencionadas en las noticias escapan completamente a su entendimiento y le es difícil captar el verdadero significado de un aumento de ingresos de 12 mil millones de pesos. Sin embargo, cuando se dividen estas cifras por 300.000 familias cafeteras las implicaciones comienzan a ser más comprensibles. Si los 12 mil millones se dividieran equitativamente entre todas las familias cafeteras cada una recibiría 40 mil pesos adicionales. Podría decirse entonces que, en promedio, el veinte de octubre cada familia cafetera amaneció con cuarenta mil pesos más. Claro está que el promedio estadístico puede ocultar situaciones muy disímiles. Tan sólo recordemos la anécdota del pobre que no comió nada y del rico que comió un pollo, pero que en promedio comieron medio pollo. 

Ahora bien, una pregunta que no se hace el hombre de la calle, pero que sí debe hacerse el economista, quien por regla general cree que no hay refrigerios gratuitos, es: a quién le toca pagar la cuenta? La respuesta parece ser muy sencilla. El Fondo Nacional del Café paga la cuenta. Sin embargo, la realidad es que el Fondo Nacional del Café no es una persona de carne y hueso sino que es una chequera con un gran saldo bancario que se nutre de impuestos cafeteros y cuyos cheques circulan únicamente en la zona cafetera.

La conclusión obvia de este enunciado es que quienes pagan la cuenta, al menos en el corto plazo, son los mismos cafeteros. En la medida en que se pague más en efectivo por el café quedarán menos recursos para gastar en otras cosas. Obviamente, las obras de caridad financiadas por los cafeteros también sufrirán, porque este tipo de gastos es el primero que se elimina en épocas de austeridad.

Como se mencionó anteriormente, el compromiso de los cafeteros es reducir los gastos en cuarenta mil millones de pesos. Entre los posibles damnificados de esta medida se encuentran los mismos cafeteros con mayores costos en fertilizantes, los inveterados bebedores de café que tendrán que pagar más por su "tinto", y mis colegas y los de mi famoso homónimo que tendrán que buscar nuevos patrocinadores probablemente recibiendo sueldos más bajos.

En el largo plazo, el impacto del reajuste cafetero afecta a toda la economía pues en la medida en que el Fondo Nacional del Café entre en sobregiro alguien tiene que pagar los cheques. El Banco de la República tendrá que hacer préstamos al Fondo Nacional del Café para respaldar los compromisos adquiridos causando graves problemas en el manejo monetario.

Para el economista es también importante indagar sobre los efectos buenos o malos de la medida. La primera lección sobre la oferta enseña que ésta depende del precio y que entre mayor sea el precio mayor será la producción. Con relación al reciente acuerdo, obviamente, el mayor precio debería inducir una oferta adicional. Esta oferta adicional en el caso colombiano probablemente tendrá mayores costos y muy pocos beneficios.

El efecto cuantitativo del aumento del precio interno, fue objeto de discusión durante el proceso de concertación. Por primera vez, las noticias mencionaron los resultados que generaría en la producción futura. Estos estimativos se obtuvieron utilizando modelos desarrollados por conocidos investigadores colombianos. Según estos modelos, la variación en los precios tendría efectos mínimos en la cantidad producida, es decir, prácticamente no habría consecuencias negativas por la fijación de un precio por encima del requerido para lograr un balance entre oferta y demanda.

Una causa importante de la similitud de resultados se debe al proceso de formación de expectativas. Por lo general el precio esperado en estos modelos es un promedio ponderado de los observados en el pasado reciente. Indudablemente, este proceso retrospectivo de fijación de precios es inadecuado cuando no funciona el Pacto Cafetero. Los cafeteros saben muy bien que el precio externo, en ausencia del Pacto, es más bajo, y además que las perspectivas futuras del precio son muy inciertas.  Por consiguiente, las previsiones de precio interno cuando el precio externo es muy bajo dependen más de los resultados de la negociación entre gremio y gobierno, que del pasado. Si los resultados de la negociación muestran una posición fuerte del gobierno, tal como la ocurrida en otros países, tanto los precios internos esperados como las inversiones en mejora de productividad y en utilización de fertilizantes se ajustan muy rápido a las nuevas condiciones de precios. Si por el contrario, el gobierno muestra una posición complaciente, el ajuste toma mucho más tiempo. Según parece, los modelos existentes no han incorporado aún la formación de expectativas racionales; a Colombia los desarrollos teóricos llegan con retraso.