Mostrando entradas con la etiqueta Rudolf Hommes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rudolf Hommes. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de abril de 2015

Presidente, ¡es la economía!

El 10 de diciembre de 2014 escribí una entrada en el Blog con el título ‘El Presidente está de malas’ donde se mencionaron las dificultades de la economía colombiana causadas por la caída del precio del petróleo y la depreciación del peso con relación al dólar. Una semana después, el 15 de diciembre de 2014, publique en el Blog una entrada con el título ´En el 2015 la vida no seguirá igual’ en donde se pronosticaba que el comportamiento de la economía colombiana en 2015 iba a ser muy inferior al de 2014.

Hoy, cuando se está acabando el primer trimestre de 2015, varios analistas económicos están viendo una situación mucho más grave que la expresada por mí al final del año pasado. Además, ya están comenzando a pensar que los graves problemas no se deben a una mala racha del Presidente sino más bien que estos se deben a malas políticas económicas y a una desatención del manejo económico debida a la obsesión del Presidente en el proceso de Paz.


lunes, 1 de abril de 1996

La investigación económica en Colombia

La Universidad colombiana debe responder al reto de su internacionalización.

La semana pasada se realizó un seminario con la participación de la Universidad de los Andes sobre la Transformación de América Latina. El seminario se inició con un discurso del rector Hommes en donde se presentaron algunas críticas a la política económica del gobierno y en la que el Rector previno sobre el peligro que podrían tener algunas actuaciones del Incomex, encaminadas a frenar la subfacturación en la reimplantación de las temidas licencias previas.

A continuación se hicieron una serie de presentaciones por parte de investigadores latinoamericanos y alemanes sobre el tema del seminario. La calidad de los trabajos presentados fue un tanto disímil, dejando la  duda en algunos segmentos de  la audiencia si la investigación económica colombiana está a la altura de la europea y la de otros países latinoamericanos. Un indicador de la improvisación  de algunas investigaciones es la tardía entrega de los trabajos los comentaristas. En algunos casos los comentaristas tuvieron que improvisar pues el trabajo se entregó la víspera después de  horas de oficina.

La falta de competitividad de los académicos colombianos en el contexto mundial no deja de ser preocupante. Las universidades colombianas no pueden quedarse atrás en el campo de la investigación económica. La política económica no puede manejarse con conocimientos obsoletos ni con falso consenso nacido en una sociedad de elogios mutuos.

Realmente preocupante, para los que hemos defendido las bondades de las transformaciones estructurales de la economía colombiana en los noventa, la debilidad de la evidencia presentada para sustentar la validez de la reforma. Algunos de los académicos colombianos que  intervinieron en el seminario se limitaron a recitar una serie de frases de cajón sin un soporte sólido. Los resultados de las investigaciones no resultaban muy convincentes como soporte de las afirmaciones sobre la bondad de las reformas de la apertura.

La universidad colombiana debe responder al reto de su internacionalización. De ahora en adelante tiene que estar presente en los grandes debates y debe hacerlo con excelencia. El evento como el realizado en la Universidad de los Andes es el instrumento adecuado para poder medirnos a escala internacional. Si nuestra calidad es inferior debemos reconocerlo y hacer esfuerzos  para lograr mejorarla  no podemos contentarnos con estereotipos que ocultan la verdad.

Las universidades tienen que hacerse una autocrítica seria y para ello deben traer evaluadores de reconocido prestigio internacional. La Universidad de los Andes ha dado el ejemplo con una evaluación de su facultad de Economía. En aras de una discusión seria debería levantarse la reserva del sumario, si es que existe, con el fin de evitar las filtraciones selectivas del informe. El espectáculo de una discusión en la que las antiguas y nuevas directivas de la Facultad de Economía de los Andes utilizan el informe Calvo para sostener posiciones contradictorias no es muy edificante.

Tampoco es justo personalizar las discusiones. Si existe un problema en las Facultades de Economía es por razones estructurales, tales como la falta de incentivos, las bajas remuneraciones y no por la gestión buena o mala de un decano. Los centros de investigación de las universidades colombianas tienen que volver a ganarse el respeto que tuvieron en otra época. No deja de ser motivo de preocupación el relativo estancamiento de los principales centros universitarios frente a Instituciones como Anif y Fedesarrollo que hacen presencia en los debates de política económica. Más sorprendente aún, si se tiene en cuenta que muchos de los que están a dirigiendo estas instituciones estuvieron vinculados a los principales centros de investigación universitarios. De vital importancia para el avance de la investigación económica es lograr vincular a las universidades colombianas profesores que estén en permanente contacto con la academia extranjera.

