lunes, 15 de abril de 1991

Pares o nones: Final feliz

Cuando uno se pregunta porque no se contempló la importación  de gasolina para resolver el problema de desabastecimiento causado por los atentados a ECOPETROL encuentra dos razones.

Los Ex-Gerentes usualmente miramos con simpatía a los Ejecutivos de las Empresas del Estado que están participando en una negociación colectiva. El Presidente de Ecopetrol, que recientemente enfrentó un problema "Made in USO", puede estar seguro de que todos los esfuerzos que hizo por llegar a un acuerdo laboral, son mirados con simpatía por este columnista y por otros ex‑funcionarios que, como parte de sus actividades, han tenido que negociar con sindicatos fuertes.

Sin embargo, está solidaridad gremial no debe llegar hasta el extremo de aceptar medidas tan mal concebidas como la de prohibir la circulación de los carros particulares. Si se admite que hay serias limitaciones en la oferta de gasolina, lo más lógico sería importar gasolina. Esta solución simple de suplir la oferta doméstica con oferta importada se ha hecho en ocasiones anteriores y ha permitido sortear el problema.

Más aún, cuando el país tiene en ese momento un exceso de reservas internacionales que presionan el crecimiento de la base monetaria, la importación de alimentos ayuda al control monetario y facilita el manejo macroeconómico. Las importaciones masivas de alimentos hechas durante la Administración López, cuando era Ministro de Hacienda el Doctor Abdón Espinosa Valderrama, contribuyeron doblemente al control inflacionario. Por una parte, evitaron que el precio de los alimentos creciera demasiado y por otro lado, facilitaron el manejo de la demanda agregada.

La coyuntura macroeconómica por la que estamos pasando es muy favorable para hacer importaciones de gasolina. Afortunadamente, una vez pasada la Guerra del Golfo Pérsico, el mercado del petróleo y sus derivados se encuentra de nuevo en calma y por lo tanto facilita el realizar importaciones de gasolina.

Cuando uno se pregunta porque no se contempló la importación  de gasolina para resolver el problema de desabastecimiento causado por los atentados a ECOPETROL encuentra dos razones. La primera es que este proceso puede tomar un tiempo considerable y la segunda, es que no es rentable para ECOPETROL importar la gasolina.

La opinión pública no puede aceptar como excusa posible para no poder contar con gasolina importada en este momento, el que las importaciones tomen mucho tiempo. Les diría a los encargados de la política petrolera, con sobrada razón, que han debido prever que las negociaciones podrían llegar a estos extremos y que a semejanza de la reserva estratégica que se tiene en Estados Unidos, el éxito de uná política depende en buena parte de poder contar con una oferta garantizada de un elemento tan vital para la economía como es la gasolina. Si algo se aprendió de la Guerra del Golfo Pérsico fue la importancia de esta política de prevención de una crisis energética.

La segunda razón de no importar gasolina, el que ECOPETROL pierda dinero por cada galón que se importa, tampoco es muy válida. Desde el punto de vista económico, lo importante para una eficiente asignación de recursos es que el precio que paga el público por cualquier bien sea igual a su costo social. Afortunadamente, en Colombia el precio de venta al público es muy similar al costo de un galón de gasolina en el mercado internacional y por lo tanto el importar gasolina no tiene efectos negativos en la asignación de recursos.

Todos sabemos que la situación en Venezuela, de donde hemos importado esta solución, es muy diferente a la nuestra. En la cuna del Libertador, la gasolina ha tenido un precio muy por debajo de la del mercado internacional. Por lo tanto, el efecto de la restricción es disminuir el consumo de un bien cuya demanda es excesiva, pues su precio es inferior a su costo de oportunidad.

Si bien el costo para el país de importar un galón es muy similar al que paga el público y por consiguiente quien consume la gasolina termina pagando su costo sin causar malas asignaciones de recursos, ocurre que el balance de Ecopetrol sí se desmejora al hacer nuevas importaciones. La Empresa más grande de Colombia tiene que pagar las importaciones en su totalidad pero no recibe todo el dinero que paga el público, ya que debe transferir parte de esos recaudos al Fondo Vial.

En últimas, la decisión sobre importar o no importar gasolina es un nuevo episodio de la lucha del sector petrolero por utilizar todos los recursos que genera. La restricción hubiera sido una victoria pírrica ganada por ECOPETROL a costa de una inconveniencia general.

Afortunadamente, el Gobierno Nacional derogó el Decreto sobre restricciones al uso del vehículo particular evitando a última instancias un autogol de considerables proporciones. Contrario a lo que se pensaba a mediados de la semana anterior los pares o nones terminaron felizmente. 

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