La participación de los investigadores colombianos en las conferencias internacionales debe ser una tarea de altísima prioridad, pues solo compitiendo en los foros internacionales es posible mantenerse a la vanguardia de la ciencia. No solo debemos medirnos con nuestras contrapartes en el extranjero sino que,  además, debemos especializarnos, pues la competencia a alto nivel se hace entre especialistas. Los investigadores colombianos para lograr sobrevivir en un mercado de dimensiones minúsculas han apelado al expediente de convertirse en especialistas en casi todo. Las grandes figuras académicas colombianas cambian de tema de investigación como quien cambia de camisa.

Como consecuencia de estos cambios nunca se profundiza en los temas y, por tanto, los aportes de los colombianos son marginales. Ojalá que el seminario realizado en la Universidad de los Andes marque el inicio de una nueva época en la investigación económica colombiana, en la que se ponga como meta el competir internacionalmente.





martes, 21 de noviembre de 1995

La generación del siglo XXI

Sin lugar  a dudas, el nuevo rector de la Universidad de los Andes acierta en poner como uno de los más grandes problemas de la educación la falta de conocimiento de los que dirigen este importante sector.

La posesión de Rudolf Hommes como rector de la Universidad de los Andes se convirtió en uno de los temas de discusión en la semana pasada.  Los medios de comunicación han dedicado un amplio espacio al tema y han presentado una serie de entrevistas en las que el ministro de Hacienda de la Administración Gaviria expone sus pensamientos sobre el tema educativo y en las que manda una serie de dardos a sus opositores de ayer y al gobierno de turno.

Sin lugar a dudas, el nuevo rector de la Universidad de los Andes acierta en poner como uno de los grandes problemas de la educación la falta de conocimiento de los que dirigen este importante sector.  Al igual a lo que ocurre con el tema del transporte en el que todo el que ha montado en una buseta se considera experto en tan complicado tema, los que se han matriculado en una universidad se consideran con suficiente autoridad para dirigir el sector educativo.

Por otra parte, aquellos que han dedicado su vida a la formación de la juventud, muchas veces, carecen de la visión administrativa de la educación.  Las autoridades universitarias carecen de una visión realista de lo que se requiere para mantener la excelencia académica en una sociedad como la colombiana en la que la academia tiene que competir con el sector productivo, el gobierno y las organizaciones multilaterales por el personal altamente calificado.

Las universidades de avanzada piensan que la solución para lograr una magnifica facultad de economía es contratar a alguien de prestigio para que lidere un proceso de cambio.  A los decanos de economía de algunas universidades les pasa lo que a los directores técnicos de muchos equipos de fútbol a quienes los dueños de los equipos no les dan los jugadores que solicitan.  Al igual que el profesor Maturana, el pobre decano es culpado por los malos resultados de su facultad y es cambiado cada año.  También, al igual que en el fútbol, los decanos son contratados por otras facultades para que allá haga el milagro de evitar el descenso.

La falta de realismo en la espera de un Mesías que salve la Universidad ha impedido su progreso continuo.  El doctor Hommes, a quien admiro y a quien deseo la mejor de las suertes en su nuevo puesto no puede hacer lo imposible.  Las universidades excelentes requieren de un equipo de profesores e investigadores de muy elevadas calificaciones.  No sólo es necesario atraer a todos los que han tenido el privilegio de lograr un doctorado en el exterior, es necesario cambiar muchas reglas para que la universidad cambie realmente.  Es absurdo que en Colombia todavía se confunda lo que es academia y lo que es ejercicio profesional.  Las leyes exigen como requisito para ser decano de una facultad de economía el tener una tarjeta profesional de economista.  Los grandes académicos de Estados Unidos o Europa no podrían ser nombrados, legalmente, como decanos de ninguna facultad de economía.  Más aún, en Colombia los premios Nobel de Economía no pueden enseñar los cursos de teoría porque no tienen su tarjeta de economista.

La universidad colombiana tiene en estos momentos una gran responsabilidad.  El próximo año ingresa a la universidad la primera generación del siglo XXI.  Los que se van a graduar en el mítico año 2000 van a comenzar sus estudios en 1996.  El doctor Hommes y los otros directivos de las universidades colombianas tienen bajo su responsabilidad el hacer que estos profesionales salgan con las habilidades para enfrentar los problemas del futuro.  Este es un esfuerzo en el que todos debemos colaborar y en el que esperamos ver mucho más que personajes de la talla del doctor Hommes.  La universidad no se le puede criticar porque atrae al doctor Hommes con un salario que tiene muerto de envidia a más de uno.  A la universidad se le debe criticar si no atrae a muchos más como el famoso ex ministro de Hacienda.

lunes, 10 de julio de 1995

En peleas de comadres se conocen las verdades

Si nos atenemos a la opinión de los Doctores Perry y Hommes, la situación financiera del gobierno está bastante complicada.

La pelea entre el Doctor Hommes y el Doctor Perry está para alquilar balcón.  El Exministro de Hacienda en su columna del sábado nos trata de convencer que entregó la economía cero kilómetros el año pasado mientras que al día siguiente, el futuro Exministro y actual titular de la cartera de Hacienda trata de convencemos que le dejaron una economía totalmente descuadernada.  De esta pelea entre destacados exponentes del partido liberal lo único que queda claro es que las dos últimas administraciones han buscado elevar el nivel de gasto público, uno con el propósito de mejorar la justicia y la seguridad nacional y el otro con el deseo de acabar en cuatro años con la pobreza.

Como lo muestra el poco éxito en la lucha inflacionaria las dos administraciones no han logrado manejar realmente el gasto público.  El crecimiento del gasto público ha estado muy por encima del rápido crecimiento de los recursos tributarios y hoy como hace cuatro años nos enfrentamos a la perspectiva de incrementos adicionales en los tributos.  Si nos atenemos a la opinión de los Doctores Perry y  Hommes, la situación financiera del gobierno está bastante complicada.  El país se enfrenta a una situación coyuntural bastante compleja por el bajo crecimiento de los recaudos del impuesto a la renta y a problemas estructurales bien complejos causado por un proceso de descentralización que ha tenido serias implicaciones para las finanzas nacionales.

Como lo demuestra la poca acogida que tuvo la iniciativa de una nueva reforma tributaria en la pasada legislatura, la alternativa de incrementar los recursos del gobierno no parece viable y menos cuando el Presidente está pensando en volver a los gobiernos de partido.  Es muy difícil pensar que una reforma tributaria pueda pasar sin contar con el apoyo de los dos partidos tradicionales.

El gobierno tiene que comenzar a buscar nuevos recursos que le permitan afrontar el faltante presupuestal.  Una de las pocas posibilidades que le quedan es la venta de sus activos.  El gobierno nacional no puede continuar con la práctica perniciosa de pagar favores regalando sus bienes a los que lo apoyan.  Regalar algo tan valioso como las nuevas frecuencias de FM a los periodistas amigos es sin lugar a duda una mala señal en épocas de austeridad.  El proceso de subasta utilizado en la telefonía celular ha demostrado ser no solo una fuente de recursos importantes, sino que también ha logrado impulsar la competencia entre los inversionistas.



lunes, 24 de abril de 1995

Las Rudi verdades sobre el salto social

Según la opinión del hoy consejero del BID, el plan de desarrollo tiene serias amenazas en cuanto a su financiación

El ex ministro de Hacienda Rudolf Hommes en su reciente visita al país hizo un comentario interesante relacionado con la financiación del plan de desarrollo del gobierno Samper. Según la opinión del hoy consejero del BID, el plan de desarrollo tiene serias amenazas en su financiación debidas a dos causas principales. La factibilidad de lograr los recursos que permitan una financiación sana del Salto Social reposan en las premisas de poder lograr aumentar la participación en el PIB del gasto del gobierno y en que es posible convencer al sector privado de que financie la inversión en infraestructura.

Con su habitual malicia, el doctor Hommes comentó que en su opinión el país no va a aceptar que se le aumenten los gastos del gobierno cuatro puntos del PIB por un periodo presidencial. Según la opinión del antecesor del doctor Perry, el haber logrado un aumento en la participación del gobierno durante la administración Gaviria va a hacer muy difícil que esta administración consiga que el público acepte un aumento en sus tributos. Este argumento tan válido podría resumirse en el famoso dicho popular que al perro no lo pueden operar dos veces. Si el gobierno anterior resultó más samperista que Samper, incrementando considerablemente la participación del gobierno, el nuevo gobierno tiene que darse cuenta que el palo no está para cucharas y que por tanto sus promesas como los deseos expresados en el Salto Social.

Si la primera premisa en que se basa la financiación sana del plan de desarrollo puede llegar a no ocurrir, la segunda, o sea la facilidad y conveniencia de disminuir la inversión del gobierno en infraestructura para aumentar la inversión social del gobierno, cada día se vuelve más incierta. Los recientes desarrollos en la financiación de los sectores de energía y transporte están mostrando que el sector privado no está interesado en participar en la financiación de estos proyectos bajo las reglas de juego imperantes en este momento.

El efecto tequila ha sido devastador en la financiación de la infraestructura. Los aumentos en las tasas de interés a la que los bancos privados están dispuestos a prestarles a los inversionistas en proyectos de infraestructura han puesto en stand-by los contratos que se habían adjudicado. La imposibilidad legal de considerar cambios en las condiciones financieras de los proyectos ha hecho que muchos de ellos tengan que ser sepultados. La incertidumbre creada por el Pacto Social sobre las tarifas de las empresas de servicio público ha contribuido a la parálisis de otros cuantos. La esperanza de que el sector privado pudiera financiar el desarrollo de la infraestructura ha quedado frustrada. Pretender que es posible transferirle riesgos tan grandes, como la financiación y gestión de los proyectos al sector privado no ha resultado tan fácil como se esperaba.

Más aún, la experiencia parece mostrar que los criterios simplistas de transferir al sector privado los riesgos es una política equivocada. Hasta los economistas de Chicago reconocen que un papel importante del sector público es asumir, mediante diversificación de su portafolio, una cartera de proyectos que minimicen el riesgo de grandes pérdidas. Esta función de diversificación de riesgos es tal vez una de las pocas razones válidas para aceptar la propiedad pública de las empresas de las empresas de servicio público en situaciones en que el mercado de capitales no es amplio. El gobierno se convierte en estas circunstancias de poco desarrollo financiero en un intermediario entre el capital extranjero y el capital local. Los prestamistas que no están interesados en prestarle al sector privado aceptan, gustosos, o bien la garantía de la Nación o al Estado como un intermediario de segundo piso al que le prestan para que éste a través del sector privado le preste al sector público.

Si aceptamos que en este momento reducir la inversión pública en infraestructura parece poco viable con mayor razón deberíamos aceptar que querer aumentar rápidamente el gasto social puede ser una gran irresponsabilidad. Si el gobierno tiene dificultades en manejar la inversión en infraestructura cuando existe una larga tradición de consultoría y ejecución de obras públicas por parte del sector privado, qué diríamos de manejar los proyectos de inversión social cuando no sólo no existe un sector privado con conocimientos adecuados sino que tampoco hay un consenso sobre lo que se debe hacer. En el campo social suele ocurrir que si uno le pregunta a un determinado número de expertos en el tema sobre la política a seguir, termina con más soluciones que entrevistados. Como bien lo decía Winston Churchill, si uno le consulta a cuatro economistas famosos puede recibir cinco soluciones que en el caso político británico, dos de ellas eran propuestas por Lord Keynes.

Lo ocurrido en los primeros nueve meses del gobierno Samper, ministerios del sector social totalmente a la deriva con sus directivos dando palos de ciego, es un mal presagio para un gasto eficiente de los recursos que se le puedan transferir. El Presidente, tan agobiado de problemas, debería sacar un tiempo para darle un vuelco total a las entidades del sector social. 

lunes, 28 de junio de 1993

Tres Rudi años.

La retórica inflacionaria ha estado siempre muy por encima de los resultados obtenidos.
  
Los tres años de la Administración Gaviria han estado acompañados de importantes cambios en la política económica. No se puede negar que la presente Administración ha tenido bastantes aciertos en el campo económico. Sin lugar a dudas, la reestructuración del Banco de la República ha sido un importante acierto. Hoy en día contamos con un Banco Central relativamente independiente del gobierno que ha demostrado en varias ocasiones su buen criterio para el manejo monetario y cambiario del país.

Si bien el gobierno Gaviria nos ha legado un cambio institucional importante para poder mantener la inflación bajo control, su experiencia en tan importante tema de política económica no ha sido muy brillante. La retórica inflacionaria ha estado siempre muy por encima de los resultados obtenidos. Al comienzo del gobierno hizo demasiado énfasis en llegar rápidamente a niveles cercanos al veinte por ciento. El equipo económico llegó a ofrecer su renuncia si no se alcanzaba la cifra mágica del veintidós por ciento.

La realidad fue muy distinta a lo prometido por el gobierno. La inflación que se recibió en julio de 1990 en un 28.7 por ciento, sufrió aumentos hasta niveles de más del 32 por ciento y se mantuvo por encima del nivel heredado del gobierno anterior hasta octubre de 1991. Más aún, las medidas que tomaba el gobierno con el fin de controlar la inflación llevaron la mayoría de las veces al incremento del IPC. El fuerte control monetario empleado por el gobierno con el fin de reducir la inflación terminó incrementando de manera significativa los medios de pago, el nivel de reservas internacionales y la misma inflación.

El control de los medios de pago resultó totalmente infructuoso para controlar la inflación y lo único que logró fue disminuir el ritmo de crecimiento de la economía. Los beneficios logrados en el control de la inflación fueron mínimos mientras que los costos de estas medidas en términos de disminución del crecimiento fueron considerables. Los resultados de esta primera fase confirmaron una vez más que el costo de la lucha inflacionaria es bastante alto y que los remedios sencillos no son muy efectivos cuando simultáneamente se ha realizado una liberación cambiaria. En estas circunstancias la restricción al crédito doméstico en lugar de llevar a una reducción en el crecimiento del dinero conduce a una entrada masiva de divisas y a un incremento considerable en las reservas internacionales.

Ante la impotencia de los medios utilizados para lograr los resultados esperados el gobierno cambió en buena parte su estrategia. Ante la imposibilidad de utilizar una política fiscal restrictiva se buscó reducir el superávit cambiario. Los analistas comenzaron a culpar de la alta inflación a la elevada competitividad externa de Colombia. Se comenzó a sostener que el exceso de devaluación real ocurrida en 1990 era el principal culpable de la elevación de la inflación.

En consecuencia, el gobierno adoptó como instrumento de política el manejo de la tasa de cambio. La revaluación real fue entonces el instrumento adoptado para la lucha contra la inflación. Los costos de la lucha inflacionaria se concentraron en los sectores productores de bienes que entran en el comercio exterior y que se suponían iban a ser beneficiados con la política de apertura comercial. Esta segunda estrategia resultó más efectiva que la anterior en lo que se refiere a poder cumplir con las metas planteadas. En efecto, en mayo de 1993 se llegó a una cifra muy cercana a la meta del 22 por ciento.

Los costos de lograr la meta inflacionaria mediante una revaluación real son bastante claros. La posición competitiva que se había logrado antes de comenzar la apertura se ha perdido. La economía colombiana ha perdido competitividad  y el proceso de apertura comercial ha comenzado a tener tropiezos por la baja competitividad colombiana. El gobierno tiene que acudir al rescate de diferentes sectores y el gran respaldo que tuvieron las medidas de reforma del sistema comercial colombiano se está perdiendo.


La reducción de siete puntos alcanzada durante estos tres rudos años no ha sido suficiente para convertirnos en un país con una moneda y con un nivel de precios estable. Las altas tasas de inflación siguen requiriendo de procedimientos como ajustes periódicos, reajustes por costo de vida, devaluación gota a gota y otros, que en buena parte reproducen el fenómeno inflacionario. La conclusión parece entonces clara, los tres años de la Administración Gaviria han sido bastante frustrantes en el frente inflacionario. 

lunes, 14 de septiembre de 1992

Revolcón 2

Si a las políticas económicas del Presidente Gaviria y su equipo económico se les dió el odioso nombre de Revolcón, a las que van a emprender con el sol en las espaldas deberían comenzar a llamarlas Revolcón 2.

Hace muchos años, cuando una radionovela tenía éxito las emisoras trataban de capitalizarlo lanzando una segunda parte, que por lo general se refería a las aventuras del hijo del héroe. Por ejemplo, después del éxito de la radionovela "El Arabe" se lanzaba una segunda parte llamada "El hijo del Arabe"; después de "Tanané" se hacía una secuela llamada "Tangaré el hijo de Tanané". Hoy en día, las secuencias mantienen el mismo nombre de la película que tuvo éxito adicionado de un número. Esta práctica es tan generalizada que ya es difícil saber cual es la última versión en una secuencia. Hay 6 Locademias de Policía, 5 Rockies, 3 o 4 Rambos, 3 Guerras de las Galaxias, dos Tortugas Ninja, dos Duros de Matar y un número muy grande de otras secuencias.

Si a las políticas económicas del Presidente Gaviria y su equipo económico se les dió el odioso nombre de Revolcón, a las que van a emprender con el sol en las espaldas deberían comenzar a llamarlas Revolcón 2. Convendría entonces imaginarse lo que contendrían los anuncios de esta nueva superproducción.

En Revolcón 2, el Ministro Hommes emprendería nuevamente su lucha contra la inflación. Como se recuerda, en la primera parte de la serie nuestro héroe fue brutalmente castigado por el villano a pesar de haber utilizado armas tan potentes como el encaje marginal del ciento por ciento y la revaluación del peso. En la segunda parte de la serie contará con la ayuda de los directores de la Junta que aparecieron al final de la película anterior. Contará además con más impuestos que logró conseguir en negociaciones con el Congreso al final del primer episodio.

Si en la primera parte nuestro héroe logró obtener un triunfo importante en el frente laboral con la creación de los fondos privados de cesantías, en la segunda intentará obtener el premio mayor de la creación de los fondos privados de pensiones. Los trabajadores, aliados con la administración del ISS, tratarán de evitar la puesta en marcha de estos fondos y perpetuar la caótica situación existente.

En el frente fiscal, el Revolcón 2 nos presentará nuevos intentos de aumentos en los ingresos del gobierno. Se tratará de elevar a niveles internacionales el precio de la gasolina. Las tarifas de las empresas de servicio público crecerán más rápido que el índice de precios. Las contribuciones al Seguro Social, a pesar de reiteradas promesas, crecerán sin ofrecer ningún beneficio a los pobres afiliados. Se intentará, vanamente, reducir el déficit del Fondo Nacional del Café. En lugar de bajar los precios se apelará a medidas ingeniosas como el pagar por erradicar nuestro cultivo bandera. El Metro de Medellín se continuará construyendo a pesar de su rentabilidad negativa. Los gastos originados en la Nueva Constitución aprobada en el primer episodio se desbordarán, acabando con los ingresos producidos en la reforma tributaria que se alcanzó a aprobar al final del episodio anterior.

Ante las graves consecuencias en el frente exportador causadas por la revaluación que se hizo en el Revolcón, las autoridades apoyarán su programa de apertura con una aceleración de la devaluación. Esta devaluación será necesaria para frenar la avalancha de importaciones que se desató al final del primer episodio. Los Industriales y trabajadores que se sentían amenazados por la competencia externa lograrán defenderse gracias a la aceleración de la devaluación.

lunes, 4 de marzo de 1991

Tratamientos Hommeopáticos

Para muchos el efecto del tratamiento de choque que ha puesto en funcionamiento el Ministro de Hacienda debería provocar un aumento en la tasa de interés. Sin embargo, pareciera estar sucediendo lo contrario.

Las noticias de la guerra del Golfo Pérsico estaban llenando considerable espacio en la televisión y en la prensa. Con la victoria de los aliados, las noticias locales recobrarán su preponderancia en los medios de comunicación. Volveremos a preocuparnos por los temas colombianos y entre ellos, los asuntos económicos ocuparán otra vez nuestra atención.

Un tema que ha venido preocupando al público, en épocas recientes, ha sido el del posible efecto de la restricción monetaria sobre las tasas de interés. Para muchos el efecto del tratamiento de choque que ha puesto en funcionamiento el Ministro de Hacienda debería provocar un aumento en la tasa de interés. Sin embargo, pareciera estar sucediendo lo contrario.

Es claro que al haberse puesto un encaje marginal del cien por ciento, los bancos y otros intermediarios financieros encontraron poco atractivo buscar dinero y en consecuencia disminuyeron la tasa de interés que pagaban por los ahorros del público. El exceso de liquidez tiene entonces un obvio efecto en la disminución de la tasa de interés de captación. Lo que no pareciera lógico es que disminuyera la tasa de interés a la cual prestan los intermediarios financieros.

Cuando uno se pone a pensar en las posibles razones para que esto suceda, encuentra varias explicaciones para esta aparente paradoja. Una razón que pareciera estar explicando la baja de las tasas de interés es que el público esté creyendo que las políticas del Ministro Hommes van a tener éxito y que harán bajar la inflación. Como bien se sabe, entre menor es la inflación esperada menor es la tasa de interés. Por tanto la baja en la tasa de interés nominal está reflejando una disminución en las expectativas de inflación.

Otra posible explicación se podría encontrar en lo que está pasando con la tasa de cambio. Es conocido que las tasas de interés de un país pequeño como Colombia tienen una relación muy estrecha con las tasas de interés internacionales. La tasa de interés en Colombia ha variado con la tasa de interés internacional y con las expectativas de devaluación. Por tanto, en la medida en que la devaluación esperada disminuye, la tasa de interés colombiana también disminuye. Adicionalmente, cuando la tasa de interés internacional, el famoso LIBOR o el Prime Rate, disminuye la tasa de interés colombiana también disminuye. La disminución de la tasa de interés que se esta observando sería entonces el reflejo de la disminución de las tasas de interés internacionales y de la disminución de las expectativas de inflación.

Debe anotarse que con la apertura cambiaria que ha puesto en marcha el gobierno, el vínculo entre la tasa de interés local y la internacional se ha fortalecido. Bajo condiciones de libertad cambiaria es más fácil transformar los dólares en pesos y por lo tanto las empresas y personas que tienen algunos billetes verdes pueden transformarlos en pesos cuando no se tiene acceso al crédito en el sistema financiero colombiano.

La traida de estos dólares sirve para aliviar la restricción monetaria que nos ha recetado el Doctor Hommes. Sin embargo, esta medicina puede causar efectos negativos. En primer lugar, está aumentando la presión sobre las reservas internacionales y sobre los medios de pago. En segundo lugar, está generando unas tendencias para la revaluación del peso, que tiene consecuencias negativas en el proceso de apertura en que está empeñado el gobierno.


Finalmente, una razón adicional para explicar la disminución de la tasa de interés es que estamos en recesión y que por lo tanto las empresas ante la incertidumbre que se enfrentan han disminuido sus expectativas de inversión y por consiguiente su demanda de crédito. La reducción en la demanda de crédito ante una oferta abundante de recursos tiene como efecto la disminución de la tasa de interés.

lunes, 14 de enero de 1991

Cuidando nuestros billetes

Si bien, las medidas tomadas por el gobierno han sorprendido por su dureza era de esperarse que si la primera prioridad del Ministro Hommes era cuidar nuestros billetes, como lo recomienda la propaganda del Banco de la República, algo drástico había que hacer en el frente monetario.

 El retorno al trabajo al comienzo del año es sin lugar a dudas difícil. Las vacaciones por cortas que sean tienden a hacer perder el ritmo de trabajo a los colombianos. Los periodistas en estos días no encuentran muchos temas para comentar. Las noticias de la televisión y de los periódicos son muy escasas y muchas veces se concentran en los resúmenes y análisis retrospectivos del año que terminó. En el campo económico por el contrario los comienzos del año muchas veces son fértiles en noticias. El Gobierno utiliza estos días de reposo para realizar alzas en los precios bajo su control. Este año nos recibió con el aumento en la gasolina y demás derivados del petróleo, en los peajes y en el transporte público en algunas de las principales ciudades. El hombre de la calle y las amas de casa no se habían logrado reponer de las noticias sobre la inflación del noventa que batió las marcas de los últimos años, cuando tuvo que sufrir el torrente de alzas de comienzo del 91.

La semana pasada el gobierno sorprendió a empresarios y consumidores con un bomba económica. El Ministro Hommes en su propósito de controlar la inflación cerró la llave del crédito imponiendo un encaje marginal del ciento por ciento a los intermediarios financieros. Esta medida extrema había sido tomada en 1977 por el gobierno del Presidente López Michelsen, cuando eran su Ministro de Hacienda, el Doctor Abdón Espinosa Valderrama y Asesor de la Junta Monetaria, el Doctor Eduardo Sarmiento habitual consejero del Doctor Ernesto Samper actual Ministro de Desarrollo. Es paradójico que el Ministro de Desarrollo que probablemente hubiera hecho lo que han recomendado sus asesores y que pusieron en práctica en el gobierno de López, haya salido a criticar las medidas tomadas en la semana anterior.

Si bien, las medidas tomadas por el gobierno han sorprendido por su dureza era de esperarse que si la primera prioridad del Ministro Hommes era cuidar nuestros billetes, como lo recomienda la propaganda del Banco de la República, algo drástico había que hacer en el frente monetario. Sin entrar a pronosticar el efecto de esta medida, que esperamos sea de carácter temporal, vale la pena reiterar que los agentes económicos para poder realizar una planeación de sus actividades requieren de un medio ambiente predecible y que por lo tanto, estos cambios tan bruscos tienen efectos laterales bastante desfavorables.

Ahora que comienzan las deliberaciones de la Asamblea Constitucional sería muy conveniente que se contemplara la posibilidad de que la Autoridad Monetaria fuera independiente del Ejecutivo y que el Gerente de la Banca Central, nuestro Banco de la República, tuviera un período definido. Para la economía es muy grave operar bajo la incertidumbre si las medidas de control inflacionario dependen del apoyo del Presidente de la República a su Ministro de Hacienda. Este tipo de políticas para que sean efectivas no solo deben ser creíbles sino que muchas veces deben mantener una continuidad importante. La experiencia colombiana, confirmada por lo sucedido recientemente, ha mostrado que la preponderancia del ejecutivo en la política monetaria puede llegar a introducir considerables factores de incertidumbre

lunes, 30 de julio de 1990

Agenda del Ministro de Hacienda

Aún cuando las circunstancias del país han cambiado en los últimos cuatro años, la lectura de lo que pensaba en otra época el futuro Ministro es útil para imaginarse lo que tiene escrito el Doctor Hommes en su Agenda en la sección de Cosas por Hacer.

En junio de 1986, al llegar la revista Estrategia Económica y Financiera a su número 100, en su sección Observador Financiero el futuro Ministro de Hacienda Doctor Rudolf Hommes hacía unas "Reflexiones en el número 100". Las reflexiones del Observador Financiero en gran parte se relacionaban con lo que debería hacerse en el gobierno del presidente Barco.  Al hacer estas reflexiones obviamente, el Doctor Hommes nunca se imaginó que el primer Ministro de Hacienda fuera el actual presidente de la República y que cuatro años más tarde el periodista se convertiría en Ministro del nuevo Gobierno.

Aún cuando las circunstancias del país han cambiado en los últimos cuatro años, la lectura de lo que pensaba en esa época el futuro Ministro es útil para imaginarse lo que tiene escrito el Doctor Hommes en su Agenda en la sección de Cosas por Hacer. Es probable que entre sus prioridades, el Ministro esté contemplando poner en práctica el conocido lema de la propaganda del Banco de la República: "Conservemos nuestros billetes". Hace cuatro años, se afirmaba en Estrategia: "Si no se adquiere un firme control monetario, el gobierno no podrá adelantar programas sociales en forma significativa porque tendrá que convertirse en un sector que absorbe circulante, y sus finanzas terminarán siendo superavitarias. Como consecuencia, se perdería la oportunidad de emprender inversión social más amplia que se necesita para aliviar la pobreza y que podría realizarse con ingresos fiscales provenientes del excedente de ingresos cafeteros. Y se daría como excusa para no hacerlo la necesidad de mantener la inflación dentro de un rango razonable".

Además de conservar nuestros billetes, el Doctor Hommes pensaba que era muy importante controlar el gasto de los Institutos descentralizados. Hace cuatro años, el Observador Financiero afirmaba: "Pero, si el gobierno gana el control real de los medios de pago,y de la planeación efectiva del presupuesto monetario y del gasto público se tendría una nueva oportunidad para crear empleo sin exacerbar la inflación: permitiendo que la demanda sea el principal impulsor del empleo urbano, mejorando la calidad de la vida urbana, y dirigiendo una buena parte de la inversión pública y el crédito de fomento hacia el sector rural, para inducir la producción de alimentos, y otros cultivos no tradicionales, reparando el descuido de los últimos años. Esta opción, que además sería una fuente notoria de empleo, por derecho propio, se ensayó parcialmente con éxito en 1978".

El Doctor Hommes si bien no mostraba en su artículo un pensamiento muy definido sobre el manejo de la deuda externa, insinuaba que la de las entidades del sector eléctrico debería reestructurarse pues era imposible solucionar los problemas financieros del sector eléctrico apelando al expediente de aumentar las tarifas de energía. Dada la amplia experiencia del doctor Hommes en el campo del financiamiento externo es de esperar que en su gestión se tomen decisiones importantes sobre todo el manejo del endeudamiento externo. Estas reformas estarán muy ligadas a las reformas en el sector financiero y en el manejo cambiario. 

El Doctor Hommes debe tomar medidas en el campo tributario. No solo debe estudiarse una amnistía tributaria para que pueda operar el esquema de repatriación de capitales que el futuro Ministro tiene concebido, sino que se necesita subsanar el impacto fiscal de la disminución de los impuestos al comercio exterior.  El menú que le están planeando al consumidor deberá tener una mezcla de aumentos en el IVA, en el impuesto a la gasolina y en algunos precios de los servicios públicos.


Además de las medidas que se debe tomar en el campo económico, el futuro Ministro tendrá que mejorar notablemente el mismo manejo del Ministerio. Las anteriores administraciones han preferido ignorar el problema de manejar una economía tan compleja como la colombiana con un aparato institucional inadecuado. El nombrar asesores para temas específicos ha sido una medida que ha permitido afrontar el manejo de algunos problemas. Sin embargo, en el largo plazo es necesario contar con un ente organizado que opere en forma integral. Es indispensable tener un verdadero Ministerio y no una colección de Direcciones Generales operando en forma un tanto descoordinada.